Son más de medio millón los prófugos que piden asilo político a Occidente. La mayoría son sirios que esperan esncontrar trabajo y respeto, no explotación ni fundamentalismo religioso. Y ésa es precisamente la razón por la que eligen a Europa y no a los países del Golfo Pérsico, para emigrar. Saben muy bien que ir a los estados musulmanes o a naciones árabes ricas, si bien allí hay trabajo, serían tratados como mano de obra barata; en estos países existe el concepto de clase que se suma al integrismo religioso.

La ola migratoria que en estas semanas se concentra en las fronteras europeas, se debe principalmente al conflicto religioso politizado, entre sunnitas y chiítas, es una lucha interna del mundo musulmán, un odio secular de los sunnitas contra otras facciones del islam. En Siria el 70% de la población es sunnita, los alawitas son el 15%, los cristianos el 9% y un pequeño porcentaje de drusos.

En este contexto, ¿qué hace la Unión Europea? Por ahora no tiene una estrategia clara y común. Después de la fugaz ilusión, la vieja Europa está mostrando nuevamente su verdadera cara. El de los egoísmos nacionales, de las fronteras, de los muros con alambres de púas. La terrible imágen del niño muerto sobre una playa turca no ha enseñado nada. Esa imágen ya está archivada, así como el número impresionante de los emigrantes muertos ahogados en las aguas del Mediterráneo en su afán de llegar a orillas italianas.

Los países de la Unión Europea están divididos en todo, sobre las cuotas de los prófugos, sobre los centros de identificación, etc. La solidariedad prometida y en parte actuada de la canciller alemana Angela Merkel parece haber desaparecido casi por encanto. Alemania ha dado un paso atrás suspendiendo el tratado de libre circulación en toda la Unión Europea, llamado “tratado de Schengen” y ha advertdo a Italia para que fortalesca el control de los emigrantes en la frontera italo-austriaca en la región del Brennero

Y los líderes ultraderechistas de los países del Este de Europa que en antaño pertenecían a la llamada cortina de hierro y que forman actualmente parte de la Unión Europea ¿qué hacen? Se niegan a dar cualquier tipo de hospitalidad a los prófugos y en esto se distingue un país que ha recibido muchísimo economicamente de la Unión Europea, nos referimos a Hungría. Ha levantado una valla con alambres de púas en la frontera con Serbia y ha anunciado que construíra otras ante Rumanía y Croacia y está frenando a los refugiados con el Ejército y gas lagrimógenos. Ha amenazado a los prófugos que ingresen a su territorio con tres años de cárcel. Muchos parlamentos europeos han pedido la expulsión de Hungría de la Unión Europea.