Durban, Roma y Santiago de Chile.- Cada año América Latina y el Caribe pierde 2 millones de hectáreas de bosques, pero la tasa de pérdida se está desacelerando: cayó de 4,45 millones de hectáreas por año entre 1990-2000 a 2,18 millones de hectáreas por año entre 2010-2015. Los bosques del mundo siguen disminuyendo, a medida que la población aumenta y las áreas forestales se reconvierten a la agricultura y otros usos, pero en los últimos 25 años la tasa de deforestación neta mundial ha disminuido en más del 50 por ciento.

La deforestación se ralentiza a nivel mundial, con más bosques mejor gestionados

Desde 1990 se han perdido unas 129 millones de hectáreas de bosques –una superficie casi equivalente a la de Sudáfrica-, de acuerdo con el estudio sobre los bosques más completo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) hasta la fecha, la Evaluación de los recursos forestales mundiales 2015 (FRA).

Las conclusiones reflejan, sin embargo, que una superficie cada vez mayor de áreas forestales ha sido objeto de protección, mientras que más países están mejorando la gestión forestal. Esto suele lograrse a través de la legislación, incluyendo la medición y el monitoreo de los recursos forestales y una mayor participación de las comunidades locales en la planificación y las políticas de desarrollo.

El informe de la FAO, que abarca 234 países y territorios, ha sido presentado en el Congreso Forestal Mundial que se celebró en Durban, Sudáfrica. “Los bosques juegan un papel fundamental en la lucha contra la pobreza rural, en la seguridad alimentaria y en proporcionar a las personas medios de subsistencia. Y aportan servicios ambientales vitales como aire puro y agua, la conservación de la biodiversidad y la lucha contra el cambio climático”, aseguró el Director General de la FAO, José Graziano da Silva, en el lanzamiento del informe en Durban.

Graziano da Silva destacó igualmente una “tendencia alentadora hacia una reducción de las tasas de deforestación y las emisiones de carbono de los bosques”, así como la mejora de la información que puede orientar políticas adecuadas, subrayando que los inventarios forestales nacionales cubren actualmente el 81 por ciento de la superficie forestal mundial, lo que supone un aumento sustancial en los últimos 10 años.

Principales conclusiones

Mientras que en 1990 los bosques cubrían el 31,6 por ciento de las zonas terrestres del planeta -unos 4 128 millones de hectáreas-, en 2015 se ha pasado al 30,6 por ciento -cerca de 3999 millones de hectáreas-, según el FRA. En este tiempo, la tasa anual neta de pérdida de bosques ha disminuido del 0,18 por ciento en la década de 1990 al 0,08 por ciento durante el período 2010-2015.

Hoy en día, la mayor parte (un 93 por ciento) de la superficie forestal mundial es bosque natural: una categoría que incluye las áreas de bosque primario donde se han minimizado las perturbaciones humanas, así como áreas de bosque secundario que se han regenerado de forma natural. El bosque plantado -otra subcategoría- representa actualmente el 7 por ciento de la superficie forestal total del planeta, tras haber aumentado en más de 110 millones de hectáreas desde 1990.

El informe de la FAO subraya la enorme importancia de los bosques para las personas, el medio ambiente y la economía mundial. El sector forestal contribuye en unos 600000 millones de dólares EEUU anuales al PIB mundial y proporciona empleo a más de 50 millones de personas.

África y América del Sur experimentaron la pérdida anual neta más elevada de bosques en 2010-2015, con 2,8 y 2 millones de hectáreas, respectivamente, pero el informe señala cómo el volumen de pérdidas ha “disminuido sustancialmente” respecto a los cinco años precedentes.

Desde 1990 la mayor parte de la deforestación ha tenido lugar en las regiones tropicales. Por el contrario, la superficie forestal neta se ha incrementado en los países templados, mientras que ha habido relativamente pocos cambios en las regiones boreales y subtropicales.

Sin embargo, dado el crecimiento de la población mundial, la superficie media de bosque per cápita ha disminuido principalmente en las zonas tropicales y subtropicales, pero también en todas las demás regiones climáticas, con la excepción de la templada.

A nivel mundial, el área de bosque natural está disminuyendo y aumenta la de bosques plantados. Y aunque la mayoría de los bosques siguen siendo de propiedad pública, se ha incrementado la superficie propiedad de individuos y comunidades. En todos los casos, la FAO subraya la importancia de las prácticas de gestión forestal sostenible.

Los bosques naturales -los menos tocados por la actividad humana-, contribuyen a la conservación de genotipos (la constitución genética de los organismos) y al mantenimiento de la composición de las especies de árboles naturales, a la vez que proporcionan hábitats vitales para especies animales en peligro de extinción.

Los bosques ayudan a reponer las capas freáticas subterráneas cruciales para el suministro de agua potable, la agricultura y otros usos. También protegen los suelos contra la erosión, las avalanchas y los deslizamientos de tierra.

Los bosques plantados, por su parte, se desarrollan a menudo con fines productivos y donde están bien gestionados, pueden proporcionar diversos bienes y servicios forestales y ayudar a reducir la presión sobre los bosques naturales. Esto debe también ser visto en el contexto del aumento del consumo mundial de madera y la continua dependencia generalizada de la leña.

“La gestión de los bosques ha mejorado enormemente en los últimos 25 años. Aquí se incluye la planificación, el intercambio de conocimientos, la legislación, las políticas: toda una serie de pasos importantes que los países han implementado o están implementando”, aseguró Kenneth MacDicken, responsable del Equipo de la FAO encargado de la evaluación de los recursos forestales mundiales.

MacDicken destacó cómo desde 1990 la designación de nuevas áreas forestales para la conservación ha aumentado en unos 150 millones de hectáreas y que los bosques en las áreas protegidas se han incrementado en más de 200 millones de hectáreas.

Las emisiones de carbono de los bosques disminuyen un 25% entre 2001 y 2015

El total de las emisiones de carbono de los bosques disminuyó más de un 25 por ciento entre 2001 y 2015, principalmente a consecuencia de la desaceleración de las tasas de deforestación mundial, de acuerdo a las nuevas estimaciones publicadas por la FAO. Las emisiones mundiales debidas a la deforestación bajaron de 3,9 a 2,9 gigatoneladas (Gt) de dióxido de carbono (CO2) al año en el período 2001-2015. La deforestación se define como un cambio en el uso del suelo, de bosque a otros usos de las tierras.

“Es alentador ver que en general la deforestación está disminuyendo y que algunos países de todas las regiones han mostrado un progreso impresionante, como Costa Rica, Chile, Uruguay, Brasil, Cabo Verde, Vietnam, China, Filipinas, la República de Corea y Turquía, y otros”, afirmó el Director General de la FAO, José Graziano da Silva. “Me gustaría instar a todos los países a que compartan sus experiencias con otros países. A través de la cooperación Sur-Sur, la FAO está dispuesta a facilitar esta colaboración e intercambio de conocimientos”.

La FAO subrayó al mismo tiempo que, a pesar de la reducción global de las emisiones de carbono de los bosques ligada a una menor deforestación, las emisiones por la degradación de los bosques han aumentado significativamente entre 1990 y 2015, pasando de 0,4 a 1,0 Gt de CO2 al año. La degradación de los bosques es una reducción de la densidad de la biomasa de árboles por causas humanas o naturales, tales como la tala, los incendios, el desarraigo de árboles por el viento y otros sucesos.

La FAO publicó estas cifras por primera vez con ocasión del Día Internacional de los Bosques, que se celebra el 21 de marzo de 2015. La información procede de un estudio más amplio de la FAO sustentado en la base de datos sobre las emisiones de FAOSTAT y en la Evaluación de los recursos forestales mundiales 2015 (FRA).

La gestión sostenible de los bosques se traducirá en la reducción de las emisiones de carbono de los bosques y tiene un papel vital que desempeñar para hacer frente a los efectos del cambio climático, enfatizó el Director General de la FAO.

”Los bosques son fundamentales para el equilibrio de carbono y albergan casi tres cuartas partes del total de carbono que hay en la atmósfera. La deforestación y la degradación de los bosques aumentan la concentración de gases de efecto invernadero y, a su vez, el crecimiento de los bosques y de los árboles absorbe el dióxido de carbono, la principal emisión de efecto invernadero”, añadió.

Graziano da Silva también destacó la importante función de la de la agricultura sostenible para reducir la presión sobre los bosques, junto con “la puesta en marcha del programa UN-REDD para reducir las emisiones de la deforestación y la degradación de los bosques”.

La absorción de carbono por los bosques ayuda a contrarrestar, aunque no totalmente, las emisiones globales debido a la conversión de bosques a otros tipos de uso de la tierra. Los bosques absorben y almacenan dos millones adicionales de toneladas de CO2 al año (2011-2015), sin contar las emisiones de la deforestación. La mitad del sumidero forestal de carbono se relaciona con el crecimiento de los bosques plantados.

Los países desarrollados siguen representando el grueso de los sumideros generales de carbono estimados, con una cuota del 60 por ciento (2011-2015). Este porcentaje, sin embargo, ha disminuido del 65 por ciento (2001-2010), debido principalmente a una creación menor de nuevas plantaciones forestales.

Los países en desarrollo representan el 40 por ciento restante del total del sumidero de carbono.

En cuanto a las regiones, África, Asia y América Latina y el Caribe siguieron emitiendo más carbono del que absorben, aunque las emisiones de África y América Latina disminuyeron entre 1990 y 2015. Solo el Brasil representa más del 50 por ciento de la reducción global estimada de las emisiones de carbono entre 2001 y 2015.

Los bosques de Europa y América del Norte funcionaron como sumideros de carbono netos entre 1990 y 2015 ya que absorben más carbono del que emiten, mientras que Oceanía no mostró una tendencia clara en las emisiones forestales en el mismo período.

La deforestación anual en América Latina y el Caribe se ha reducido a menos de la mitad desde 1990

Directores forestales de veinte países de América Latina y el Caribe, representantes de la sociedad civil, organismos internacionales y del sector público se reunieron en Lima en la 29ª Reunión de la Comisión Forestal para América Latina y el Caribe (COFLAC), para evaluar los avances en la formulación de políticas públicas para el manejo sostenible de los bosques de la región.

“En los últimos años hemos visto avances significativos en la reducción de la deforestacióndebido a los esfuerzos para promover el manejo forestal sostenible y a la implementación de políticas de conservación de los recursos naturales” señaló Jorge Meza, Oficial Forestal de la FAO.

Meza destacó que desde 1990 la tasa de deforestación regional se ha reducido por la mitad, gracias a un gran esfuerzo de los países de la región con el manejo forestal sostenible. No obstante, la tasa de deforestación es aún la segunda más alta del mundo.

Los participantes de la COFLAC destacaron el rol que cumplen los bosques para alcanzar la seguridad alimentaria y nutricional y combatir la pobreza rural en la región, y de las plantaciones forestales para reducir la deforestación del bosque nativo, mejorar las economías locales y generar desarrollo social, y posibilitar una mayor fijación de carbono y generar otros servicios ecosistémicos.

Además, señalaron la necesidad de continuar trabajando en el establecimiento de criterios e indicadores para el manejo forestal sostenible, sobre los cuales implementar buenas prácticas que incluyan las funciones económicas, sociales y ambientales de los bosques.

En este sentido, la Comisión Forestal destacó que los beneficios de los bosques deben ser aprovechados principalmente por las poblaciones locales que viven en las zonas boscosas o en sus cercanías, ya que son quienes mejor las conservan para garantizar su permanencia.

Los bosques cubren alrededor del 47% de la superficie terrestre de América Latina y el Caribe. Alimentan a una importante proporción de la población, generan ingresos claves para quienes trabajan en ellos y son una fuente de energía.

Cada año América Latina y el Caribe pierde 2 millones de hectáreas de bosques. Sin embargo, la tasa de pérdida de bosques se está desacelerando: cayó de 4,45 millones de hectáreas por año entre 1990-2000 a 2,18 millones de hectáreas por año entre 2010-2015. Esta desaceleración se debe principalmente a hecho que Brasil ha reducido su tasa anual de pérdida de bosque, pero también ha habido mejoras en las subregiones de Mesoamérica y el Cono Sur.

La subregión del Caribe muestra un incremento neto de su área de bosque, principalmente debido al abandono de las plantaciones de caña de azúcar y otras tierras agrícolas. Este aumento en el área de bosque es particularmente evidente en Cuba, República Dominicana, Puerto Rico y Trinidad y Tobago. Fuera de la subregión del Caribe, Chile, Costa Rica y Uruguay son los únicos países que muestran un aumento en el área de bosque durante el período 2010-2015.