El pasado 4 de diciembre la Comisión Europea autorizó dos tipos de maíz transgénico, los MON87427 y NK603xT25, para su uso como alimento y piensos. Según la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo la nueva variedad de maíz transgénico NK603xT25 no debería ser autorizada al ser tolerante al glifosato y a los herbicidas a base de este principio activo. Esta autorización responde a evaluaciones científicas favorables por parte de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA por sus siglas en inglés), que ha establecido como poco probable que el glifosato suponga una amenaza cancerígena para los seres humanos, y se ha limitado a proponer otros umbrales de preocupación toxicológica en su examen de los niveles máximos de residuos de glifosato en los alimentos. Por otra parte, la autorización a Monsanto del maíz tolerante al glifosato NK603xT25 ignoró el análisis de la Agencia Internacional para la Investigación sobre Cáncer, -institución especializada de la Organización Mundial de la Salud- que el 20 de marzo de 2015 clasificaba el glifosato como probablemente cancerígeno para los seres humanos.

Pocos dias atrás el Parlamento Europeo ha respaldado por amplia mayoría la objeción plantada por la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo de autorizar la nueva variedad de maíz genéticamente modificado (NK603xT25). No se trata de una decisión vinculante, pero subraya una enérgica actuación política. De hecho, la Organización Internacional Slow Food condena la Comisión Europea no sólo por la autorización de dos nuevos cultivos transgénicos, sino también por haber descartado el proceso de objeción en curso en el Parlamento Europeo, una institución que es elegida directamente por los ciudadanos europeos y expresa los puntos de vista de estos pueblos. El hecho de que los delegados de los Estados Miembros de la Comisión Europea haya pasado por alto las preocupaciones e inquietudines de los ciudadanos es algo que no debería suceder en una institución que afirma ser abanderada de la democracia. La presidenta de la Organización Internacional Slow Food con sede en Alemania ha afirmado: “Esperemos que la oposición política en el Parlamento Europeo provoque la cancelación del permiso para el maíz transgénito resistente al glifosato NK603xT25. Confiamos en el éxito de la cancelación de todo permiso para alimentos y piensos genéticamente modificados mientras el procedimiento no haya sido mejorado. La comisión ha de tener en cuenta la preocupación expresada por algunos Estados, organizaciones de la sociedad civil y movimientos de consumidores. Es una cuestión de seguridad, pero también de garantía de la soberanidad alimentaria y del derecho de los pueblos de definir sus propios sistemas agrícolas y alimentarios”.