Hernia en el sistema

Carlos F. Toranzos Soria (*)

agosto 24, 2015Publicado el: 5 min. + -
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El mundo del consumismo nos está cegando con las luces de neón de los anuncios de la felicidadtotal. Con ello, estamos perdiendo de vista que nuestras realidades pueden ser cambiadas y nos adormecemos con la esperanza de “algún día será mejor”.

Hay hechos que están sucediendo en este momento que no dejan de preocupar. Ese es el casode los 3.500 inmigrantes que trataron de acceder al Eurotúnel para ingresar al Reino Unido. Sinduda, la vida de esa gente está en el límite de todo y, aunque es paradójico, no les importaperderla con la única intención de tener un futuro mejor. El remedio fue reforzar los alambrados, como si eso detuviera las ansias de esa gente que quiere mejorar sus vidas. Sin duda, ese es unparche al sistema.

A pesar de que vivimos en el llamado “primer mundo”, nuestros hijos ya no cuentan con empleos seguros, los sindicatos han sido desbancados de su poder de negociación colectiva, los empresarios sólo ven sus márgenes de ganancias y la banca internacional está a la puerta dedesbancar a todo aquel que diga: ¡Basta!

La crisis griega no es broma para el Euro, es una amenaza a los intereses neoliberales de unaEuropa ávida de ganancias, que no se preocupa por los gastos en los servicios públicos en saludni en educación.

Las cifras dicen mucho de la prosperidad de unos cuantos, por ello es importante contrastar lamiseria con el triunfo de algunos grandes países.

La crisis que nos acompaña seguirá, cobrará más desempleo y más hambre. Y para agravar todolo mencionado, las cifras de la economía de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) está siendo manipulada para crear una crisis sin precedentes y todo por el aumento de las tasas de tipo cambiario del dólar y, por supuesto, esto influye a la caída del precio de los minerales y elpetróleo.

El consumismo está generando mayores demandas en los países pobres, donde el trabajo es miserablemente remunerado y se da en condiciones de esclavitud.

Grandes marcas de tiendas de ropa como Primark, Nike, Addidas, para nombrar algunas,compran algodón barato y no les importa, o se desentienden, si hay niños en esa gran cadena deproducción. Y tampoco les conmueve si en Bangladesh las condiciones laborales son victorianas y la seguridad laboral consiste en que los trabajadores no se mueran en incendios. Y menos aún sien Brasil, Argentina, Colombia, Perú, Chile o Bolivia hay talleres clandestinos de confección deropa, porque el único propósito es llenar los armarios de un mundo hedonista con camisetas deúltima moda o ropas “quita, pon, usa y tira”.

Seguimos contaminando el planeta con plásticos y basuras, cuando se podría hacer que seutilicen materiales más amigables con el mediombiente, que sean fáciles de reciclar, menos nocivos, que produzcan menos dióxido de carbono. Debemos llevar una canasta al mercado y ponernos de mal humor si nos regalan bolsitas de plástico en el supermercado o la chancha o latienda el barrio. ¿Quién dice algo sobre este gran problema?

Sin pensar mucho y sin resistirnos nada, hemos abierto las puertas a una gran montaña debasura. Ignoramos o no queremos considerar que caminar es más beneficioso para elmedioambiente y el cuerpo, que la bicicleta no es un deporte exclusivo de olimpiadas sino que es un medio de transporte.

Y, en cuanto a la educación, en pleno siglo XXI, cuando ya hemos descubierto hasta lo más recóndito del sistema solar y ya sabemos que Plutón, no es tan enano como se pensaba y nos sorprenden sus características impensables hace unos años, la educación está prohibida para las mujeres en muchos países árabes y en otros es un beneficio de precios elevados o de accesolimitado.

Algo parecido pasa con el acceso al Internet que está vetado a billones de personas, mientras queallá donde hay, la demanda es por velocidades de navegación cada vez más rápidas.

La revolución del saber no llega sola es importante hacer saltar los fusibles de esa apatíauniversal que nos adormece. Es fundamental detectar la hernia de este sistema que nos hace vivir pensando que las fronteras son el límite de nuestra imaginación.

Debemos de verdad hacer carne de la responsabilidad que nos toca, ser más directos. Limpiar labasura en las calles, plazas, mercados o playas. Coger la botella de plástico tirada por unirresponsable en la calle y depositarla en un contenedor de reciclaje. Volver a usar la botella devidrio, beber agua de grifo y en botella de cristal o metal que no sea perecedera. La cerveza enbotella de cristal, el vino con tapón de corcho, etc.

Hay esperanza si nos ponemos a ser vanguardistas de un mundo donde se vea que la igualdadno es enemiga de la justicia, en un mundo en el que la globalización no sea una amenaza sinouna ventaja.

Debemos aprender a ver la vida sin las ataduras de una realidad totalmente condicionada. Elmundo tiene chance de cambiar y sólo se logrará si reconocemos que los grandes consorcios nos están haciendo vivir una vida de consumo como si fuera lo único que satisfaría el alma.

En fin, la lucha ahora es más directa, menos ideológica, hermanada con la tierra, con el sol, connuestro planeta, con éste que es nuestra casa, donde vivimos ahora, el único que tenemos.

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(*) Filósofo, sociólogo e historiador

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