El vocablopaís, que viene del francéspays, que, a su vez, viene del latínpāgus, quiere decirnación, en elsentidodenacer;naceren elterritorio, en unaregión. Por eso, también ámbitos espaciales, reconocidos como culturalmente similares, que comparten unahistoriacomún, de la geografía política de un Estado, son llamadaspaíses. Hay regiones que no muestran diferencias culturales, en comparación con otras, que si lo hacen, que son también denominadaspaíses. La palabra castellanapaísproviene del francéspays, lengua en la que la expresión manifiesta una polisemia. A su vez, el término francés procede del latín tardíopage(n)sis, que significa habitante de unpāgus.País, de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española, se define comonación, región, provinciaoterritorio. En consecuencia, siendo un vocablo comúnmente asociado aEstado, inclusosoberanía, además de anación, que vienen a ser casi como sinónimos, en todo caso, su gama de significados es, como se puede ver, más extensa; no se circunscribe solamente a los conceptos mencionados.

¿Qué es conocer unpaís? ¿Cuándo se habla de conocer elpaíso se reclama el conocimiento delpaís, que es lo que se dice? ¿Qué se conoce sus regiones, las que lo componen? ¿Qué se conoce lanacióno las naciones que lo componen? ¿Suhistoria, sus culturas, que lo componen? No es de esperar que una descripción exhaustiva de sus culturas, de sus regiones, de sus naciones, de sus pueblos, de sus costumbres, sea lo que va dar cuenta delpaís. Esto sería reducir lo que se llamapaísa un cuadro de museo, clasificado según sus divisiones, regiones, culturas, incluso historias. ¿Se trata de conocer lossentidos inmanentesde lasexperienciasde estas regiones, de estas culturas, de estos pueblos, de estashistoriassingulares? Entonces se trata de interpretar estasexperienciasymemoriassociales singulares.

La historia, las ciencias sociales, la filosofía han intentado conocer el país, cuando se proponen hacerlo, cuando se convierte en referente de sus investigaciones y de sus reflexiones. Por otro lado, la literatura, el arte, las expresiones estéticas, también lo han hecho, sin pretender, sin embargo, conocer elpaís. Simplemente lo expresan en sus distintas maneras de manifestarse, de capturarlo en sus figuras dramáticas, elocuentes, puras o abigarradas.

En el debate “ideológico” unas corrientes reclaman o señalan a las otras de noconocer el país, de ser ajenas a lahistoriadelpaís, incluso ajenas alpaísmismo, como si fueran de otro lugar o, en su caso, en contraste, otras corrientes señalan a las otras, adversas, como si fuesen del lugar, sin embargo, locales, sin poder abarcar la totalidad del país, incluso siendo del lugar son anacrónicas, pues están rezagadas en el pasado. Estas acusaciones mutuas forman parte del discurso descalificador delotro, forman parte de la concepción de lapolíticacomoguerra; es decir, del esquematismo dualamigo-enemigo.

¿Quién conoce elpaís? ¿Hay alguien que lo conozca o, simplemente, en incongruencia, es incognoscible? Depende que se entienda porconocimiento del país. Si descartamos la clasificación “botánica” de regiones, culturas, costumbres, entonces elconocimiento del paístiene que ver con lainterpretaciónde lasexperienciasymemorias socialessingulares. Conocer esinterpretare interpretaresdecodificarlasexperienciasymemorias. Entonces muchosconocen el país, sólo que lo hacen desde susperspectivaspropias. Ahora bien, ¿unaperspectivavale más que otras?; ciertamente el partidario de unaperspectivava decir o inclinarse a que la propia vale más. Empero, no se trata de estaauto-referenciayautoestima, que puede ser considerada como variante deletnocentrismo, sino de valorar lasperspectivassingulares en suentramado. No hablamos de unaperspectivamayor que las contenga, que es como volver a laspretensiones de verdad;esta vez abstracta, a laspretensiones de universalismo. Se trata, mas bien, deinterpretarelentrelazamientode lasperspectivas, laconcurrenciade lasperspectivas, donde no se aíslan, como puede creerse, tampoco se ignoran, sino se tienen en cuenta, calificándose mutuamente. No se trata de conocer unaperspectiva, tampoco, como dijimos, de lograr unaperspectiva englobante, que no puede ser sino abstracta, más que la adición de todas, sino de conocer eldevenirde las perspectivas, si se quiere laecología de perspectivas, usando este término que dice mucho.

Como se verá, y como dijimos antes, en otros escritos[1], estamos en la dinámicaperspectiva de la complejidad. Conocer unpaíses percibirlo, en el sentido de lafenomenología de la percepción, es vivirlo, habitarlo, sufrirlo y gozarlo, es aprender de susexperienciasy susmemorias, logrando interpretaciones de este referente, que, en realidad esacontecimiento histórico-cultural.

Saliendo de la guerra “ideológica”, introduciendo, mas bien, las “ideologías” como otrasperspectivas, que suelen manifestarse en su carácter político, en el sentido restringido, es decir, dedominación, no en el sentido amplio, que implicaemancipacionesyliberacionesmúltiples, podemos sugerir elconocimiento del paíscomohermenéuticascolectivas y sociales de lasexperienciasymemoriassingulares, comointerpretacionesde estasexperienciasymemorias, que llegan a convertirse en explicaciones.

[1]Ver de Raúl Prada AlcorezaEpisteme compleja. Dinámicas moleculares; La Paz 2015.