La Habana, (PL).- Con el restablecimiento de relaciones y la reapertura de embajadas, Cuba y Estados Unidos culminan una primera etapa del diálogo bilateral, pero el camino hacia la normalización de los vínculos es aún escabroso y pasa inexorablemente por eliminar el bloqueo.

Después de más de medio siglo desde que Washington rompió relaciones con La Habana, el pasado 17 de diciembre los presidentes Raúl Castro y Barack Obama anunciaron la disposición de comenzar un acercamiento bilateral que condujo al restablecimiento de los nexos y la reapertura de embajadas. Cuando el 20 de julio último fue izada en la sede diplomática en Washington la bandera cubana, el canciller Bruno Rodríguez advirtió: “Solo la eliminación del bloqueo que tanto daño y privaciones ocasiona a nuestro pueblo, la devolución del territorio ocupado en Guantánamo y el respeto a la soberanía de Cuba darán sentido al hecho histórico que estamos viviendo hoy”.

Pocas palabras están hoy tan omnipresentes en la isla como el bloqueo, una política unilateral impuesta hace más de 50 años y que afecta la vida cotidiana de los cubanos, sin exceptuar algún ámbito económico o social. Obama instó al Congreso a iniciar los trabajos para poner fin al bloqueo y adoptó algunas disposiciones destinadas a flexibilizar los viajes de estadounidenses a la isla, el envío de remesas y el comercio, pero éstas son incompletas e insuficientes y no cambian la esencia de esa política hostil. Lo cierto es que el asedio se mantiene a pesar de que en 23 ocasiones la Asamblea General de la ONU se ha pronunciado por abrumadora mayoría a favor de su levantamiento. ¿Seguirá Washington empeñado en mantener esta política o avanzará hasta derogar el complejo y ramificado conjunto de leyes y normas que la codifican?

El más reciente informe presentado por Cuba ante la Asamblea General de la ONU, ese cerco económico, financiero y comercial ocasionó hasta ahora daños por un billón 112 mil 534 millones de dólares, considerando la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional. Pero las cifras, por sí solas, no permiten dar una idea exacta de los perjuicios provocados a las familias cubanas por más de medio siglo de sanciones. El bloqueo imposibilita a Cuba exportar e importar libremente productos y servicios hacia o desde Estados Unidos, utilizar el dólar estadounidense en sus transacciones financieras internacionales, tener cuentas en esa moneda en bancos de terceros países o acceder a créditos.

En el sector de la salud, uno de los más sensibles, ese régimen de sanciones impide a la mayor de las Antillas adquirir en el mercado norteamericano medicamentos de última generación, reactivos, piezas de repuesto para equipos de diagnóstico, instrumental y otros insumos.

Aunque algunos intentan definirlo como “embargo”, la agresión ejercida contra Cuba trasciende este concepto, toda vez que su fin es someter intencionalmente al pueblo a condiciones de existencia tal que lo lleven a claudicar de su decisión de ser soberano e independiente.

El académico francés Salim Lamrani afirma que, de acuerdo con la Convención de Ginebra de 1948, el bloqueo califica como un acto de genocidio y constituye el principal obstáculo para el desarrollo de la isla. En su libro titulado “Estado de sitio: las sanciones económicas de Estados Unidos contra Cuba”, Lamrani ofrece una perspectiva histórica y jurídica de esa política hostil impuesta por Washington contra La Habana en 1962, y agravada por las leyes Torricelli (1992) y Helms-Burton (1996). El también estudioso de las relaciones Cuba-Estados Unidos considera que, aunque el Congreso norteamericano es el único que puede levantar el bloqueo, el presidente Barack Obama tiene facultades para acelerar el fin de esta política.

Según un análisis publicado en la Habana por las especialistas del ministerio de Relaciones Exteriores Ariadna Cornelio y Gretter Alfonso sólo hay cuatro aspectos en que el mandatario no puede actuar, porque requieren la acción congresal. Ellas son las referidas a la prohibición de las subsidiarias norteamericanas en terceros países a comerciar con la isla; las transacciones con propiedades estadounidenses nacionalizadas, la prohibición de los viajes de ciudadanos de ese país a la isla con fines turísticos y el acceso a créditos.

Fuera de estas cuatro restricciones, el presidente puede acudir a sus prerrogativas ejecutivas para modificar la implementación de la política contra Cuba, aseguran las expertas. En materia de comercio, por ejemplo, Obama podría permitir que La Habana importe desde terceros países productos que contengan más de un 10 por ciento de componentes norteamericanos y que exporte al territorio estadounidense artículos manufacturados en esos países con materias primas cubanas, como el níquel o el azúcar.

Con respecto al campo de la salud se pudieran adoptar medidas con amplio impacto en el bienestar de ambos pueblos, que van desde autorizar a ciudadanos norteamericanos a recibir tratamientos aquí, hasta permitir la venta de materias primas a Cuba para producir medicamentos, entre otras medidas.

Las especialistas opinan también que en el sector financiero es posible modificar varias regulaciones y revertir la política de persecución que incrementa el temor de los bancos de terceras naciones a operar con Cuba.

Un solo ejemplo es lo suficientemente ilustrativo de este acoso: la multa descomunal de ocho mil 970 millones de dólares impuesta al banco francés BNP Paribás por presunta violación del régimen de sanciones contra varios países, entre ellos Cuba.

¿Qué puede hacer Obama para modificar aplicación del bloqueo vs Cuba?

Jorge Hernández Álvarez *

Estados Unidos abrirá oficialmente su embajada aquí, sin embargo persiste como principal obstáculo para la normalización de sus relaciones con Cuba el bloqueo económico contra la isla, política cuyo andamiaje el presidente, Barack Obama, tiene potestad para desmantelar. Ya desde el pasado 17 de diciembre -fecha en que ambos países anunciaron la decisión de avanzar en pos de normalizar sus nexos-, el mandatario norteamericano, al informar del cambio de política hacia Cuba, reconoció el fracaso del cerco impuesto por Washington desde hace más de medio siglo contra la mayor de las Antillas.

Al mismo tiempo, las autoridades cubanas, tras recordar el escollo que representa para las relaciones bilaterales este entramado hostil, subrayaron una realidad fehaciente: aunque hay puntos que no puede cambiar, Obama posee la potestad para modificar sustancialmente la aplicación del bloqueo contra Cuba.

Si bien el Congreso de Estados Unidos es el órgano facultado para decretar el fin del bloqueo, este acto puede estar precedido del desmontaje de la inmensa mayoría de las restricciones que conforman esta política, a través de acciones ejecutivas del Presidente.

En efecto, según expresan fuentes de la Cancillería cubana, sólo existen cuatro aspectos en los que Obama no puede actuar, pues requieren la acción del Congreso para su eliminación o modificación por estar regulados en leyes estadounidenses.

El primero es la prohibición a subsidiarias de Estados Unidos en terceros países a comerciar bienes con Cuba, recogida en la Ley para la Democracia Cubana de 1992 (más conocida como Ley Torricelli).

El segundo es la imposibilidad de realizar transacciones con propiedades norteamericanas que fueron nacionalizadas por Cuba, lo cual está prohibido por la Ley Helms-Burton.

Otras dos prohibiciones fueron incluidas en la Ley de Reforma de las Sanciones Comerciales y Ampliación de las Exportaciones del 2000, que impide a los ciudadanos estadounidenses viajar a Cuba con fines turísticos y obliga a la isla a pagar en efectivo y por adelantado las compras de productos agrícolas en Estados Unidos.

Fuera de estas cuatro restricciones amparadas en las leyes estadounidenses mencionadas, el presidente Obama puede acudir a sus prerrogativas ejecutivas para modificar la implementación de la política de bloqueo contra Cuba, como gestos que permitan sentar sólidas bases para la normalización de los vínculos.

ALGUNOS ASPECTOS QUE OBAMA PUEDE CAMBIAR

Muestra de esta capacidad presidencial fue lo ocurrido el 17 de diciembre de 2014, cuando el mandatario estadounidense anunció varias medidas para modificar la aplicación de determinadas regulaciones del bloqueo.

Con posterioridad a este paso, el 15 de enero de 2015, los Departamentos de Tesoro y Comercio publicaron las regulaciones administrativas para implementar las medidas anunciadas por el Presidente, las cuales entraron en vigor el día siguiente.

A juicio de autoridades cubanas, este puede ser el procedimiento a seguir en lo adelante para eliminar una buena parte de las restricciones económicas, financieras y comerciales que el gobierno de Estados Unidos mantiene contra la isla.

Las modificaciones realizadas por Obama -aunque todavía están lejos de ser todo lo que el Presidente puede hacer- ciertamente significan un paso de avance en temas como viajes a Cuba, telecomunicaciones y remesas, mientras muchas otras prohibiciones pueden ser eliminadas con la intervención presidencial. Una modificación sustantiva del andamiaje del bloqueo es posible si Obama continúa utilizando sus amplias facultades ejecutivas para eliminar muchas de las restricciones vigentes, consideraron al respecto expertos de la Cancillería de la isla en un reciente artículo publicado en el diario nacional Granma.

En ese sentido, los funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores señalaron diversas esferas en las cuales ambos países pueden avanzar y beneficiarse de forma mutua si Obama se propone seriamente hacer uso de sus facultades presidenciales.

Entre otras acciones en materia de viajes, refiere el texto, el Presidente podría eliminar el límite al valor de los productos que pueden ser importados desde Cuba -para uso personal o como regalos- por los viajeros estadounidenses que visitan la isla.

A la par, podría autorizar que los aviones cubanos vuelen a Estados Unidos y transporten viajeros entre los dos países.

En materia de comercio, Obama podría permitir que Cuba importe desde terceros países productos que contengan más de un 10 por ciento de componentes norteamericanos.

Asimismo, posee la potestad de autorizar las exportaciones a Cuba de otros productos estadounidenses y permitir las importaciones en Estados Unidos de servicios o productos cubanos, incluyendo aquellos manufacturados en terceros países que contienen materias primas cubanas como níquel o azúcar.

La salud es otro sector en el que se pueden adoptar medidas con amplio impacto en el bienestar de ambos pueblos.

La lista de acciones que podría acometer el Presidente comprende entre otras: autorizar a ciudadanos de Estados Unidos a recibir tratamientos médicos en Cuba, así como permitir la exportación de medicinas y equipos médicos que puedan utilizarse en la producción de productos biotecnológicos cubanos.

También, puede aprobar las ventas de materias primas que la isla necesita para producir medicamentos, y autorizar la comercialización en Estados Unidos de productos de la biotecnología cubana, como el Heberprot-P (utilizado mayormente en diabéticos) y el Nimotuzumab, anticuerpo monoclonal contra el cáncer de cabeza y cuello avanzados.

En el sector bancario y financiero, donde el gobierno de Obama ha aplicado numerosas acciones de acoso contra la isla, existe asimismo la posibilidad de modificar varias regulaciones y autorizar por ejemplo, el uso del dólar estadounidense en las transacciones internacionales de Cuba.

Igualmente, se puede otorgar el consentimiento para que estas transacciones se realicen a través del sistema bancario de Estados Unidos cuando provengan de operaciones cubanas con terceros países.

Además, el mandatario posee facultades para impulsar la reversión de la política de persecución financiera contra la isla, que incrementa el temor de los bancos de terceros países a operar con Cuba o a ejecutar transferencias bancarias a favor de empresas u organizaciones cubanas.

Otras acciones comprenderían posibilitar a entidades cubanas (bancos, empresas) abrir cuentas en bancos norteamericanos e instruir a los representantes de Estados Unidos en las instituciones financieras internacionales que no bloqueen el otorgamiento de créditos u otras facilidades financieras a Cuba.

En general, Obama tiene posibilidades casi ilimitadas para modificar de manera significativa las restricciones vigentes y vaciar al bloqueo de su contenido fundamental mediante el ejercicio de sus prerrogativas.

Ello resulta vital, según autoridades cubanas, pues el proceso hacia la normalización de los nexos bilaterales pasa necesariamente por el levantamiento del bloqueo, el cual constituye el mayor obstáculo para el desarrollo de la isla y de sus relaciones económicas comerciales y financieras con Estados Unidos y el resto del mundo.

*Periodista de la Redacción Nacional de Prensa Latina.