Los analistas, los medios de comunicación, ni que decir los políticos de toda laña, califican a los del ISSIS como terroristas, los definen como pertenecientes a un pasado oscuro, recóndito, incluso feudal, superado por la modernidad. Se equivocan, no son ni pasado ni terroristas, en el sentido que le atribuyen a este término, como de un fundamentalismo recalcitrante, que ha optado por la violencia desmesurada, cruel y delirante, recurriendo al terror para convocar por miedo. Los del ISSIS, así como los de Al Qaeda, los yihadistas, los que perpetran ataques suicidas, no son otra cosa que lo mismo que son otros, los que hablan a nombre de la civilización moderna universal, las subjetividades humanas del mundo de la híper-modernidad; solo que son la otra cara de lo mismo. Mientras que la gobernanza mundial de la simulación, de la virtualidad, de la diseminación del mundo efectivo[1], que emplea tecnología militar sofisticada, para bombardear ciudades del desierto, aldeas perdidas en territorios periféricos, dejando un número creciente de víctimas de los llamados daños colaterales – definición militar que parece derivada de un indisimulado humor negro -, que son sobrecogedoramente pequeños niños indefensos, que mueren sin haber entendido el por qué, ni tener la oportunidad de habérselo preguntado.

Ambas caras – tanto la de la disgregación universal como la persistente barroca y religiosa – de la híper-modernidad del sistema-mundo capitalista, en su etapa de diseminación, que Gilles Lipovetsky y Jean Serroy denominan cultura-mundo[2], causan terror, aunque sus métodos no sean los mismos, aunque sus discursos y sus argumentos sean diferentes. Al final, ambas caras, contrastadas y contrastantes, se complementan. Una cara, la de la globalización de la simulación, de la virtualidad, del capitalismo especulativo, la de la deuda infinita, la que se asume “democrática” o liberal, cuando esa “democracia” se efectúa mediáticamente; la que dice defender los derechos humanos, sin embargo, lo hace como derechos abstractos, que no reconocen a los seres humanos concretos demandantes, no reconoce a las víctimas concretas; la que dice preocuparse por el medio ambiente y el cambio climático, pero, solo pide disminuir la emisión de gases de efecto invernadero, sin preocuparse, además, de hacer cumplir sus propias resoluciones mínimas. La otra cara, la de la descarnada y cruda versión de esta misma híper-modernidad, la que aparece, sin miramientos, de manera directa, expresando violentamente lo que es toda la modernidad: el desenvolvimiento inocuo y absurdo de la violencia, desatada técnicamente como proliferantes daños colaterales, en un caso, o como exacerbadas torturas religiosas, en otro caso.

Primero, George Walker Bush les ha declarado la guerra interminable a los yihadistas de AL Qaeda, después, recientemente, François Gérard Georges Hollande ha declarado la guerra a los yihadistas del ISSIS. Los consideran criminales de la humanidad, además de terroristas despiadados, destructores de los valores consagrados, demoledores de las libertades; son, por lo tanto, el mal. A su vez, los yihadistas, consideran a lo que llaman “occidente”, el mal, algo así como Sodoma y Gomorra mezcladas y expandidas en ese orbe. Ambos bandos enemigos declaran la guerra a muerte al mal, considerándose, cada uno, a su turno, y desde su perspectiva, el bien. Este recurso de definición del enemigo absoluto, deriva de la matriz religiosa monoteísta, matriz que ambos comparten, aunque uno de ellos lo explicite claramente como guerra santa y el otro lo exprese de una manera más burocrática, policial y política, diciendo que se trata de una “guerra contra el terrorismo”.

Los yihadistas del ISSIS son, entonces, la expresión descarnada, cruda, cruel, de un mundo que se disemina, se desvanece, a pesar de sus apariencias hegemónicas, así como también se disgrega en sus violencias inquisidoras. Un mundo donde desaparece la necesidad de convencer mediante una explicación coherente, que se llamaba “ideología”, en el mundo moderno; basta y es suficiente la semiótica sin palabras, la figuración sin conceptos, la exposición sin argumentos, de las desmesuradas violencias, en un caso, o de las violencias técnicas, violencias calculadas, pero, que causan masivos daños colaterales, en otro caso. No hay esmero, por ninguno de los lados, por dar cuenta coherentemente de lo que ocurre, de sus acciones. Unos dicen que se trata de “guerras humanitarias”, por los derechos humanos, también, de guerras de defensa anticipada a ataques estimados. Otros dicen que se trata de una guerra por el Califato mundial, como si fuese una nueva guerra santa, realizada en las condiciones de la posmodernidad de la vertiginosidad de lo efímero y banal. Sin embargo, estas exposiciones provisionales de ambos enemigos jurados, son apenas títulos y subtítulos sucintos, que no se encuentran desarrollados en sus discursos, salvo, en un caso, la presentación de listas dudosas de preparativos conspirativos; en el otro caso, la presentación de pecados del mal, que lleva como enfermedad su enemigo absoluto, el demonio del “occidente”. Estos discursos, si se pueden llamar así, no hubieran sido tomados en serio, en el contexto y en los escenarios, del debate y la concurrencia “ideológica” en la modernidad. Sin embargo, estos balbuceos, pues no son otra cosa, son considerados, se difunden, se analizan, en los medios, en los dispositivos de inteligencia, en las academias, en la híper-modernidad del sistema-cultura-mundo del capitalismo.

Como decíamos, al principio, los analistas, los medios y los políticos se equivocan, respecto a los yihadistas, al calificarlos, denominarlos y clasificarlos como terroristas, como fundamentalistas, una especie de anacronismo ultraconservador anclado en el pasado oscuro feudal. De manera diferente, los yihadistas son la otra cara de lo mismo, de la misma violencia expansiva, arrolladora, que se desenvuelve, sin sentido, como queriendo llenar con cuerpos destrozados, martirizados, expuestos, los vacíos de su mundo, el mundo de la diseminación. Es lo mismo, solo que con métodos diferentes.

¿Si son lo mismo, por qué guerrean, por qué se contraponen, por qué aparecen como antagonistas, hasta enemigos absolutos? En un escrito anterior[3], dijimos que tanto el imperio como el fundamentalismo, enemigos declarados, son cómplices en el fondo; se necesitan, como enemigos, para la reproducción del poder. En un escrito posterior[4], llegamos a explicarnos las entreveradas conexiones entre los servicios de inteligencia del imperio con la conformación de estos grupos fundamentalistas. La complicidad implícita, no necesariamente deseada, aparece, en este último caso, como complicidad explicita, efectuada en una laberíntica estrategia de destrucción. Bajo las circunstancias del despliegue de los hechos y eventos, no se puede sostener el discurso de la “guerra contra el terrorismo”, ni las razones, que no aparecen. Solo los medios de comunicación, los analistas y comentaristas invitados por estos medios, repiten como si fuesen datos estas declaraciones vacías. No hay tal “guerra contra el terrorismo”, cuando es el terror, el desenvolvimiento del terror, el que envuelve y compromete a ambos bandos. Una “guerra contra el terrorismo” tendría que ser una guerra contra ambos bandos, comprometidos, coparticipes, y cómplices opuestos, de la violencia desencadenada.

Con estas declaraciones se pretende encubrir el funcionamiento demoledor de la maquinaria del capitalismo especulativo, de la dominación financiera, que inscribe la deuda infinita en los pueblos, en todos los pueblos del mundo, incluso en los pueblos de sus propios países, donde esta híper-burguesía reside. Con estas declaraciones se pretende esconder la responsabilidad de la ocupación y destrucción de países donde se hallan los yacimientos del petróleo, o países cuyos estados les recuerda al nacionalismo de Gamal Abbel Nasser. Con estas declaraciones camuflan una geopolítica trasnochada de dominación de las regiones y zonas estratégicas. Geopolítica trasnochada pues corresponde a las teorías de dominación del espacio del siglo XIX, operadas y aplicadas instrumentalmente en la primera mitad del siglo XX. Descartadas a medias por obsoletas y utilizadas a medias por falta de imaginación en la segunda parte del siglo XX. Ahora, reaparecen en plena crisis orgánica y estructural del sistema-cultura-mundo capitalista, como queriendo encontrar asideros en esta diseminación que los empuja a la nada.

Los carteles fundamentalistas

Otro error de los analistas respecto al ISSIS es tomar como referente el discurso fundamentalista, como si el juego de poder, ahora, en el Medio Oriente, se estructurase en base al fundamentalismo y la concurrencia entre sus distintas versiones, más bien agrupaciones, organizaciones, religiosas. La “ideología” religiosa fundamentalista, fue parte de las preocupaciones, quizás hasta un momento dado en el siglo XX. Después de este momento de inflexión o de bifurcación, el discurso fundamentalista no es el vehículo de un debate, menos de una reflexión o interpretación de las escrituras sagradas, es, mas bien, la retórica, que encubre otra disputa, otras batallas; las del control territorial y poblacional, del control del recurso más cotizado en la era de la energía fósil, el petróleo. Lo que hace ISSIS es vender petróleo de los territorios ocupados por su ejército; lo hace como si fuera un Estado establecido y reconocido en la comunidad internacional, como si fuera el soberano en esos territorios, soberano para los habitantes y sobre los recursos naturales. Esta venta se realiza por mecanismo financieros usuales, a pesar de la ilegalidad de la venta y la ejecución comercial. Este comercio del petróleo es sabido y permitido por las potencias occidentales, que dicen “combatir el terrorismo”.

Cuando Al Qaeda ocupó Afganistán se hizo cargo del comercio de la amapola; en realidad, se convirtió en el monopolio de este comercio. Con ISSIS pasa algo parecido, en los territorios ocupados, pero, con respecto del petróleo. Entonces asistimos a la conformación de carteles, que usan el discurso religioso como pantalla para ejercer el monopolio de recurso, sea éste lícito o ilícito; empero, efectuando el comercio por los circuitos ilícitos. Ahora bien, esto no quiere decir que la iglesia o las iglesias religiosas no tomen en serio sus escrituras sagradas, sus interpretaciones, sus creencias, sus valores, sus ceremonias, su dedicación. La religión, en su forma tradicional, continúa efectuando su liturgia, en la que compromete a la mayor parte de los creyentes. Estas prácticas e instituciones religiosas no son parte del llamado fundamentalismo, tan conocido ahora, mediáticamente. El fundamentalismo, del que se habla por los medios y en los discursos políticos, en los análisis y comentarios difundidos mediáticamente, es otra cosa, tiene otra lógica y, ahora, corresponde a la historia reciente. El llamado fundamentalismo forma parte de los juegos de poder de conglomerados complejos monopólicos. Hablamos de monopolios complejos no solamente económicos, tampoco solamente monopolios tecnológicos-científicos, sino monopolios económicos-tecnológicos-científicos-comunicacionales-culturales, cuyos efectos políticos son de control mundial.

En el sistema-cultura-mundo capitalista la competencia no se da solamente o no se reduce al control de los mercados, sino se trata de control integral de sociedades, territorios, recursos, imaginarios, subjetividades, comportamientos, conductas. En otras palabras, se está generando una gubernamentalidad de estos conglomerados complejos, que no solamente aparecen en su expansión trasnacional, sino que atravesando los Estado-nación, de manera efectiva gobiernan en el mundo, incidiendo en conductas y comportamientos, constituyendo subjetividades, por medio de la economización de la cultura y la culturización de la economía, la estetización de la economía, la tecnificación minuciosa de los entornos de los cuerpos, de sus actividades y prácticas. Los Estado-nación se ilusionan de que tiene soberanía sobre sus ciudadanos y sobre sus recursos; aunque nacionalicen sus recursos, al final, en el control global de los procesos, los recursos nacionalizados se encuentran subsumidos en el los circuitos, recorridos, procesos, del control integral que ejercen estos conglomerados complejos monopólicos. Esta gubernamentalidad trasnacional – usando un término conocido, para facilitar la descripción – tiene un impacto notorio en la constitución del ciudadano global – usando esta figura también para facilitar la descripción.

En este contexto de varias capas, configurado por la gubernamentalidad trasnacional de estos conglomerados complejos monopólicos, la conformación de fundamentalismos activos, son fenómenos explicables. Nadie dice que son simples marionetas de estrategias de poder de estos conglomerados, menos de servicios de inteligencia de las potencias dominantes. Sino, como efecto de la crisis política, cultural, ideológica, de formaciones sociales y de estados periféricos, sostenidos, hasta el momento de inflexión, del que hablamos, en la “ideología” nacionalista, prioritariamente, si bien también se afincaban en la tradición religiosa, emergen, del desaliento, de la desmoralización, de la derrota, pero, también de la decadencia y de la evidencia lamentable de la corrupción, recurriendo, otra vez, a la convocatoria religiosa y de la guerra santa. Quizás los convocados creen en la convocatoria a una guerra santa, en la purificación de esta guerra; sin embargo, habría que ubicar, identificar y comprender cuando los que convocan creen más en el pragmatismo del control de los recursos, en la realización de esta economía política del petróleo, que permite la compra de armas.

No es pues una guerra santa; ese es el discurso, la retórica. Antes se decía que se trata de la guerra del petróleo. Ahora tendríamos que decir que se trata de la guerra por el control integral de esta gubernamentalidad trasnacional, de estos conglomerados complejos.

Por lo tanto, la “guerra contra el terrorismo” se la tendría que efectuar contra esta forma de gubernamentalidad trasnacional, no contra unas “organizaciones terroristas”, identificadas como fundamentalistas y fanáticas. Pueden ser esas algunas de sus características; sin embargo, esta descripción incompleta, no dice nada sobre la problemática, sobre el contexto de la emergencia de estas organizaciones religiosas fundamentalistas, que solo se pueden explicar en las mezclas y barroquismo que ocasionan los despliegues de la híper-modernidad.

Las Líneas de Suministro de ISIS

En el conflicto desatado en el Medio Oriente, sobre todo circunscrito en Irak y Siria, donde el ISSIS ha ocupado extensos territorios de Siria e Irak se confecciona sobre una red logística, sustentada en pagos por petróleo, efectuados a través del mercado negro y de los rescates.

Se puede comparar el potencial de combate del ISIS con el de un Estado-nación periférico.Controla extensas zonas geográficas comprendidas entre Siria e Irak. Es capaz de defenderse militarmente y expandirse; siendo este el objetivo explícito del Califato. Ostenta los recursos para efectuar su proyecto político-religioso, comprendiendo a las poblaciones capturadas por su ocupación militar.

Los yihadistas, conjuntamente con las armas empleadas en la intervención de la OTAN en Libia, en 2011, marcharon a Turquía; de aquí a Siria. Este traslado logístico fue coordinado por funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos de Norteamérica, apoyados por las agencias de inteligencia en Bengasi; lugar conocido de formación de yhadistas. Las líneas de suministro de ISIS se ejecutan con precisión dónde el poder aéreo de Siria y de Irak no puede ir.Al norte por Turquía, Estado miembro de la OTAN; al suroeste por Arabia Saudita y Jordania.Como apoyó operativo, a estas líneas de abastecimiento, se tiene una red logística, que incluye la región de Europa del Este y el Norte de África.

The London Telegraph describe la situación de la siguiente manera:

“[CNN] dijo que un equipo de la CIA estaba trabajando en un anexo cerca del consulado en un proyecto para suministrar misiles de arsenales libios a los rebeldes sirios[5]”.

The New York Times describe que:

“Las armas también han venido de Europa del Este[6]”.

El Blog Configurando Adjetivos escribe:

Desde sus oficinas en lugares secretos, funcionarios de inteligencia estadounidenses han ayudado a los gobiernos árabes en la compra de armas, incluyendo una gran adquisición proveniente de Croacia, y han investigado a comandantes rebeldes y grupos para determinar quién debe recibir las armas a medida que llegan, según han dicho funcionarios estadounidenses en el anonimato[7].

El mismo Blog, más abajo, dice:

Informaciones recientes han reveladoque ya en 2012 el Departamento de Defensa de los Estados Unidos no sólo previó la creación de un “Principado Salafista” a caballo entre Siria e Irak precisamente donde ISIS existe ahora, sino que la acogió con entusiasmo y contribuyó a las circunstancias necesarias para llevarla a cabo[8].

Lo que sorprende es, que a pesar de esta información conocida y difundida por medios de trayectoria, las potencias occidentales, que dicen “luchar contra el terrorismo”, hacen caso omiso, en otras palabras, hacen como si no supieran nada. Algunos periodistas han viajado a la región, han sido testigos de lo que ocurre, cuentan con vídeos grabados, además de informes sobre las alargadas caravanas de camiones, que suministran armas al ISSIS.

La radio emisora ​​ Deutsche Welle (DW), de Alemania, transmitió el primer informe de vídeo de un importante medio de comunicación occidental, mostrando que el ISIS no se abastece gracias al ”aceite en el mercado negro” o a los “rescates de rehenes”; lo hace contando con miles de millones de dólares en suministros, efectuados a Siria, a través de la frontera de Turquía, usando caravanas de camiones al día.

La radio emisora DW describe esta situación, confirmando lo que los “analistas geopolíticos”,en su momento, apreciaron, por lo menos desde 2011. El comunicado dice que:

ISIS se desplumaría si no fuera por el patrocinio multinacional, incluyendo, por supuesto, la propia Turquía[9].

El Blog Configurando Adjetivos, concluye:

Si un ejército marcha sobre su estómago, y el estómago de ISIS está lleno de suministros de la OTAN y del Estado del Golfo Pérsico, ISIS continuará la larga y dura marcha.La clave para romper la parte trasera de ISIS, está en romper la parte posterior de sus líneas de suministro.Para ello, sin embargo, y precisamente por eso el conflicto se ha prolongado durante tanto tiempo, Siria, Irak, Irán y otros tendrían que finalmente asegurar las fronteras y forzar a ISIS a luchar sin el apoyo turco, Jordania y Arabia – un escenario difícil de aplicar ya que naciones como Turquía han creado zonas de exclusión de facto dentro del territorio sirio que requerirían una confrontación militar directa con la propia Turquía para eliminarlas[10].

Como se puede ver, contando con estas descripciones, queda claro, por lo menos, la logística confeccionada, y por quienes, en esta “guerra santa” del ISSIS. Si se tiene clara esta información, sin hacerse a los desentendidos, se pueden sacar las conclusiones del caso; es más, se puede lograr interpretaciones adecuadas y explicativas del conflicto en el Medio Oriente, también de los atentados en Europa y Canadá.

NOTAS

[1] Ver de Raúl Prada Alcoreza Diseminaciones. Dinámicas moleculares 2015. http://dinamicas-moleculares.webnode.es/news/diseminaciones/.

[2] Revisar de Gilles Lipovetsky y Jean Serroy La Cultura-mundo. Anagrama; Barcelona 2010. También de Gilles Lipovetsky y Hervé Jupín El occidente globalizado. Anagrama; Barcelona 2011.

[3] Ver de Raúl Prada Alcoreza Los fundamentalismos. Dinámicas moleculares; La Paz 2015. También se encuentra en pradaraul.wordpress. Sobre todo revisar Acontecimiento Islam ¿Fundamentalismo o rebelión religiosa antiimperialista? Dinámicas moleculares; La Paz 2015. También se encuentra en pradaraul.wordpress: https://pradaraul.wordpress.com/2015/06/03/acontecimiento-islam/.

[4] Ver de Raúl Prada Alcoreza Estados delincuenciales. Dinámicas moleculares; La Paz 2015. También se encuentra en pradaraul.wordpress: https://pradaraul.wordpress.com/2015/09/09/estados-delincuenciales/.

[5] The London Telegraph, en su artículo de 2013: CIA running arms smuggling team in Benghazi when consulate wasattacked .

[6] The New York Times, según informaba, en 2013, en su artículo: Puente aéreo de armas a los rebeldes sirios se expande, con la ayuda de la CIA.

[7] Configurando Adjetivos: ¿De dónde consigue ISIS las armas? http://tonyfdez.blogspot.com.co/2015/11/de-donde-consigue-isis-las-armas.html

[8] Ibídem.