Un tiempo, ser cristiano significaba estar de la parte de los vencedores y dominadores del mundo. En esa època, la cruz era un blasón como emblema de potencia a la cabeza de ejércitos y flotas y era escogida por los Estados y por ciudades como símbolo privilegiado para sus banderas y escudos.

La cruz inculcaba miedo, era un símbolo de un Occidente dominante, además de conquistar el mundo económica y políticamente, aspiraba a hacerla su propia religión.

Durante ese período, ser cristiano fuera del Occidente, no implicaba peligros, de hecho significaba disfrutar de una posición privilegiada.

Ahora la situación ha cambiado completamente y ser cristiano significa poner a riesgo la vida. Se puede decir que el cristianismo està regresando al tiempo de sus orígenes, a los primeros tres siglos en los que la fe cristiana era perseguida por el poder romano.

Se atacan los lugares más vulnerables de la fe de los creyentes como las iglesias, las escuelas, las universidades. No pasa semana en la cual, tanto en Africa como en Asia, no se señalen episodios de intolerancia hacia los cristianos, muy a menudo con una violencia asesina.

En cuanto a la dimensión cuantitativa del fenómeno es difícil llegar a una estimación cierta, en promedio, cada mes, 322 cristianos de todas las confesiones han sido asesinados, 214 templos e institutos religiosos han sido destruídos.

Muchos se preguntan si los ataques y los asesinatos a los cristianos significan atacar la religión de Cristo o la religión del Occidente. Lo único cierto es que el terrorismo yihadista odia cualquier fe religiosa que no sea la suya. Los ataques a las mezquitas adversarias en Iraq son una trágica demostración y hablan de destruír la ciudad eterna, Roma, identificada con la cúpula del Vaticano y esto hace que aumente la tensión en Italia. Tres eventos importantes se realizarán este año en la Península Itálica: El 19 de abril, en el Duomo de Turín se expondrá la Sábana Santa, un acontecimiento que atraerá a turistas de todo el continente. El 1° de Mayo en Milán se inaugurará la Exposición Universal en presencia de casi todos los países del mundo y el grupo terrorista ISIS ha amenazado la ciudad italiana de hacerla arder ese día. El 8 de Diciembre iniciará el Año Santo extraordinario convocado por papa Francisco y se prevé que llegarán a Roma 25 millones de peregrinos.

Todos estos funestos gritos de guerra aumentan los peligros de las comunidades cristianas y no cristianas, de todo el mundo, exponiéndolos al riesgo de un nuevo y moderno martirio.