(Agencias).- La ministra de Desarrollo Rural Nemesia Achacollo informó al Senado que el Fondo Indígena acumuló 3.200 millones de bolivianos, pero el libro “Fondo Indígena: la gran estafa-propuestas desde los pueblos indígenas” revela que la institución obtuvo 3.900 millones de bolivianos, es decir 727 millones más de los declarados por Achacollo.

“El Fondo Indígena, LA GRAN ESTAFA” se publica en momentos en que el gobierno de Evo Morales quedó fuertemente afectado en las elecciones sub-nacionales, entre otras, por las denuncias de corrupción en este Fondo que -al parecer- cometieron varios de sus candidatos, rememora la Integrante del Comité de Solidaridad con el Conamaq Orgánico Maria Lohman en el prólogo del libro escrito por Manuel Morales Álvarez.

La publicación –indica Lohman– se enmarca también en momentos en que el gobierno llevó a cabo la “Cumbre Agropecuaria: Sembrando Bolivia”, claramente a favor de sectores agro empresariales, donde se ha preferido no hablar del Fondo Indígena, que -bien llevado- podría significar un sostenido ingreso a favor de proyectos productivos para los pequeños productores del campo y de las comunidades indígenas originarias.

Dice Lohman que “era mejor no hablar de los millonarios recortes en este Fondo que realizó el gobierno los últimos 5 años a favor de proyectos no productivos. Era mejor manipular las conclusiones de la Cumbre a favor de los agroexportadores; aprobando políticas contrarias a la soberanía alimentaria, a los millones de consumidores y a los pequeños productores. Como siempre, queda la amenaza de juicios para aquellas autoridades originarias que no concuerdan con el gobierno, mientras las directivas de ministerios, responsables de la gestión del Fondo son paseadas por todo lado. No es así “mi hermana Neme…?”

Según la activista, hoy el gobierno mantiene un silencio sobre el futuro y el destino de este millonario Fondo, fruto de una conquista de indígenas y campesinos que lucharon largos años para que los gobiernos de turno salden una deuda histórica con este sector más golpeado en el devenir boliviano.

Este libro deja ante la historia un testimonio de denuncias sobre el despilfarro y la enajenación de recursos que sufrió el Fondo Indígena y sobre todo ofrece propuestas desde las organizaciones indígenas, que mantienen su independencia orgánica y se resisten a ser parte de las manipulaciones, divisiones internas y seguir siendo escalera de oportunistas, ahora a nombre de un gobierno “indígena”.

Detalles de la estafa

El libro “Fondo Indígena: la gran estafa-propuestas desde los pueblos indígenas” deManuel Morales Álvarez es una compilación de todas las denuncias en torno a la corrupción en esta entidad. El mayor problema es supuestamente el “desvío de los recursos económicos” para otras actividades ajenas al objetivo con el que fue creado el fondo, resume la agencia de noticias ANF.

El autor hace un repaso a los hitos de la conquista del 5% del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) a favor de los pueblos indígenas, durante el gobierno transitorio de Eduardo Rodríguez Veltzé (2005), recursos destinados a proyectos productivos de las comunidades indígena campesina.

El largo recorrido de cinco años que tardó el Gobierno a través de sus representantes de los Ministerios, para diseñar la estructura institucional del Fondo Indígena, como el plan estratégico, el reglamento de transferencias público-privadas. Proceso en el que los pueblos indígenas habrían “sido invitados de piedra”.

Hace una revisión al informe de la Contraloría General del Estado, el que evidencia que 153 proyectos suscritos entre 2010-2011 “ninguno fue concluido”, no se presentó informes de avances y de cumplimiento, razón por la que tampoco recibieron el segundo desembolso”, cita en el libro.

La mayoría de los proyectos aprobados para 12 meses de ejecución, algunos a seis meses y otros hasta 18 meses, a cinco años de iniciado en funcionamiento del Fondo, no existen informes ni supervisiones técnicas de parte de los funcionarios de la institución.

Este hecho le lleva al autor a “suponer que la totalidad de dichos proyectos fueron ejecutados irregularmente”. Asimismo, le pone el ojo a los recursos que efectivamente habría recibido la entidad y los recursos que debieron ser transferidos por el 5% del IDH. Ahí plantea que las cifras varían, cosa que no debería ocurrir.

La ministra de Desarrollo Rural, Nemesia Achacollo, informó en el Senado que al Fondo ingresó 3.200 millones de bolivianos, Morales hace un cálculo de los ingresos que debió recibir esta institución y alcanza a 3.900 millones de bolivianos. Y se establece una diferencia de poco más de 727 millones de bolivianos.

“Los datos varían en una gran proporción (…). Lo que lleva a preguntar: ¿Dónde está ese dinero? Una respuesta probable es que los datos que anuncia la Ministra Achacollo respecto a los ingresos del Fondo Indígena procedan ya con un descuento del Ministerio de Hacienda, para el pago de la renta dignidad, universidades indígenas y el Instituto de Reforma Agraria”.

Morales sostiene que se habrían ejecutado “mutilaciones, apropiaciones y uso indebido del dinero del Fondo” y demuestra ello con base en el informe de gestión 2012 que se destinaron a actividades no productivas como transferencia al Ministerio de Trabajo, a la renta dignidad, a la UNIBOL, transferencia consultores en línea para el INRA, para el Fondo de Educación Cívica y al Sistema de Apoyo Técnico para las Organizaciones Matrices Nacionales.

Con información de ANF y Página Siete.