Obviamente cuando hablamos o escribimos la palabra máquina la usamos como metáfora; el referente es una máquina; es decir, unamáquina, un conjunto de elementos móviles y fijos cuyo funcionamiento posibilita aprovechar, dirigir, regular o transformarenergíao realizar untrabajocon un fin determinado. Se denominamaquinaria, dellatínmachinarĭus, al conjunto de máquinas, que se aplican para un mismo fin y almecanismoque da movimiento a un dispositivo. Los elementos que componen una máquina son el motor, el mecanismo, el bastidor y los componentes de seguridad[1].

Si bien éste es el referente, la máquina mecánica, cuando usamos la metáfora nos referimos a máquinas sociales; es decir, hablamos de máquinas compuestas por cuerpos humanos, sus relaciones, sus asociaciones, sus composiciones, sus dinámicas, sus usos, sus prácticas, sus saberes, el intelecto general, las tecnologías. ¿Qué analogías hay entre la maquina social y la máquina mecánica, para que pueda usarse a ésta como metáfora? No se puede decir que se trata de los componentes; motor, mecanismo, bastidor, componentes de seguridad. Si diríamos esto nos estaríamos condicionando por el referente para pensar las singularidades de la máquina social, entonces, haciendo desaparecer las singularidades. El referente se habría convertido en modelo, obligando a encontrar sus estructuras en la maquina social. La metáfora deja de ser metáfora para convertirse en una estructura que hay que encontrar en las sociedades. Esta manera de proceder es dogmática, además de ser fetichista. La máquina mecánica es producto social, en todo caso; no podría ella, la máquina mecánica, explicar o dar cuenta de la máquina social. En todo caso es al revés.

¿Cuál es la utilidad de usar la metáfora de maquina social? Se trata de que da una imagen de conjunto articulado, que transforma la energía dirigiéndola a finalidades determinadas. Entonces la importancia de esta metáfora, que se vuelve concepto, es que supone la integración de los componentes del conjunto para lograr finalidades propuestas. De esta manera adquiere sentido hablar de máquinas territoriales, máquinas despóticas y máquinas capitalistas, también de máquinas de guerra. Pero, ¿ocurre esto? ¿Es así? Aceptarlo equivale a admitir que es consciente la actividad de todos los componentes de la máquina social, quienes se proponen realizar las finalidades propuestas. Lo que ya resulta difícil corroborarlo, dada la experiencia social, donde, mas bien, se manifiestan las contingencias, el azar y la aleatoriedad. Ante esta segunda consecuencia, el uso de la metáfora sigue siendo problemático; no deja de condicionar la interpretación. ¿Son máquinas las máquinas sociales o son algo distinto?

Hay pues una tercera situación en el uso de la metáfora. Ocurre como cuando creemos ver figuras reconocibles en el firmamento o las nubes; entonces nombramos a las constelaciones con lo que parecen ser sus perfiles. Ciertamente no es lo mismo, pues no se nombra a las formas, contenidos y expresiones sociales de la misma manera que a las constelaciones, sino que tratamos de explicar conjuntos de comportamientos, tanto en su sincronía como en su diacronía, a partir de ciertas tendencias recurrentes. En realidad, nombramos estas tendencias como si nos mostraran el sentido de su direccionalidad y funcionamiento. Ayuda mucho encontrar en el azar regularidades, aunque se den en los grandes números, en los efectos de masa.

No desechamos usar estas metáforas, que se vuelven conceptos, sino que preferimos contextuarlas, presentarlas como posibilidades interpretativas, en una multiplicidad de planos y espesores de intensidad del acontecimiento. En todo caso, tampoco la máquina mecánica tendría sentido sola, en el vacío; se encuentra en un mundo donde adquiere sentido. Lo mismo la maquina capitalista no tendría sentido sola, en el vacío, si no se encontrara en un mundo, que aunque se hable de mundialización del capitalismo, no es un mundo capitalista; el mundo no es capital; no puede ser capturado, en su integridad y complejidad, desbordante y en devenir, por la máquina capitalista. El mundo desborda a las máquinas sociales.

De lo que se trata es de averiguar la relación entre las máquinas sociales y el devenir mundo, donde adquieren sentido. Se equivocan entonces los economistas al creer que el capitalismo tiene sentido de por sí, como si estuviera solo en el vacío. Si hay sentido, el sentido se encuentra en la relación del capitalismo con el devenir mundo. Entonces es absurdo discutir el sentido del capitalismo de acuerdo a su crecimiento y desarrollo, o, de lo contrario, por los efectos de este crecimiento y desarrollo en las sociedades, que, en todo caso, es mejor, que el autismo de los economistas. Lo importante es saber cómo el capitalismo se constituye en el mundo, cómo constituye el mundo al capitalismo, cómo el capitalismo constituye el mundo, aunque no pueda hacerlo totalmente, pues el mundo es su substrato y su horizonte, no puede nuca abarcarlo, menos sobrepasarlo. También es importante comprender cómo el capitalismo, en este caso, los economistas, ignora u olvida, la constitución mundana del capitalismo, por decirlo, olvidan su origen, inventando mitos como si el capitalismo hubiera nacido en el vacío y se moviera en el vacío. A esto lleva la tesis de la autonomización del campo económico, compartida por varias corrientes teóricas.

Decimos: el capitalismo, como acontecimiento histórico, no es el capitalismo, como concepto, como representación, como corpus teórico; lo es en tanto aparece como figura recurrente, sincrónica y diacrónicamente, en la conjunción maquínica de cortes de distintos planos y espesores de intensidad del mundo. No lo es en tanto que hay que descifrar este conjunto de regularidades en sus relaciones con el mundo, donde aparece como devenir capitalista en el devenir mundo; por lo tanto, también deviene otro, ese otro no-capitalista. Como mito de la autonomización del campo económico, lo es, como perteneciente al mundo, no lo es. Es lo que es en esas relaciones constitutivas y des-constitutivas con el mundo. ¿Es una anomalía o una nomalía, por así decirlo? ¿Tiene sentido preguntarse de esta forma un tanto moral? Es lo que las contingencias y el azar han conformado como efecto de masas, como efecto molar, recurrente. Lo importante es comprender cómo esas regularidades se han dado en esa pluralidad de contingencias, también cuales otras regularidades son posibles o se dan, pero no se las reconoce.

Hay que salir de los paradigmas dualistas, esto o lo otro, lo contrario. En realidad, ambos polos opuestos se retroalimentan; se oponen para subsistir y persistir. Quizás no sea tan difícil salir del capitalismo, por lo menos teóricamente. Hay que salir de la “ideología”, que al parecer no solamente está conformada por el fetichismo de la mercancía sino también por el fetichismo del valor de uso, y otros fetichismos. Se trata de salir del mito de la autonomización del campo económico, fortalecer los otros campos sociales, el campo cultural, los múltiples planos y espesores de intensidad, que conforman el mundo. Valorizar lo social, en sus múltiples formas, contenidos y expresiones; lo mismo y de la misma manera valorizar lo cultural; así como valorizar los múltiples planos y espesores de intensidad. Valorizar los ciclos de la vida. Esto equivale a renunciar a la rentabilidad, a la valorización abstracta del abstracto equivalente general. Hacer funcionar máquinas sociales más complejas, a la vez más mutantes, sobre todo integradoras de los distintos campos, planos y espesores de intensidad.

Si alguien argumenta que se necesitan recursos económicos para hacer esto, para invertir en estos campos, lo que hace es patentizar que no ha salido del mito de la autonomización del campo económico, que está tan atrapado en la “ideología”, que no imagina otro mundo sino ese de un campo económico, como una nave solitaria, navegando en el vacío. En realidad, para que se de esa regularidad secuencial, que llamamos capitalismo, se establece un tipo de relaciones con los otros campos, de donde toman fragmentos, partes, útiles, para sostener la ficción de la valorización de capital. Lo que hay que hacer es conectar, articular, integrar, todos estos campos, planos y espesores de intensidad, de una manera complementaria, plural, pluri-direccional, armónica. Sin derivar en ficciones, “ideologías”, mitos, sino, mas bien, en imaginarios dinámicos.

Otro alguien también puede creer que lo que decimos es una versión del pacifismo. El pacifismo, mas bien, es otra versión de la política, en sentido restringido, de la dualidad amigo/enemigo; el pacifismo es la versión pasiva de esta confrontación, el belicismo es la versión violenta de esta confrontación. No se trata de pacifismo. No se renuncia a la defensa, incluso radical, violenta. Empero, a diferencia de la política, en sentido restringido, no se trata de atacar a un enemigo, que, en realidad es un lugar en la estructura de poder. Sino de activar la potencia social inhibida por las máquinas de poder, potencia social capturada por estas máquinas, liberarla de la “ideología” y de las relaciones, estructura, técnicas y prácticas de dominación. El activismo es movilización múltiple en los múltiples planos de intensidad, es radical, pues busca destruir el poder polimorfo.

Estar más allá de la política, en sentido restringido, más allá de la dualidad amigo/enemigo, no es dejar de luchar, de ninguna manera. Es luchar mucho más que antes, luchar en los distintos campos, planos y espesores de intensidad, socavar las bases de donde se sustenta esa dualidad perversa y cómplice del amigo/enemigo. Es abrirse a relaciones constitutivas del mundo, dejar de circunscribirse a relaciones constituidas, que aparecen en los campos, aparentemente autónomos. No solo hay relaciones simétricas, opuestas o congruentes, no solo hay relaciones de solidaridad, de complementariedad, de reciprocidad, de fraternidad, de sororidad, sino múltiples de relaciones posibles, además relaciones con el mundo y en el mundo.

Si un tercer alguien dice que lo que decimos es utopía, romanticismo, imposible, pues la máquina capitalista es todopoderosa; se equivoca. La máquina capitalista subsiste, sobrevive, se reproduce, porque somos nosotros, los humanos, las sociedades, los pueblos, los que la recreamos todos los días. Si el día de mañana se decide hacer algo diferente, cambiar de regularidades, de habitus, de prácticas, el sistema capitalista se cae como un castillo de naipes. ¿Por qué no ocurre esto? Porque creemos que el mundo se reduce al capitalismo, que la realidad es el capitalismo; somos nosotros los que nos hemos encerrado en esta burbuja llamada capitalismo.

¿Cómo desarmar una máquina de guerra?

Lo primero que hay que hacer es desconectar la máquina; sin energía no funciona. Después es importante separar sus partes y piezas componentes; separadas no pueden formar un conjunto mecánico cuyos movimientos apuntan lograr finalidades propuestas, aunque después se conecte energía, no podrá funcionar. En tercer lugar, hay que garantizar que nadie reconstruya la maquinaria, juntando sus partes y sus piezas, después conecte la máquina. Para eso es importante deshacerse de las piezas y las partes, que pueden ser o destruidas o, en el mejor de los casos, utilizadas en otra máquina cuyo diseño sea para la producción y no para la destrucción. Sin embargo, aquí no terminan las cosas; alguien puede volver a diseñar otra máquina destructiva, fabricar las piezas y las partes, juntarlas, de acuerdo al diseño, por último, una vez armada la máquina, conectarle energía. Volveríamos otra vez al principio. Por eso, es importante los que humanos, las sociedades humanas, los pueblos, conozcan la historia efectiva del pasado, la historia y las historias de destrucción que han sufrido los humanos, las sociedades y los pueblos, nada más ni nada menos que para construir riqueza y bonanza para unos, a nombre del bienestar de todos Bienestar que nunca llegó, salvo, en algunos casos fragmentariamente y de manera diferida. Tienen que conocer los efectos de la destrucción de estas máquinas de guerra y de la máquina capitalista, efectos que han dejado cicatrices y huellas, inscribiendo la historia política en la superficie del cuerpo, en la piel, inscribiendo en el espesor del cuerpo la consciencia desdichada, la consciencia culpable y el resentimiento, constituyendo hombres violentos, patriarcales, paranoicos, enamorados de sí mismos. Efectos que han depredado, contaminado y destruido los ecosistemas, las ecologías, afectando los ciclos vitales y a la reproducción y devenir de la vida. Esperemos que con la memoria de esta experiencia, la interpretación crítica de esta experiencia, no haya nadie que vuelva a construir máquinas destructivas, anti-productivas y despóticas.

Ciertamente las máquinas de guerra intentaran evitar que se las desconecte. Actuaran para que esto no acontezca, perseguirán a todo y toda sospechosa, acusaran a pueblos enteros de terroristas, señalaran el mal por todas partes, mal que hay que extirpar; acusaran a naciones de ser una amenaza para la seguridad del gran Estado; se comportaran como celosos vigilantes del orden; harán policía en todo el orbe, tratando de que no se irradie el mal, que no llegue a hacer lo que pretende, desconectar la máquina. La máquina de guerra actuará preventivamente, ocupara los territorios malditos, buscando a los terroristas, a las amenazas al orden mundial, liberando a los lugareños de estos malos ejemplos. Las máquinas de guerra se presentaran como “libertadores” de los lugareños, quienes para agradecerles les entregaran sus recursos naturales, que ellos no saben apreciar ni utilizar.

En consecuencia, para poder desconectar la máquina, para evitar esta represión violenta, es menester contar con la capacidad de defensa. ¿Son máquinas de guerra las que van a detener a las otras máquinas de guerra? ¿O, mas bien, se trata de la contra-guerra, del contra-poder, de la contra-hegemonía? ¿Qué sería una contra-máquina de guerra? Las guerrillas lo fueron frente a la guerra convencional, las insurrecciones lo fueron frente al Estado, el pueblo armado fue concebido para enfrentar a las tropas mercenarias del soberano, el ejército rojo hizo frente a los ejércitos imperialistas ocupantes; sin embargo, no tardaron en volverse también máquinas de guerra, quedando lo de pueblo armado en consigna o retórica. Con lo que se vuelve prácticamente a lo mismo, aunque se de modo diferente.

Para no llegar a ser una máquina de guerra se requiere que la máquina de contra-guerra no se aboque a una finalidad, sino se abra a múltiples finalidades conectadas, consensuadas, dinámicas, armonizadas con la potencia social y la vida. Máquinas de contra-guerra que sean capaces de destruir las máquinas de destrucción, así como sean capaces de liberar a los pueblos sometidos por estas máquinas de guerra, incluyendo, sobre todo al pueblo o pueblos de donde emergió esta máquina de guerra, que también está sometido por las guardias pretorianas de su Estado y por la misma máquina de guerra, por la propia máquina capitalista.

Por otra parte, es muy importante saber que no solamente hay que desconectar y desarmar una máquina de guerra, por más grande que sea, sino todas las máquinas de guerra, mejor, si se puede, al mismo tiempo, sino en márgenes de tiempo próximos, pues, si desaparece una máquina de guerra, por más monstruosa que sea, puede otra máquina de guerra ocupar su lugar. Ciertamente, para que pueda ocurrir esto, desconectar todas las máquinas de guerra, todos los pueblos deben coordinar sus acciones, sus decisiones, de manera consensuada. ¿Cómo pueden los pueblos llegar a semejante acuerdo, coordinación y decisión sabia y consensuada? Si los pueblos creen que sus máquinas de guerra los defienden, les dan seguridad, los salvan del terrorismo, preservan el orden. Esta es la labor de los y las activistas libertarias, de los movimientos sociales anti-sistémicos, de los pueblos liberados; activar la potencia social, inhibida y capturada por las mallas institucionales y las máquinas de guerra y la maquina capitalista.

[1] Motor: es el mecanismo que transforma unafuente de energíaentrabajorequerido. Conviene señalar que los motores también son máquinas, en este caso destinadas a transformar la energía original, eléctrica, química,potencial,cinética, laenergía mecánicaen forma derotaciónde un eje omovimientoalternativo de unpistón. Aquellas máquinas que realizan la transformación inversa, cuando es posible, se denominanmáquinas generadorasogeneradoresy aunque pueda pensarse que se circunscriben a los generadores deenergía eléctrica, también deben incluirse en esta categoría otro tipos de máquinas como, por ejemplo, las bombas ocompresores. Evidentemente, en ambos casos hablaremos de máquina cuando tenga elementos móviles, de modo que quedarían excluidas, por ejemplo,pilasybaterías. Mecanismo: es el conjunto de elementos mecánicos, de los que alguno será móvil, destinado a transformar la energía proporcionada por el motor en el efecto útil buscado. Bastidor: es la estructura rígida que soporta el motor y elmecanismo, garantizando el enlace entre todos los elementos. Componentes deseguridad: son aquellos que, sin contribuir altrabajode la máquina, están destinados a proteger a laspersonas que trabajan con ella. Actualmente, en el ámbito industrial es de suma importancia laprotecciónde lostrabajadores, atendiendo al imperativo legaly económico y a la condición social de unaempresaque constituye el campo de laseguridad laboral, que está comprendida dentro delconceptomás amplio de prevención de riesgos laborales. También es importante darles mantenimiento periódicamente para su buen funcionamiento. Enlaces externos • Wikiquote alberga frases célebres de o sobre Máquina. Wikiquote • Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Máquina. Commons • Wikcionario tiene definiciones y otra información sobre máquina.Wikcionario • Directiva 2006/42/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 17 de mayo de 2006 relativa a las máquinas y por la que se modifica la Directiva 95/16/CE (refundición), DOUE L 157 de 9.6.2006, p. 24/86. • El contenido de este artículo incorpora material de una entrada de la Enciclopedia Libre Universal , publicada en español bajo la licencia Creative Commons Compartir-Igual 3.0 . Ver Wikipedia: Enciclopedia Libre. http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A1quina.

Dedicado a los y las activistas libertarias y a los pueblos capturados por la máquina capitalista, pueblos que quieren su emancipación y liberación.