El primer “infiel” en el Vatileaks vaticano fue el camarero personal de Benedicto XVI, sucedió en mayo de 2012. No ha sido un caso que un papa como Benedicto XVI, reflexivo, de caracter mansueto, profundamente religioso y considerado como uno de los más grandes teólogos contemporáneos, haya sido traicionado por la persona que le estaba más de cerca, su mayordomo personal, substrayendo documentos reservados que eran dirigidos hacia libros y diarios en cambio de fuertes sumas de dinero. Y Benedicto XVI, profundamente disgustado por los escándalos de la pedofilía entre el clero, las operaciones financieras poco ortodoxas del IOR, (el banco vaticano), se ha hecho a un lado abriéndole las puertas a Francisco, a un papa mucho más jóven, Jesuita, y de larga experiencia pastoral entre los pobres de sudamérica.

Ahora el Vitileaks pontificio ha hecho un salto de calidad increíble con dos arrestos excelentes. La del sacerdote español Monseñor Lucio Angel Vallejo Balda, Secretario de la Prefectura para Asuntos Económicos de la Santa Sede y de su asistente personal la “lobbista” italiana Francesca Immacolata Chaouqui que en el pasado fueron secretario y miembros del COSEA (Comisión Referente de Estudio y guía sobre la Organización de las Estructuras Económico-Administrativas de la Santa Sede) establecida por el Papa en julio de 2013 cuando Francisco instituyó la “operación limpieza” en las finanzas vaticanas y posteriormenrte disuelta tras el final de su mandato.

Más allá del aspecto penal, moral y judicial, el evento es “impactante”. Es la enésima demostración de que el “partido conservador”, tiene ramificaciones en los ambientes más reservados de la Curia Romana y en las Congregaciones Vaticanas y no digieren las reformas en parte anunciadas e iniciadas por parte de Francisco y son capaces de cualquier escándalo, muchas veces “inventado” para crear poblemas al Sumo Pontífice. No hay duda que el “partido conservador” está apoyado por una feroz cordata de cardenales que no aprueban sus aberturas pastorales, especialmente en materia de familia, matrimonios en crisis, comunión eucarística a divorciados, etc.

Han empezado con la descarada conferencia de prensa, un día antes del Sínodo de la Familia, de monseñor Krysztof Olaf Charamsa, polaco de nacimiento y Juez de la Congregación de la Doctrina de la Fe. Una conferencia preparada con anticipación y con derecho exclusivo a televisiones, diarios y fotógrafos, Charamsa se declara homosexual y conviviente con un español, luego viene el falso “scoop” del tumor en el cerebro del papa y la carta firmada por 15 cardenales solo en parte desmentida. Las viscisitudines han continuado con el objetivo de crear problemas al Sumo Pontífice en vista de decisiones importantes para frenar su obra reformadora y romper de este nodo el fuerte vínculo que se ha creado entre él y la opinión pública internacional.