La Paz y La Haya, (ABI).- Bolivia se presenta ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya no para rechazar el Tratado de Paz de 1904, no con la intención de modificar el pasado histórico y quiere dejar en claro que no se presenta para repudiar ese Tratado, sino ejerciendo sus derechos en virtud al derecho internacional, afirmó el miércoles por la madrugada el ex presidente y Agente de Bolivia, Eduardo Rodríguez Veltzé en el inició de los alegados sobre la objeción de Chile a la competencia de ese alto tribunal en la demanda boliviana.

“Sencillamente lo que pide Bolivia, como se manifiesta en su solicitud es que Chile cumpla su obligación, respete sus promesas, su acuerdo de negociar un acceso con soberanía al mar un acuerdo independiente al Tratado de 1904”, argumentó en su presentación.

Rodríguez Veltzé enumeró los compromisos de Chile de negociar un acceso soberano al mar después de la firma del Tratado de 1904 que recordó se manifestaron en diversos “compromisos jurídicos”.

Explicó que Chile “reafirmó una y otra vez que, con independencia del tratado de 1904 negociaría este acceso con plena soberanía por parte de Bolivia al mar y reconocía que el haber negado este acceso soberano seguía siendo una injusticia histórica contra Bolivia que socavaba su desarrollo y que impedía el que se desarrollasen relaciones amistosas entre dos estados vecinos”, fundamentó.

Puntualizó que esa intención de negociar la plena soberanía al mar fue manifestada en 1920, en 1929, en 1950, en 1961, en “la Declaración de Charaña de 1975” y en las diversas declaraciones de la Organización de Estados Americanos, entre otros.

“Bolivia no comparece ante esta Corte con la intención de modificar el pasado histórico, no se trata de ello. En esta causa quiere dejar en claro que no se presenta ante esta Corte para rechazar o repudiar el tratado de 1904 ni las 4 enmiendas posteriores promovidas por Chile de volver abrir cuestiones que ya hubiesen sido convenidas. Bolivia se presenta ante esta corte ejerciendo sus derechos en virtud al derecho internacional”, subrayó.

Rodríguez Veltzé aseguró que para el pueblo de Bolivia esta es una ocasión histórica, tomando en cuenta que es la primera vez que su país comparece ante la Corte en un contencioso y dijo que esa primera aparición reviste especial importancia para su nación y para el futuro de la región sudamericana.

“Tenemos plena confianza en que esta Corte hará justicia para nuestro pueblo, que tratará a todas las naciones de forma equitativa en el marco del Derecho Internacional”, refrendó.

Recordó que Bolivia es una nación de 10 millones de habitantes, una nación de paz que favorece la cultura del diálogo, aspecto que remarcó está consagrado en la Constitución Política del Estado, “una Constitución que defiende el bienestar del pueblo y que hace lo necesario para que puedan ejercer sus derechos fundamentales”.

Recordó también que en 1825, cuando Bolivia obtuvo su independencia de España, tenía una costa de 400 kilómetros, el desierto de Atacama, sobre el Pacífico, llamado en aquel momento el departamento del Litoral.

Dijo que en los años siguientes, la política expansionista y militarista de Chile comenzó a concentrarse en los recursos naturales, en las vastas riquezas de ese territorio y llevaron a que esta parte costeña fuera invadida y ocupada hasta el Tratado de Paz de 1904.

“Nuestro país pasó a ser un país mediterráneo, un enclave en el continente sudamericano, con graves consecuencias para nuestro crecimiento económico y social, y para nuestra integración internacional”, sustentó.

Tras revisar los compromisos incumplidos por Chile, el Agente boliviano afirmó que la Corte está reunida porque Chile ha puesto en tela de juicio su jurisdicción para conocer este caso y dar solución a este reclamo de Bolivia.

“Decir como lo hace Chile, que Bolivia se presenta ante esta Corte para soslayar el Tratado de 1904 no es correcto, no es una nueva presentación ni mucho menos, ni un intento de revisar o dejar sin efecto el Tratado de 1904 tal como se alegó el lunes pasado. El planteamiento de Bolivia es que esta Corte no viola el principio de pacta sunt servanda (lo pasado obliga), muy por el contrario es Chile que ha contravenido este principio y es por eso que Bolivia se presenta ante la Corte, pidiendo ante la Corte que determine que sí hay acuerdo de negociar el acceso con soberanía por parte de Bolivia al mar, acuerdo que también está en el Tratado de 1904 y que Chile debería respetar dicho acuerdo”, puntualizó.

“Chile sufre de amnesia histórica”

La abogado francesa que defiende a Bolivia en su pleito marítimo con Chile, Monique Chemiller-Gendreau, pidió a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) afirmar su competencia y acusó a La Moneda de sufrir “una extraña amnesia” que le ha hecho olvidar promesas formuladas durante 7 décadas desde 1920 a La Paz, que ha pasado por alto en los alegatos estos días de La Haya.

“Chile se ha invadido de una extraña amnesia colectiva cuyos síntomas los presenta ahora”, dijo en medio de una exposición en que describió uno a uno los compromisos de restauración marítima de Chile con Bolivia, durante la mayor parte del siglo XX.

La exposición de Chemiller-Gendreau partió de las reflexiones públicas del presidente de Chile, Domingo Santamaría, tras la denominada guerra del Pacífico (1879-83) que derivó en la ablación del litoral boliviano, 400 km lineales de costa, que pidió a su país victorioso en las armas dotar a Bolivia una “puerta de salida” a ultramar.

“El presidente Domingo Santamaría apuntó a la necesidad de no asfixiar a Bolivia”, sostuvo al tiempo de poner al tanto de la historia de las negociaciones marítimas bilaterales a los 15 magistrados de la CIJ que entre octubre y diciembre que vienen deben fallar sobre la objeción de incompetencia planteada por Chile, como incidente al proceso de fondo radicado por Bolivia que busca recuperar una salida propia al Océano Pacífico.

Al tiempo de negar que Bolivia busque, en este proceso en la CIJ, desconocer o abrir el Tratado de 1904 que selló la mediterraneidad boliviana, 25 años después de la guerra que también involucró a Perú, Chemiller-Gendreau salió así al paso de la estrategia jurídica de Chile consistente en hacer ver en la CIJ un intento por soslayar el acuerdo bilateral de paz y límites de principios del siglo XX.

“Chile, en 1910, decidió resolver el acceso al mar de Bolivia independientemente del Tratado de 1904”, sostuvo luego de asegurar que la misión chilena en cabeza del agente Felipe Bulnes “procura ocultar compromisos que (Chile) suscribió en otras ocasiones” con Bolivia.

La letrada insistió en que los argumentos esgrimidos por Chile el lunes, en la apertura de los alegados orales de ambos países, soslayaron de plano los compromisos de décadas con Bolivia.

“Los argumentos de Chile (esgrimidos el lunes en la CIJ) se contradicen por sus propios comportamientos a lo largo de su historia”, hizo notar.

La basa del reclamo judicial boliviano en La Haya es que Chile se comprometió sistemáticamente enmendar la mediterraneidad boliviana y que nunca honró su palabra.

“La dualidad de la posición chilena será la línea dominante de la diplomacia chilena” a lo largo del siglo XX y hasta ahora, apuntó luego de afirmar que las promesas de Chile “abren la vía de la resolución de una cuestión pendiente, independiente del Tratado de 1904” que La Moneda sostiene que está riesgo.

Según la letrada europea que defiende Bolivia, “el obstáculo construido por Chile es algo que aparece sin el menor fundamento”.

Chemiller-Gendreau plantó cara también al segundo gran argumento de Chile en la CIJ, el Pacto de Bogotá, vigente desde 1948, que prescribe la solución pacífica de controversias en el marco de la CIJ, brazo jurídico de Naciones Unidas, y cuyo artículo 6 exime tratar asuntos antes de su fecha de creación.

“Cuando el Pacto de Bogotá entró en vigor el diferendo marítimo quedó abierto de nuevo”, argumentó la abogado al servicio de Bolivia quien subrayó, en su exposición ante los magistrados de la CIJ, que la “demanda marítima (boliviana) no quedó solventada cuando intervino el Pacto de Bogotá ni tampoco 30 años después”.

Por último, saltó al hueso de la argumentación chilena patente en la CIJ y sustento discursivo de su política exterior de rechazo sistemático a alcanzar un acuerdo con Bolivia.

“Por qué hubo conversaciones (a lo largo del siglo XX) si Chile consideraba que no había nada que discutir”, dijo al recordar que “en 1975 y 1976 Chile negoció con Bolivia un proyecto de intercambio de territorios” y que reconoció “el carácter de cuestión pendiente en la OEA (Organización de Estados Americanos)”, el emergente del reclamo boliviano.

Por lo expuesto, enfatizó Chemiller-Gendreau, que habló en lengua francesa, lo mismo que sus colegas coalcultores español e iraní respectivamente Antonio Remiro Bretons y Payam Akhavan, “Chile no podrá convencer a la Corte de que su competencia se ve limitada basándose en el Pacto de Bogotá”.