México y La Habana (PL).- En 2060 América Latina y El Caribe tendrá un 25 por ciento más de habitantes, con más adultos mayores de 20 años. En este siglo XXI las naciones que más incrementarán su población en términos porcentuales serán Guatemala, Belice, Bolivia y Ecuador. Se registra un acelerado envejecimiento de la población de Surcorea, Japón, Finlandia, Portugal, Italia, República Checa, Canadá y España.

La Segunda Reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y El Caribe, que sesionó en la capital mexicana, abordó el envejecimiento en la región desde una óptica actual y futura, así como sus desafíos e impactos. Hacia 2060 la reigión tendrá un 25 por ciento más de habitantes, con más adultos mayores de 20 años, dijo Dirk Jaspers, director del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (Celade)-División de Población de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (Cepal).

El número de habitantes de América Latina y El Caribe pasará de 635 millones en la actualidad a 793 millones en 2061, cuando se espera que la población de 65 años y más ya haya superado a la de menores de 20 años, explicó el experto en temas de población. Jaspers presentó el contexto sociodemográfico regional ante los representantes de gobiernos, organismos internacionales y organizaciones de la sociedad civil que asistieron al encuentro del 6 al 9 de octubre.

Sin embargo, según el experto siguen preocupando los elevados niveles de mortalidad materna y de fecundidad adolescente en la región, a pesar de que existe una disminución de la fecundidad en general y de la mortalidad infantil, así como un incremento de la esperanza de vida.

De acuerdo con las proyecciones, la población de esta zona aumentará hasta 793 millones en 2061, cuando alcanzará su nivel máximo para después decrecer. En este siglo XXI las naciones que más incrementarán su población en términos porcentuales serán Guatemala, Belice, Bolivia y Ecuador, señaló.

Para 2057 la población de 65 años y más superará a la de entre 0 y 19 años. Además, en 2025, el grupo de población en edad activa, de 20 a 64 años, alcanzará su máximo en términos porcentuales y representará casi el 60 por ciento del total.

Un aspecto de suma importancia en este contexto, acerca de lo cual alertó, es que estos cambios en la estructura etaria tienen implicaciones específicas en las áreas de educación, salud y pensiones. En términos económicos, el director del Celade-División de Población de la Cepal indicó también que el consumo de la población de 65 años y más superará por primera vez al de los menores de 20 años hacia el año 2030 en Cuba y Chile y hacia 2045 en Colombia, Brasil y México.

Finalmente, en 2060 este fenómeno denominado de “economías envejecidas” se habrá extendido a toda la región, con la excepción de Bolivia, Paraguay y algunos países del Caribe, puntualizó.

Mientras, en materia de fecundidad, la mayoría de los países registraba en los años 50 y 60 del pasado siglo tasas cercanas a siete hijos por mujer. En la actualidad, en muchos de ellos esas cifras se sitúan alrededor de 2,5 hijos e incluso en algunos han descendido por debajo de la tasa de reemplazo, que corresponde a 2,1 hijos por mujer, resaltó.

El Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo, al cual se aludió bastante en esta reunión, fue aprobado del 12 al 15 de agosto de 2013 e incluye medidas sobre infancia y adolescencia, envejecimiento, salud sexual y reproductiva, igualdad de género y migración.

También desigualdad territorial, pueblos indígenas y afrodescendientes, todos ellos temas abordados en la Segunda Reunión.

El Gobierno de México, que a través del Consejo Nacional de Población, organizó junto a la Cepal este evento, asumió la presidencia de la Mesa Directiva de la Conferencia Regional en reemplazo de Uruguay, quien estuvo al frente desde 2013. También recibió el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas.

EXPERIENCIAS DE CUBA

Juan Carlos Alfonso, director del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba, participó en el panel Envejecimiento, protección social y desafíos socioeconómicos. En declaraciones a Prensa Latina, planteó que Cuba es un país de referencia importante en el envejecimiento poblacional en América Latina, en general en cuanto a desarrollo y políticas sociales.

Somos el país que va a estar más envejecido en la región, ya lo está siendo producto de sus políticas sociales, el desarrollo de la mujer y de una baja fecundidad y mortalidad. La esperanza de vida en Cuba es de 78,45 años, pero a un adulto mayor de 60 en la isla le quedan más de 22 años por delante.

Hay que ver el envejecimiento no como algo negativo, pero es necesario tener voluntad política para aplicar las ideas ante esta situación. Cuba tiene un conjunto de políticas para la atención integral al adulto mayor, recuperar niveles de fecundidad, garantizar fuerza de trabajo con una visión integral al problema del envejecimiento, al mismo tiempo que a su cuidado y atención.

En el incremento de las casas de abuelos, la participación social activa del adulto mayor y el arreglo de hogares de ancianos, en todo eso se trabaja y hay resultados concretos, recalcó. Uno siempre aprende en estas reuniones, se transmite pero se recibe mucho más, hay países con experiencias muy positivas, destacó.

“Las dinámicas de población como eje del desarrollo sostenible: la implementación del Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo para la superación de las desigualdades en el marco de los derechos humanos” fue el tema de esta segunda reunión. El Salvador acogerá en 2017 la Tercera Reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y El Caribe.

Sin dudas, el envejecimiento poblacional que se avecina, uno de los grandes desafíos para las sociedades involucradas, demandará de medidas para que esta etapa crucial e importante de la vida, la cual requiere de apoyo material, social y espiritual, se atienda de manera prioritaria.

Como expresó el experto cubano, no hay que ver al envejecimiento como algo negativo, como una carga estatal o familiar, sino como a una etapa más del ciclo de la vida que con razón reclama mayor recompensa.

Europa teme envejecer

En Sellia, un pueblito de la sureña región italiana de Calabria, está prohibido morir. Una ordenanza emitida por el alcalde Davide Zicchinella a principios de agosto de este año así lo establece y exige a las 500 personas que allí residen hacer todo lo posible para mantenerse saludables.

Quienes no se protegen ponen en riesgo su vida y la de la comunidad. Aquellos que no se cuiden y practiquen hábitos perjudiciales deberán pagar mayores impuestos, explica el gobernante y pediatra de profesión. Aunque pudiera parecer sacada de una historia de ficción, la norma es tan real como imposible de cumplir.

No es una broma -asevera Zicchinella-. Sellia, como muchas otras localidades del sur del país, es afectada por la despoblación. Garantizando la protección de nuestros habitantes, evitamos que nuestra comunidad desaparezca. Con tal propósito, el gobierno local ofreció facilidades para el acceso a centros médicos y dispuso la realización de análisis periódicos a los pobladores.

Financiamos servicios muy costosos e importantes. Por eso, quienes los usen gozarán de descuentos y beneficios, pero los que no tomen prevenciones deberán pagar tasas adicionales, señaló el alcalde interrogado por medios de prensa.

Según estudios recientes, durante los últimos 15 años Sellia perdió casi un tercio de su población y el 60 por ciento de sus residentes está por encima de los 70 años, la mayoría de ellos mujeres viudas. Este es solo un caso de muchos en Europa, atribuidos a la migración y el envejecimiento poblacional, problemáticas que alarman y suponen un gran desafío en naciones de todo el continente.

Si bien el abandono de las zonas rurales por una parte de sus habitantes, quienes buscan un mejor futuro en las grandes ciudades, es considerado un fenómeno preocupante, la disminución de los nacimientos mantiene alerta a los gobiernos.

De acuerdo con proyecciones de la Comisión Europea, hacia 2050 la cifra de ciudadanos establecidos en países del bloque comunitario ascenderá a 526 millones y comenzará a descender a partir de ese momento.

Por otra parte, la expectativa de vida para los hombres será de aproximadamente 84 años y para las mujeres de 89. No obstante, en tanto se prevé que la cantidad de personas menores de 20 años se mantenga en niveles similares durante las próximas cinco décadas (20 por ciento de la población total de la Unión Europea), se espera que los mayores de 65 aumenten de un 18 a un 28 por ciento.

Si bien los expertos pronostican un aumento de la cifra de residentes comunitarios, también alertan sobre la edad de los mismos, cada vez más entre los rangos superiores a los 50 años.

Según Teresa Castro, demógrafa y profesora española, “el envejecimiento poblacional es fruto de dos procesos concurrentes: la prolongación de la esperanza de vida y el descenso de la fecundidad, que reduce el peso relativo de la población infantil y, con el tiempo, el de la adulta joven”.

Pese a ser considerado un resultado del desarrollo y las conquistas sociales, dicho fenómeno plantea importantes retos para el mercado laboral y la sostenibilidad del Estado de Bienestar, explica la investigadora, quien advierte sobre la importancia de los cambios demográficos y su lugar prioritario en los debates actuales.

El descenso de la cantidad de habitantes económicamente activos resulta cada vez más alarmante, pues atenta contra el sostenimiento de cada país, el mantenimiento de los logros alcanzados y el progreso social.

Aunque, “el envejecimiento de la población es un proceso inevitable e irreversible en las sociedades demográficamente avanzadas”, Castro señala la posibilidad y necesidad de implementar iniciativas dirigidas a aumentar la fecundidad, la participación laboral y la capacidad productiva.

Mejorar las condiciones de los ciudadanos, promover una conciliación entre la vida laboral y familiar, lograr una mayor inversión en la educación y motivar a jóvenes, mujeres y adultos mayores con capacidad para continuar trabajando, son algunas de las medidas propuestas por estudiosos sobre el tema.

Aun cuando algunos defienden el aumento de la inmigración como alternativa viable, otros llaman la atención sobre su impacto a corto y mediano plazos. La llegada de foráneos permite incrementar la fuerza de trabajo y mitigar coyunturalmente los desequilibrios existentes, pero con el tiempo su efecto se diluye y no puede contrarrestar la tendencia al envejecimiento inherente a la dinámica poblacional, explica Castro.

Para Asghar Zaidi, asesor del Centro Europeo para las Políticas de Bienestar Social e Investigación, el incremento de la población adulta “podría considerarse un peligro u ofrecer nuevas oportunidades para la sociedad, dependiendo de cómo lo afrontemos”.

Tanto el Ejecutivo comunitario como los gobiernos de los Estados miembros reconocen el impacto de ese fenómeno y expresan su respaldo a programas que permitan alcanzar un incremento de la natalidad y la participación de las personas mayores en actividades productivas, así como el diálogo intergeneracional.

No obstante, organismos humanitarios advierten sobre la exclusión y discriminación por edad aún presente en la sociedad actual, ante lo cual exigen una mayor responsabilidad por parte de la dirección de cada país.

En ese sentido, abogan por priorizar la atención a esa problemática en las agendas nacionales e incrementar los estudios al respecto, además de la implementación de medidas y acciones eficaces, basadas en el respeto y la solidaridad.

Surcorea, país con ancianos pobres y baja tasa de natalidad

La vida de los ancianos en Surcorea, una de las sociedades más envejecidas del mundo, se hace cada día más difícil en un contexto en que las pensiones son bajas y decrece el índice de natalidad y por tanto la fuerza laboral.

La situación social se agrava sobre todo para el 48,6 por ciento de los ciudadanos de la tercera edad de este país que viven por debajo del nivel de pobreza, lo cual afecta su calidad de vida e integración social, según un informe del Instituto de Trabajo.

Muchos jubilados queremos trabajar a tiempo parcial, pero no hay suficientes puestos laborales, e incluso algunos recogen basura, aunque eso no alcanza para vivir, afirmó KooSang-yul, de 68 años de edad.

Otro adulto mayor, Park Myung-sun, de 83 años de edad, manifestó que los familiares pudieran resolver la situación económica de los más longevos, sin embargo, incluso los hijos, empeñados en otros menesteres, entre ellos casarse, “no tienen tiempo para nosotros”.

En medio del progresivo incremento de la esperanza de vida de la población (79,10 años), recientemente el gobierno de Seúl admitió la existencia de un creciente déficit en el sistema público de pensiones. Para paliar esa situación, los principales partidos políticos y el Ejecutivo propondrán al parlamento, para su discusión en mayo próximo, un proyecto de ley que propone incrementar las pensiones a exfuncionarios.

Las autoridades plantearon además, en ese orden, elevar aún más el salario mínimo nacional, que actualmente asciende a 4,98 dólares por hora.

En aras de reemplazar la fuerza laboral de los ancianos y contrarrestar los ínfimos niveles de natalidad, el gobierno del país asiático revisó sus estrictas políticas de inmigración para atraer mano de obra extranjera y a la vez impulsar programas de multiculturalidad.

La población extranjera crece con rapidez cada año en la nación asiática hasta el punto de representar ya alrededor del tres por ciento del total nacional, difundió recientemente la revista TheDiplomat.

Al convertirse en los últimos tiempos en una de las sociedades más envejecidas del mundo, con baja tasa de natalidad, Surcoreapresenta escasez de fuerza de trabajo y se elevan los costos médicos, entre otras consecuencias.

Sobre esa realidad, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), expuso en un informe que entre los 34 países integrantes de ese organismo, Seúl presenta el índice de envejecimiento poblacional más acelerado.

Tales fenómenos adversos provocaron una notable reducción en 2012 de la población económicamente activa a escala nacional, según el Instituto Surcoreano de Economía Industrial y Comercio (Kiet, por sus siglas en inglés).

Según esa fuente, en 2013 respecto a la población total de Corea del Sur (más de 49 millones de habitantes), el 12,2 por ciento superaba los 65 años de edad, por lo que en ese indicador este país de Asia Oriental figuraba en el puesto 30 entre los 34 estados que integran la OCDE. “La velocidad de envejecimiento en la República de Corea se cuadruplicó de 1970 a 2013, casi dos veces más que la cifra media correspondiente a la OCDE”, detalló.

Diversas fuentes revelan que en términos de acelerado envejecimiento a Surcorea le siguen, por ese orden, Japón, Finlandia, Portugal, Italia, República Checa, Canadá y España.

En un plazo de tres años, en Surcorea el 14 por ciento de la población tendrá 65 años o más, lo que, de acuerdo con expertos, compromete el desarrollo económico futuro del país, donde el ingreso per cápita promedio anual es de más de 24 mil dólares. Al crecer el empleo a un ritmo más lento, aumentará la proporción de personas que deberán ser sustentadas a partir de 2020, precisó, por otro lado, un informe gubernamental.

Según conceptos demográficos, el envejecimiento poblacional contempla cambios en la estructura por edades, en que básicamente crecen los grupos de personas maduras y longevas y se mantienen o disminuyen los de menos años.

Surcorea, que encara no sólo el lastre del elevado envejecimiento, resulta también afectada por la descendente tasa de natalidad, que la presidenta del país, Park Geun-hye, califica como un grave problema actual. El índice de nacimientos se situó en 2013 en 1,19 hijos por mujer, considerada la más baja dentro de la OCDE, apuntó.

Analistas demográficos advierten que de continuar la tendencia descendente en la tasa de fertilidad, en 2050 la población actual surcoreana disminuirá en el 13 por ciento, es decir, se reducirá a 42,3 millones de personas.

De permanecer invariable esa tasa, en 2100 la población surcoreana se contraerá hasta 20 millones de habitantes y finalmente quedaría en cero en el año 2750, de acuerdo con un estudio del Servicio de Investigación de la Asamblea Nacional (Parlamento).

De cara a esa realidad, Park señaló que el territorio demanda la adopción urgente de medidas para enfrentar los acuciantes problemas demográficos. “Los próximos cinco años constituyen tiempo imprescindible para manejar la crisis de natalidad y alta velocidad de envejecimiento nacional”, afirmó la mandataria en una reunión con integrantes de su Ejecutivo.

Tanto el gobierno como diversas organizaciones en Seúl coinciden en que para estimular el número de nacimientos, deben disminuir los costos en la crianza de los hijos y mejorar la asistencia social a las madres, que combinan el trabajo con la atención a sus descendientes.

Muchos afirman también que en los últimos tiempos las mujeres optaron por tener menos hijos, lo cual está motivado por la escasez de puestos laborales, pese a ser uno de los punteros mundialmente en el desarrollo tecnológico.

Cerca del 55 por ciento de las féminas surcoreanas de 15 a 64 años forman parte de la fuerza laboral, en comparación con el 65 por ciento como promedio en las economías avanzadas, de acuerdo con datos de la OCDE.

En medio de un ambiente laboral extremadamente competitivo y altas exigencias educativas, en aras del éxito profesional, la mayoría de las parejas prefieren tener uno o dos hijos, que pueden atender mejor.

No son pocos los que insisten en elevar la presencia de las mujeres en las tareas económicas en esa parte de la península coreana, como forma de potenciar los ingresos en los hogares y fomentar el bienestar de sus vástagos.

* Mayra Pardillo Gómez es corresponsal de Prensa Latina en México y Glenda Arcia, periodista de la Redacción Europa.