“Si eres neutral en situaciones de injusticias, has elegido el lado del opresor”

(Desmond Tutu)

He debido dejar pasar un par de días para poder reaccionar ante la “sorpresa” que dio el gobierno con el anuncio del Decreto Supremo Nº ¿2348 o 2349? el “Primero de Mayo”, día internacional de los trabajadores.

El “decreto 2348, abarca las personalidades jurídicas de sindicatos, federaciones, confederaciones y centrales obreras, que a partir de la fecha solo podrán ser tramitados ante el ministerio de Trabajo y que serán reconocidas con el visto bueno del presidente Evo Morales. Se busca evitar la ramificación de las representaciones[1]. Mientras que el “decreto 2349 [se refiere a la] otorgación de personalidades jurídicas. Establece que las personalidades jurídicas de Sindicatos, Federaciones, Confederaciones y Centrales Obreras, cuyo objeto sea la defensa de sus derechos laborales, deberán ser tramitadas únicamente ante el Ministerio de Trabajo, Empleo y Previsión Social, concluyendo con la emisión de la Resolución Suprema correspondiente”[2]. Esta norma aún no ha sido publicada en la Gaceta Oficial, por lo tanto, no tenemos acceso al texto completo para poder analizarla plenamente. Sin embargo, su sólo anuncio provoca una intensa preocupación, más allá de una profunda y justa indignación.

Ya se sabe que cuando se trata de medidas antojadizas, el gobierno hace caso omiso de la CPE que, para los efectos de este decreto, vale lo mismo que papel mojado. No obstante, no está por demás recordarles que, sin lugar a interpretaciones graciosas, el Artículo 51 de la Carta Magna señala, que “(I) Todas las trabajadoras y los trabajadores tienen derecho a organizarse en sindicatos de acuerdo con la ley; (II) El Estado respetará los principios sindicales de unidad, democracia sindical, pluralismo político, autosostenimiento, solidaridad e internacionalismo”; (IV) “El Estado respetará la independencia ideológica y organizativa de los sindicatos. Los sindicatos gozarán de personalidad jurídica por el solo hecho de organizarse y ser reconocidos por sus entidades matrices[3].

Ahora resulta que este artículo de la CPE había sido de pura y dura inspiración “imperialista” y, de yapa, seguramente “neoliberal”, ya que al momento de anunciar el estrafalario decreto, por el que Evo Morales se atribuye la potestad de suscribir la personería jurídica de las organizaciones sindicales, éste argumentó que “somos un país antimperialista”. Al parecer, Morales ya se olvidó de su no tan antigua militancia sindical. Los dictadores militares que se sucedieron en el poder entre los años sesenta y ochenta, se “limitaron” a proscribir la actividad sindical; pero, desde la fundación de la Central Obrera Boliviana, ningún presidente se había tomado tan audaz como arbitraria facultad. En este momento quisiera verlo del otro lado, como dirigente de las federaciones de cocaleros del Chapare, frente a un presidente cualquiera anunciando este decreto; no me cabe la menor duda que, desde esa posición, convocaría a una insurrección popular, con bloqueo de caminos y huelga general e indefinida “hasta las últimas consecuencias”.

En el acto de presentación de éste y otros decretos no estuvo presente la dirigencia de la COB. Las indagaciones periodísticas señalan que esa ausencia no fue señal de disconformidad con este atropello, sino por el hecho de que el presidente no había emitido otros decretos esperados y “previamente consensuados”, según dirigentes del ente matriz, como el referido a la “imprescriptibilidad” (vaya, palabrita más complicada la que se buscaron) de las vacaciones de los trabajadores formalmente asalariados, se supone, porque de los otros –es decir, de la mayoría– ni para qué hablar, si ni siquiera existen.

Si la desvergüenza de vocales electorales, transparentemente proclives al partido de gobierno, ya no sorprende a nadie ¿por qué debiera de sorprendernos este decreto? No debería, nos están acostumbrando a pasar de colmo en colmo con tanta ligereza que ningún colmo ya es ¡el colmo! Este decreto no es más ni menos que un ladrillo agregado al muro del proyecto “hegemónico” que vienen construyendo sin prisa ni pausa desde hacen varios años. Una hegemonía que, en la perspectiva de ciertos intelectuales del “proceso de cambio”, queda reducida al simple y llano dominio coercitivo de la sociedad, sin más trámite que el arbitrario uso del poder; pero que, en este caso, pasa por el filtro de una democracia formal desdibujada hasta en sus básicas normas éticas, ya que ni las formas guardan para hacernos creer que todavía vivimos en un “estado de derecho”.

Este decreto, me agarró en medio de la lectura de un precioso libro que acaba de publicar Gisela Derpic, intitulado “En LIBERtad. Charlas con el que está aquí”, una semblanza biográfica de Liber Forti, quien fuera secretario de culturas de la antigua COB. Al final de sus días, ya retirado del quehacer político, Liber veía con claridad meridiana la tendencia autoritaria de este gobierno; pero, creo que nunca llegó a imaginar que pudiese llegar a este extremo.

Hoy, más que nunca, pienso en Liber, el libertario, y en decenas de dirigentes sindicales que hicieron de la Central Obrera Boliviana el más robusto bastión de defensa de los derechos humanos del pueblo boliviano, no sólo de las y los trabajadores asalariados. Con luces y sombras, con tropiezos y aciertos, con dirigentes más o menos esclarecidos, esa COB ha desaparecido del escenario político del país. La que hoy conocemos es apenas una triste sombra de lo que fue, con una burocracia cooptada hasta la médula, incapaz de representar los intereses de sus bases, inclinada de bruces ante el poder que los ha seducido con la ilusión de ser poder sin serlo. Los actuales dirigentes de la COB han perdido todo atisbo de dignidad, se venden a precio de gallina muerta, por un triste curul parlamentario donde apenas sí alcanzan a levantar la mano para aprobar las leyes que proyecta el poder ejecutivo, en medio de bostezos, porque sólo para eso están ahí.

Al conculcar la independencia sindical este Primero de Mayo, el gobierno ha dado un artero golpe a la democracia. Pero, lo más lamentable de este asunto no es el golpe mismo, sino el silencio cómplice y ladino de la dirigencia sindical actualmente encaramada en la Central Obrera Boliviana que ni siquiera ha tenido un gesto de protesta frente a este golpe, lo que lleva a la triste conclusión de que es co-autora de este decreto supremo.

A pesar de todo esto, quizás ésta sea la oportunidad que estábamos esperando para emprender el camino de construcción de un instrumento político capaz de retomar la senda de la histórica COB, un instrumento político capaz de proyectarnos hacia los anhelos de justicia, igualdad, equidad, democracia y buen vivir para todo el pueblo boliviano y no sólo para unos pocos oportunistas. ¡Tomemos el reto, estamos aún a tiempo!

[1] Fuente: El Deber http://www.eldeber.com.bo/economia/sepa-dicen-cuatro-decretos-del.html y otros trascendidos de prensa

[2] Fuente: Presidencia http://www.presidencia.gob.bo/fuente/noticia.php?cod=3148

[3] CPE, Art. 51, subrayado nuestro.