La Habana, México, Lima, Ginebra (PL).- La Organización Internacional del Trabajo (OIT) adoptó recientemente una nueva norma internacional para apoyar a cientos de millones de trabajadores y entidades a pasar de la informalidad a la economía formal. Tal decisión fue uno de los principales resultados de la 104 Conferencia del Trabajo de esa agencia de la Naciones Unidas, al estimarse que más de la mitad de la fuerza laboral del mundo está atrapada en la economía informal.

La informalidad laboral se caracteriza por la negación de los derechos en el trabajo, la falta de oportunidades de empleo de calidad, baja productividad, una protección social inadecuada y un diálogo social deficiente. Esa situación, considera la OIT, es un obstáculo para el desarrollo de empresas sostenibles, por lo cual la nueva norma reconoce que la mayoría de las personas que entran en actividades laborales informales no lo hace por elección, sino por falta de oportunidades, y por no disponer de otros medios de subsistencia.

Dicha legislación -la primera internacional dirigida específicamente a luchar contra la economía informal- fue adoptada por 484 votos a favor y recibió un apoyo extraordinario por parte de los mandantes tripartitos de la OIT, presentes en esta cita internacional que se realizó del 1 al 13 de junio. Su texto es considerado un paso decisivo para ayudar a los países a establecer las medidas dirigidas a promover la creación de trabajo decente y empresas sostenibles en la economía formal.

El director general de la OIT, Guy Ryder, aseguró que durante años se ha visto un consenso cada vez mayor entre gobiernos, trabajadores y empleadores sobre la necesidad de generar empleo formal para los que están en la informalidad. De hecho se sabe que no es fácil; estos procesos son complicados y requieren de tiempo, pero el gran valor de esta recomendación es que ahora hay un instrumento internacional con directrices para que los Estados miembros puedan conseguirlo, aseguró.

Importantes fueron también los resultados de una investigación de largo alcance sobre el impacto de las transformaciones del mundo laboral, que se concentrarán en cuatro ámbitos principales: trabajo y sociedad, empleos decentes, la organización del trabajo y de la producción, y la gobernanza del trabajo.

Después de una fase de intensos debates, una comisión de alto nivel sobre el futuro del trabajo preparará un informe para la Conferencia Centenario de la OIT en 2019. Se espera que este ejercicio defina la manera en que la organización cumplirá su mandato sobre la justicia social cuando entra en su nuevo centenario.

Sobre el tema, Ryder opinó que este ejercicio estará vinculado con importantes procesos internacionales en curso, en particular la Agenda de Desarrollo post 2015 y el seguimiento de la Conferencia de París sobre el Cambio Climático.

Estadísticas de la OIT muestran que en América Latina y el Caribe, la proporción de empleo informal en actividades no agrícolas varía de 39,8 por ciento en Uruguay a 75,1 por ciento en Bolivia. Mientras, en muchos países de África el trabajo informal no agrícola supera el 50 por ciento y alcanza cuotas máximas de 76,2 por ciento en Tanzania y 81,8 por ciento en Mali.

Con 9,3 por ciento y 17,8 por ciento respectivamente, los países de ingresos medios de África como Mauricio y Sudáfrica registran porcentajes muy inferiores de actividades informales. En África del Norte y el Medio Oriente, ese indicador también representa una proporción considerable del empleo, algo que se repite en Asia meridional y oriental.

Tales estimaciones indican que en todas las regiones en desarrollo, el empleo por cuenta propia constituye la proporción mayor del empleo informal (no agrícola) que del asalariado, y representa cerca de un tercio del total de los oficios no agrícola a nivel mundial.

Resulta relevante en ese escenario que la proporción de mujeres en tareas informales es más alta que la de los hombres en la mayoría de los países, en tanto poblaciones vulnerables, como los jóvenes, las minorías étnicas, los migrantes, las personas mayores y los discapacitados también están presentes de manera desproporcionada en la economía informal.

LAS PYMES Y EL TRABAJO DECENTE PARA TODOS

Durante la Conferencia, la discusión sobre las pequeñas y medianas empresas (Pymes) y la creación de empleo decente y productivo alcanzó un amplio consenso al reconocerse la trascendencia vital de esas formas productivas para generar trabajo.

La discusión concluyó que las Pymes concentran dos terceras partes de todos los empleos a nivel mundial y crean la mayor parte de los nuevos puestos laborales y que bien concebidas ayudan a crear más y mejores empleos y contribuyen al crecimiento económico sostenible.

Pero como se conoce la economía informal es enorme y comprende a más del 90 por ciento de las pequeñas y medianas empresas, una cifra que sin embargo no cuenta a un gran número de micro empresas en los países en desarrollo.

De ahí que en el futuro, la OIT debería mantener su actual cartera de intervenciones dirigidas a: el desarrollo de la iniciativa empresarial, incluyendo el acceso al financiamiento; un contexto favorable para las empresas; la mejora de la productividad y de las condiciones de trabajo; el desarrollo de las cadenas de valor y la promoción de las cooperativas. También debe dedicar mayores esfuerzos a la formalización de las Pymes con visión estratégica y mensurable sobre lo que da resultados y lo que no en el ámbito de las políticas a favor de ese tipo de organización.

En América Latina 127 millones trabajan en la informalidad

Un total de 127 millones de latinoamericanos trabajan en condiciones de informalidad, afirmó la oficina regional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La cifra fue precisada en un conferencia de prensa ofrecida en la sede regional, de lanzamiento del programa Forlac de apoyo a los gobiernos para la formalización de empresas y empleos.

“La informalidad es persistente y no se reducirá por sí sola”, explicó la directora regional de la OIT para América Latina y el Caribe, Elizabeth Tinoco, al advertir que, de no tomarse medidas, la región tardará medio siglo en reducir a la mitad la tasa actual de informalidad, de 47 por ciento.

La funcionaria señaló que se trata de “un obstáculo importante para el desarrollo de nuestros países, pues impide avanzar en la lucha contra la pobreza y la desigualdad”.

Tal situación “genera situaciones de frustración y desaliento que tienen el potencial de comprometer la confianza en las instituciones y la gobernabilidad democrática”, agregó.

La informalidad, indicó, afecta al 30 por ciento del 20 por ciento de mayores ingresos y al 73,4 por ciento del 20 por ciento con menores ingresos.

Si bien en esa forma de empleo precario abundan el emprendimiento, la iniciativa, el ingenio, el sacrificio y el esfuerzo, también es sinónimo de empleos con bajos ingresos, sin protección social ni derechos, sin estabilidad y con escasas perspectivas de futuro.

“La mayoría de las personas no se incorporan a la informalidad por elección, sino por la necesidad de sobrevivir, de hacer algo que les permita llevar un ingreso aunque sea mínimo a sus casas”, remarcó.

Según la experta, el empleo informal es una relación laboral que no está sujeta a la legislación nacional, no cumple con el pago de impuestos, no tiene cobertura de seguridad social y carece de prestaciones.

Señaló el carácter heterogéneo y multidimensional del problema, lo que determina que la única manera de abordarlo es a través de una combinación de políticas”, planteó Tinoco.

Según la OIT, la informalidad afecta a 83 por ciento de los trabajadores por cuenta propia, a 78 por ciento de los trabajadores domésticos, 59 por ciento de los trabajadores en microempresa y 71,3 por ciento de los trabajadores de la construcción. También a 56,1 por ciento de los trabajadores del sector comercio, restaurantes y hoteles, 50,9 por ciento de minas y canteras y 39,6 por ciento en la industria manufacturera.

Desempleo juvenil: persistente problema en Latinoamérica

Aun cuando América Latina sortea con mejor suerte que otras regiones el impacto de la crisis financiera mundial, y en los últimos años muestra un repunte económico, mantiene desigualdades y persistentes problemas como el desempleo juvenil.

Recientemente la Organización Internacional del Trabajo (OIT) alertó de la necesidad de aplicar políticas innovadoras y eficientes para resolver el panorama laboral juvenil en Latinoamérica, región donde los jóvenes representan el 43 por ciento del total de desempleados.

La directora regional de la OIT para América Latina y el Caribe, Elizabeth Tinoco, señaló que la situación de crecimiento económico registrada por la región en los últimos años no es suficiente para mejorar este problema, y aún persisten el desempleo y la informalidad.

En el área existen cerca de 108 millones de jóvenes, de los cuales alrededor de 56 millones forman parte de la fuerza laboral, es decir que tienen un empleo o están buscando uno, mencionó Tinoco al presentar un estudio realizado por el organismo.

El informe sobre Trabajo decente y juventud: políticas para la acción, que compara datos entre los años 2005 al 2011, destacó que al final de este período el desempleo juvenil llegó a 13,9 por ciento. Añadió que aunque la tasa bajó con respecto al 16,4 por ciento de 2005, los trabajadores de 15 a 24 años siguen enfrentando mayores dificultades para encontrar un empleo, y sobre todo uno de calidad.

La tasa de desempleo juvenil, apuntó, continúa siendo el doble de la tasa general y el triple que la de los adultos. El estudio resaltó las desigualdades, pues, mientras la tasa de desempleo juvenil sube por encima de 25 por ciento al considerar sólo a los sectores de menores ingresos, está por debajo de 10 puntos porcentuales para los de mayores ingresos.

Con respecto a la calidad del empleo, apuntó que el 55,6 por ciento de los jóvenes ocupados sólo consiguen trabajo en condiciones de informalidad, lo que en general implica bajos salarios, inestabilidad laboral y carencia de protección y derechos.

De todos los jóvenes que son asalariados, apenas 48,2 por ciento tienen contrato escrito, en comparación con 61 por ciento de los adultos, mostró la investigación de la OIT.

Entre los problemas más preocupantes resalta la existencia de cerca de 21 millones de jóvenes que no estudian ni trabajan, de ellos una cuarta parte busca ocupación, pero no la encuentra, y alrededor de 12 millones realizan a labores domésticas, esencialmente las mujeres.

El mayor desafío está en los cuatro millones 600 mil jóvenes que no trabajan ni estudian, y tampoco se dedican a los quehaceres del hogar. La buena noticia es que los jóvenes que solo estudian aumentó de 32,9 por ciento en 2005 a 34,5 en 2011.

ENFRENTAR LA DESOCUPACION JUVENIL

De acuerdo con los expertos del organismo internacional no hay recetas únicas para enfrentar este problema, pero resaltan las experiencias exitosas e innovadoras en países como Argentina, Brasil, Costa Rica, Perú o Uruguay, las cuales pueden se adaptadas por otras naciones.

Estas van dirigidas a lograr una mejoría y extensión de los programas de formación y capacitación para facilitar la transición escuela-trabajo y permitir que los jóvenes tengan mejores cualificaciones cuando buscan empleo, que sean capaces de responder a las necesidades del mercado laboral.

Hablan también de crear incentivos para la contratación y la simplificación de trámites a la hora de buscar un puesto de trabajo, a la par de facilitar el emprendimiento de los jóvenes.

En opinión del especialista regional de la OIT en empleo juvenil, Guillermo Dema, en los últimos años se ha adquirido mucha experiencia sobre la forma de hacer frente a los obstáculos con que tropiezan los jóvenes al ingresar al mercado laboral.

Sin embargo, remarcó, el desafío es ponerlas en práctica, extender su aplicación tanto geográfica como temporalmente y optimizar su diseño para que sean eficientes.

A juicio de Tinoco, “estamos frente a un desafío político que demanda una demostración de voluntad en la aplicación de políticas innovadoras y de efectividad demostrada para hacer frente a los problemas de precariedad laboral”.

Las difíciles condiciones de trabajo de los jóvenes deben ser abordadas con políticas que estén dirigidas específicamente a producir más y mejores empleos, y que les permitan aspirar a un futuro digno, resaltó la directora regional de la OIT.

En América Latina la situación laboral continúa siendo desafiante y los expertos enfatizan en la necesidad de redoblar los esfuerzos por mejorar la cantidad y la calidad de los empleos, que constituyen un componente esencial del crecimiento económico pues fortalece el mercado interno y crea un ambiente propicio para el desarrollo productivo.

El empleo es, en sí, una herramienta esencial para la redistribución de la riqueza y la inclusión social, para la lucha contra la pobreza y la desigualdad, de ahí la necesidad de que los gobiernos tengan entre sus prioridades disminuir a un nivel mínimo las tasas de desempleo juvenil.

América Latina registra 6,6 millones de jóvenes desempleados

Al menos 6,6 millones de jóvenes están desempleados en América Latina y el Caribe, especialmente en las zonas urbanas donde experimentó este año un alza en el promedio regional de 14,2 a 14,5 por ciento.

Las difíciles condiciones de trabajo de ese grupo etario deben ser tratadas con políticas dirigidas a producir más y mejores puestos de trabajo, que le permitan aspirar a un futuro digno, dijo la directora regional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Elizabeth Tinoco.

También destacó que la tasa de participación de las mujeres aumentó levemente y por primera vez alcanzo 50 por ciento en el promedio regional.

Sin embargo, advirtió, queda camino por recorrer en materia de igualdad de género pues aún hay desventajas frente a los hombres, cuya tasa de participación es de 71,1 por ciento.

Más de la mitad de los desempleados en la región son mujeres, 7,7 millones en comparación con 7,1 millones de hombres.

Tinoco significó que la situación laboral es desafiante, por lo que se necesita redoblar los esfuerzos por mejorar la cantidad y la calidad de los empleos, por ser un componente fundamental del crecimiento que fortalece el mercado interno y crea un ambiente propicio para el desarrollo productivo.

Planteó que es necesario aplicar estrategias que respondan a las necesidades y especificidades de cada país. Entre ellas mencionó generar un entorno propicio para el desarrollo de empresas sostenibles que produzcan empleo formal y reforzar la institucionalidad laboral y el diálogo social.

También consideró urgente mejorar la educación y la formación para el trabajo, promover la formalización tanto de las empresas como de las relaciones laborales y aplicar acciones orientadas al aumento de la productividad.

Por último afirmó que no se puede olvidar que el empleo constituye una herramienta esencial para la redistribución de la riqueza y la inclusión social, para la lucha contra la pobreza y la desigualdad.

Informalidad laboral y desempleo en México

Por cada puesto de trabajo creado en México, hay dos personas incorporadas al mercado laboral informal o lo que se denomina economía subterránea, mientras una de ellas está predestinada al desempleo, opinan expertos.

El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado reseña que entre el primer trimestre de 2014 e igual periodo del presente año, la población ocupada se incrementó en solo 725 mil 117 personas, cifra que resulta insuficiente ante la demanda de nuevos empleos.

Por su parte, el número de mexicanos en edad laboral aumentó un millón 603 mil 179, situación que demuestra que la demanda duplica la oferta real de los empleos generados.

Mercedes González, especialista del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, señaló que una plaza laboral precaria genera, entre otras situaciones, pérdida de confianza en las instancias de Gobierno, partidos políticos, líderes y la policía.

Además, los más pobres por las propias circunstancias a las que se enfrentan recurren al tráfico de drogas, robo, delincuencia y prostitución, con el marcado objetivo de evadir la difícil situación en que viven.

José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, opina que los puestos ofertados en la informalidad son otro factor que agrede al mercado laboral.

Entre el primer trimestre de 2014 y el mismo periodo del actual año, se crearon 500 mil 225 empleos, de los cuales el 45,7 por ciento (228 mil 784) eran subterráneos.

Si se vuelve atrás se podrá comprobar que en esa misma etapa los mexicanos en edad laboral ascendieron a un millón 603 mil 179, cifra que duplicaba el número de empleos creados.

La tasa de informalidad laboral llegó al 57,6 por ciento de la población ocupada, porcentaje que involucra a 28,7 millones de trabajadores en estas condiciones. Esto quiere decir que la tercera parte de las oportunidades de trabajo fueron abiertas en sectores como el ambulante, piratería y empresas no registradas.

Ello significa, según el experto, que las personas ocupadas en estas actividades carecen de un contrato, un salario competitivo y no disfrutan de prestaciones mínimas a las que tienen derecho por la ley como la seguridad social y la atención médica.

El 46 por ciento de los empleados, 15 millones 588 mil, no cuentan con un contrato por escrito, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo. Asimismo, las estadísticas del mercado laboral en el país muestran que aumentó la proporción de las personas ocupadas que necesitan trabajar más horas, por lo insuficiente de sus ingresos.

* Rodríguez César es Jefa de la redacción de Economía de Prensa Latina, Pérez Navarro periodista de la redacción de Economía y Pardillo corresponsal de Prensa Latina en México.