El coronel de Ejército, Germán Rómulo Cardona Álvarez, afirmó el lunes que el arsenal de armas que el gobierno presentó como prueba de las actividades subversivas del grupo encabezado por Eduardo Rozsa eran en realidad de la Octava División de Ejército. Pocas horas después el ministro de Gobierno, Hugo Moldiz, respondió que el militar hizo sus declaraciones combinando esquizofrenia con interés político.

“Esas armas fueron entregadas y sacadas en una ambulancia del ministerio de Defensa, que es justamente Defensa civil. Fueron sacadas el 7 de marzo por la noche, entregadas sin inventario. Fueron llevadas, desconozco el paradero posterior. El 16 de abril, en el famoso caso terrorismo, cuando presentan las pruebas y exponen las pruebas ahí me sorprende ver que eran las armas que justamente yo en su momento había recibido en calidad de custodia y que estaban en la Octava División”, dijo el militar al diario El Deber.

“Lo que me motiva ahora a decir la verdad y de una vez por todas sacar a la luz todo esto es que el pueblo de Bolivia y el mundo entero sepa que el caso terrorismo nuca fue como se muestra en el proceso que se sigue”, agregó.

En esa entrevista Cardona anunció su decision de trasladarse a España autoexiliado para pedir refugio porque según él no puede aguartar una supuesta persecusión.

“Para mí las Fuerzas Armadas lo es todo, para mí mi patria es mi estrega total”, dijo el militar que acusó al gobierno de ser autoritario.

En La Paz Moldiz calificó a Cardona de ser una pesona que es “una combinación de una personalidad, imagino yo, bastante esquizofrénica con intereses políticos”.

A su vez el diputado del Movimiento Al Socialismo (MAS), Víctor Borda, dijo que la denuncia de Cardona es un “montaje” que busca un “manto de impunidad” para quienes conspiraron contra el Estado.

“Hubiera sido interesante que el coronel que ha revelado este dato, lo hubiese hecho en el momento del proceso de investigación, o en el momento en que se encontraron estas armas porqué no ha revelado, esto más bien es un montaje, para evitar credibilidad y buscar un manto de impunidad contra aquellas personas que si han estado complotando, conspirando contra el Estado Plurinacional de Bolivia”, dijo el asambleísta.

La también diputada del MAS, Sonia Brito, agregó que “en Bolivia no hay persecuciones políticas, en Bolivia se vive un régimen de democracia, lo que se persigue es el delito, lo que se persigue son las personas que infringen la ley”.

En su criterio, si una persona sale del país y desde el extranjero hace acusaciones, es porque “quiere disfrazar los hechos de corrupción, los hechos delictivos que haya cometido en su momento con argumentos falsos y mentiras”.

En abril de 2009 la Policía realizó un operativo en el hotel Las Américas de Santa Cruz en el que murió el boliviano-húngaro Eduardo Rozsa Flores, quien según un video, había llegado al país para formar un grupo separatista. En ese operativo murieron también el rumano Arpád Magyarosi y el irlandés Michael Dwyer. Mario Tadic y Elod Toaso, otros dos detenidos en el operative, se declararon culpable e implicaron al gobernador electo de Santa Cruz, Rubén Costas.