Entre el 17 y el 20 de febrero de 1985, se realizó en La Paz el “Primer Encuentro de la Patria Grande”, destinado a debatir las posibilidades y perspectivas de unificación latinoamericana. Acudieron a la convocatoria del notable historiador argentino, Jorge Abelardo Ramos, las siguientes personas: Alberto Methol Ferré (Uruguay), José Luís Tubio (España), Andrés Soliz Rada (Bolivia), Ricaurte Soler (Panamá), Pedro Godoy (Chile), Enrique Zorrilla (Chile), Carlos Franco (Perú), Washington Reyes Abadie (Uruguay), Salvador Cabral (Argentina), Pedro Susz (Bolivia), Enrique Ramírez Maidana (Paraguay), Blas Alberti (Argentina), Raúl Dargoltz (Argentina), Pablo Fontdevilla (Argentina), Eduardo Paz Rada (Bolivia), Víctor J. Ramos (Argentina) y Danilo Campi (Argentina).

Las ponencias presentadas tenían a nuestro juicio tanta trascendencia que resolvimos difundirlas y proyectarlas a través de una revista mensual, a la que bautizamos con el nombre de “Patria Grande”, cuyo primer número salió a luz en abril de ese mismo año. En el primer número escribieron Edgar Oblitas, Eduardo Paz Rada, René Zavaleta, Ricardo Paz, Bernardo Inch, Alberto M. Gueberoff, Gerardo Irusta, Andrés Soliz, Blas Alberti, Julio César Urien, Pedro Godoy, Benedicto Medinacelli, Gregorio Iriarte, José Luís Mollinedo y Carlos Escóbar. “Patria Grande” reunió, como lo prueban sus tres décadas de existencia, en su formato de papel impreso primero y digital después, y pese a inevitables interrupciones, a intelectuales de la Izquierda Nacional Latinoamericana, exponentes de la Teología de la Liberación y militares antiimperialistas.

Como es obvio, no todos los que iniciaron la aventura mantuvieron sus ideas. Varios marcharon por otros rumbos, pero fueron muchos los que se fueron sumando al marxismo latinoamericano y al pensamiento de Bolivar, San Martín, Artigas, José Martí, Manuel Ugarte, Enrique Rodó y José Vasconcelos, hasta convertirse hoy en legión de defensores de la unidad de nuestra América que impulsan el MERCOSUR, UNASUR, el Alba y la CELAC. A esta gesta por nuestra segunda independencia “Patria Grande” considera que ha aportado con su grano de arena. En ese marco, “Patria Grande” mantuvo inalterable su meta de la Nación Latinoamérica, a través de la articulación del nacionalismo y el socialismo, hasta lograr la total descolonización y liberación de la América “morena”, lo que implica el retorno de Puerto Rico al sub continente, la expulsión de los ingleses de Malvinas y el retorno de Bolivia a su mar cautivo.

Los responsables de “Patria Grande” no fuimos ni somos asépticos en las confrontaciones ideológicas y políticas. Planteamos que Bolivia es una de las provincias balcanizadas de la América morena, la que aporta a liberación latinoamericana y del Caribe las luchas de Tupaj Karati y Bartolina Sisa, de los guerrilleros de nuestra independencia, de los protomártires de la Revolución paceña, del Mariscal Andrés de Santa Cruz, con su planteamiento de la Confederación Perú – Boliviana.

Esa herencia se vincula con el proteccionismo de Manuel Isidoro Belzu, cuyas huellas fueron transitadas en el Siglo XX por el socialismo militar de Toro, Busch, Villarroel y la Revolución de 1952. Con ese, ejemplo, formamos parte de la fundación de Conciencia de Patria”, el movimiento patriótico encabezado por Carlos Palenque y Remedios Loza, la primera parlamentaria de pollera en el Parlamento nacional. Esa trayectoria se nutrió, asimismo, de aportes teóricos en folletos y libros, entre los que cabe citar “La Caracterización de Bolivia y la Contradicción Fundamental”, “El Gas en el Destino Nacional”, “El Libro del Modelo Endógeno”, “La Conciencia Enclaustrada” y “La Fortuna del Presidente”. Ese el bagaje con el que estuvimos presentes en las nacionalizaciones de los hidrocarburos, del general Ovando, en 1969, y de Evo Morales, en el 2006.

Corresponderá a las nuevas generaciones juzgar si “Patria Grande” supo acompañar a los procesos de liberación que emergieron el siglo pasado con el peronismo argentino, el velazquismo peruano, el sandinismo nicaragüense, el torrijismo panameño, el allendismo chileno, el fidelismo cubano y el chavismo venezolano. En todos los casos asumimos el instrumento del apoyo crítico, para no silenciar las críticas a posiciones y conductas que las consideramos equivocadas. Dejamos a nuestros lectores el veredicto final de nuestra conducta y de nuestro accionar político.