Los últimos acontecimientos de un estudiante herido de gravedad a efecto de un gas lacrimógeno lanzado por la policía, y otra persona quemada viva por accidente o acción del grupo trotskista. El primero con grave riesgo de su vida, llevaron al límite los niveles de tolerancia y permisividad del accionar de grupos armados y dispuestos a todo por sus intereses. Todo esto nos lleva a la siguiente reflexión que ponemos a consideración.

En el cuarto mes de crisis de la Universidad Mayor de San Simón, los graves problemas evidenciaron el agotamiento de autonomía y cogobierno por parte de la universidades públicas, como el de las universidades que se rigen por el Ministerio de Educación, como son las universidades privadas, militares, policiales e indígenas mismas que carecen de un marco normativo sobre educación superior en la Ley de Educación Avelino Siñani.

Todas las universidades públicas tienen el mismo nivel de limitantes en cuanto a sus estatutos internos, mismos que son caducos y no responden a la demanda social y del país de producción científica y formación de profesionales, ya que la agenda política prevalece a la agenda académica. En esta lógica durante las dos últimas décadas, la estructura de cogobierno, compuesta de más de 600 autoridades universitarias, que forman tanto estudiantes como docentes en los tres niveles de decisión como son el consejo universitario, consejo facultativo y consejos de carrera que no pudieron cumplir a cabalidad con los estatutos y reglamentos sobre admisión, evaluación y ascensos docentes.

En el caso de los exámenes de titulación, las exigencias para su postulación se limitaron a contar con una exigencia de formación a nivel de licenciatura. Bastó que aprobaran en una materia y los ganadores pasaron a la categoría de adjuntos y luego ascendieron a adscritos hasta el nivel de catedráticos. Esto con solo antigüedad y sin ser evaluados en ningún momento, junto con ello se dio también la situación incrementos salariales por doble partida, tanto por antigüedad como por categoría. A esto se añadía beneficios de ser candidatos cargos de autoridad, asignación de materias por prelación o invitados de otras materias, en las que sin ser titulares ganaban con la misma categoría de catedráticos.

Esta situación fue permitida por todos los anteriores rectores, decanos y consejos de carrera, facultativos y universitarios. Siendo los mayores beneficiarios de esta situación los grupos de docentes y estudiantes que formaban acuerdos para participar en elecciones de direcciones de carrera, facultad y a nivel universitario.

De estos los partidos políticos y agrupaciones de estudiantes y algunos docentes fueron los mayores beneficiarios. En ello surgieron a nivel de todo el país grupos profesionales de “estudiantes – dirigentes” que vivieron bien y a gusto de la universidad, su rol fue el hacer política, respaldar candidatos y a cambio lograr espacios en designación de cuotas de nuevos docentes o administrativos, incluso asignándose además Items entre su militancia, al margen de beneficiarse con servicios de comedor universitario, seguro médico, manejo de todos los fondos que aportan los estudiantes y cobrar mensualmente o en las campañas a los docentes o trabajadores que colocaban. Son conocidos los casos de grupos que perduran por temporadas como la de los Ciriacos, pero también se tienen grupos permanentes como el trostkismo donde sus estudiantes permanecen 10, 15 y hasta más de 20 años como universitarios para vivir de la universidad.

En caso de la Universidad Mayor de San Simón, el conflicto desato los vacíos de su funcionamiento que es de carácter estructural, donde en una justa demandas docente llamados extraordinarios, en su mayoría ingresaron a regentar materias mediante exámenes de conocimiento, plan global, didáctica y méritos. Proceso similar al que dieron los docentes titulares en una materia para ocupar sus cargos. Contradictoriamente los docentes titulares que ocupaban los cargos de consejos de carrera, facultad y universidad, junto con estudiantes que son autoridad de cogobierno en estos espacios no llamaron a pruebas de titulación, de estos espacios de gobierno universitario, el trostkismo fue la campeona en no cumplir con este proceso, ¿porqué no lo hicieron?, la respuesta es obvia porque no les convenía a sus intereses?. Mantener a un docente extraordinario es mantener puestos inestables para presionar en favor de uno u otro candidato, y para mantener un potencial puesto vacante para su militancia.

La actual crisis de la Universidad, mostró además que el trotskismo encontró en una demanda justa de los docentes extraordinarios la posibilidad de tomar el poder total, esto es que tras los últimos 20 años esta agrupación política marginal a nivel regional y nacional, ahora cuentan con sus propios profesionales militantes o familiares para ocupar cargos. En esta mirada la militancia del POR, rompió su tradicional pacto de alianzas atomizadas para plantear una nueva estrategia de toma total del poder, bajo nuevos criterios de alianzas con docentes titulares sin base política ni académica de respaldo.

La tesis de “poder total” comenzó en la Facultad de Ciencias Sociales hace más de tres años, donde se forjó la alianza con dos docentes titulares (el Dr. José Antonio Rocha y Lic. René Antezana) y el apoyo de un grupo de docentes de “talleres colectivos y de tesis”, quienes sin ningún tipo de concurso de méritos y evaluación fueron asignados como docentes de talleres con carga horaria y carácter de “titular de talleres”, esto amparados en derechos laborales. Con esta base política el trotskismo en la Facultad de Ciencias Sociales despidió ilegalmente docentes, entre ellos mi persona que está en el cuarto año de proceso judicial, colocaron a sus militantes y familiares como docentes de sociología, sobre todo de las materias selectivas y en algunas materias de la recién creada Carrera de Antropología.

Los beneficios del llamado “poder estudiantil” fueron muchos, siendo este el inicio para el intento de la toma por asalto de la universidad. Siendo el fin la toma del poder, de las direcciones de carrera, facultades y del mismo Rectorado, rompiendo para ello toda norma e institucionalidad de los consejos de carrera, facultativos y universitario, creando para ello un Consejo Transitorio formado por sus militantes políticos, apoyo de su docente titular aliado Dr. Rocha y su militante del POR el Lic. Jarldín. Con esta propuesta eliminan el cogobierno docente – estudiantil.

En su propuesta, la militancia trotskista de grupos armados, violentos y terror pretenden AJUSTAR la situación y no dar cambios estructurales. Ajustar en el sentido de tomar exámenes abreviados a todos los docentes extraordinarios, donde ellos calificarían el 60% de la nota, llamar a cursos de invierno con sus propios docentes al margen de los Consejos de Carrera, consejos facultativos y consejos universitarios. A ello se añade el de imponer el voto universal para la elección de Rector, donde mediante la violencia pretenden legalizar al interventor y golpista Dr. Rocha y al Lic. Jaldín. Eliminando de esa manera las bases fundamental de la Universidad Pública que es la Autonomía y cogobierno.

Una salida estructural al conflicto implica que el Congreso Universitario, con participación universal de docentes (titulares y extraordinarios), estudiantes y trabajadores formulen con apoyo de expertos internacionales (del MERCOSUR y universidades de Europa y Estados Unidos), nuevos régimen de admisión, evaluación y ascensos de docentes con base en experiencia de universidades de excelencia académica internacional. Lo propio implicaría la elaboración de un nuevo régimen de estudiantes donde se defina formas de ingreso, permanencia y postgrados de excelencia. Finalmente la formulación de un nuevo régimen de trabajadores administrativos, quienes deben lograr una profesionalización y especialización por áreas de trabajo.

Similar medida debe ser formulada para los cursos de postgrado a nivel de diplomados, especialidades, maestría y doctorado. Misma que a la fecha se encuentra en una situación similar o peor a la de pregrado.

Este cambio estructural de nuevo régimen docente, estudiantes y trabajadores debe ser la base para la elaboración del Régimen de Educación Superior en la Ley de Educación Avelino Siñani, y su aplicación debe ser obligatoria a todo el Sistema Nacional de Universidades, vale decir, las mismas normas y reglas para todas la universidades públicas, universidades privadas, universidades militares, universidades policiales y universidades indígenas.

Docente Investigador IESE – UMSS, salazarofer@yahoo.com