El 27 de febrero, miles de jóvenes y adutos salieron a las calles para luchar contra la televisión del Perú. La convocatoria señaló: Movilización contra la televisión basura”. Esta lucha fue en repudio de la programación televisiva que actualmente se difunde en Lima y provincias, cuyo contenido atenta contra la cultura, la inteligencia y hasta el equilibrio psíquico de la población. La televisión peruana, es una de las más inmundas de América Latina, cuyos espectáculos se relacionan al Perú oficial actual, decadente, corrompido y mafioso, resaltando la imbecilidad, la ignorancia, la incultura, la mendicidad, el sexo barato, la prostitución, y la alienación de los espectadores niños y adultos.

La juventud peruana, estudiantes universitarios, escolares de secundaria y otros sectores reclaman reivindicaciones culturales de carácter nacional que nunca antes fue incluido en los programas de los partidos políticos de derecha y de “izquierda”. Estos jóvenes que ahora luchan contra la basura televisiva son los mismos que el mes de diciembre pasado se enfrentaron con decisión contra el régimen de Ollanta Humala que pretendió aplicar el “Régimen Laboral Juvenil” (“ley pulpín”) aprobado por el gobierno y el parlamento. Según esta norma, los jóvenes trabajadores peruanos se quedaban sin ningún derecho laboral, como la compensación por tiempo de servicios, gratificaciones, seguro de vida, vacaciones y otros beneficios sociales.

La lucha de los jóvenes y la solidaridad del pueblo hicieron posible la primera derrota popular infringida contra Ollanta Humala, quien fue obligado a dejar sin efecto esta nefasta medida laboral. Hay que indicar que la gran movilización popular contra la “ley pulpin” se realizó (por ello fue exitosa) al margen de las centrales obreras, como la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), y otros cascarones y membretes que sirven solo para animar las fiestas electorales.

El surgimiento de este tipo de movilizaciones, al margen de sus incongruencias políticas y su falta de perspectiva anti sistema, significa un avance respecto a la lucha de clases y al desplazamiento de los podridos partidos políticos del sistema corrompido del Perú. La lucha contra la TV basura surge por iniciativa de los jóvenes peruanos que de esta manera sobrepasan una vez los partidos políticos (derecha y de izquierda) que a lo largo de los últimos 50 años han prácticamente desaparecido de la escena política dejando un terreno libre para el surgimiento de personajes inescrupulosos como Fujimori, Alan García, Montesinos, Toledo y Ollanta Humala. En el caso de la “izquierda”, lo que queda de ella, es un grupúsculo de “lideres” envejecidos que solo están a la espera de los procesos electorales para sostener al candidato presidencial más de moda de la burguesía y el imperialismo. Así lo hicieron con Alan García, Alberto Fujimori, Alejandro Toledo, y con Ollanta Humala.

La parte cómica y cínica de esta movilización fue la “adhesión” de Ollanta Humala a la protesta contra la televisión basura. El actual presidente peruano jugó la comedia de aquel ladrón que para escapar grita “atrapen al ladrón”. El gobierno que encabeza Humala, no solo convive y sostiene la tv basura. El actual régimen, para manipular la opinión pública y convertir su falsa propaganda en verdades, cuenta con el apoyo de esta televisión y medios de comunicación del país. En efecto, sin este tipo de televisión mercenarizado, ni Ollanta Humala, ni ningún otro militar acusado de crímenes, estaría en la presidencia del Perú. En cualquier país del mundo hay una íntima relación entre medios de comunicación basura y el sistema político corrompido.

La movilización del 27 de febrero apuntó en primer lugar contra América Televisión, considerado el canal más pervertido del Perú. América Televisión es una cadena de televisión privada y pertenece al mismo grupo que edita el Comercio, La Republica, y otros medios de comunicacion. América TV, fue el puntal propagandístico del fujimorismo en los años 90, y sostuvo la candidatura electoral de los presidentes más mafiosos del Perú, como Alan García Pérez, Alejandro Toledo y del actual presidente Ollanta Humala. Entre el 1990 y el 2000 los directivos de América TV, se vieron involucrados con el dinero que distribuía Vladimiro Montesinos, asesor personal de Fujimori.

Ollanta Humala, de la misma forma que lo hizo Fujimori, ha contado con el apoyo de America televisión. Fue esta empresa la que se encargó de encubrir los crímenes cometidos por el actual presidente cuando era uno de los jefes militares de Alberto Fujimori y Montesinos. Ha sido este canal de televisión el que hasta ahora sigue defendiendo la “inocencia” del general Urresti. Este militar, que hasta hace algunas semanas era el ministerio del Interior de Humala, fue precisamente el asesino del periodista Hugo Bustios en el 1988.

Este tipo de luchas sociales encabezadas por una nueva generación, a condición que no se desvíen hacia el terreno electoral, vislumbran cambios de calidad en la correlación de clases y en las luchas populares. Estas movilizaciones y luchas, cuando más lejos estén de los partidos ofíciales (izquierda y derecha) y del circo electoral, más cerca estarán de grandes éxitos y avances en la lucha reivindicativa de carácter popular. La experiencia actual muestra, tanto en América Latina como en Europa, que gigantescas movilizaciones populares concluyeron en paseos campestres a causa de su desviación electoral. En España, Grecia, Portugal, Argentina, Ecuador, etc, históricas luchas y movilizaciones finalizaron en la inútil contienda electoral que sirvió solamente para afirmar el poder de la burguesía, los terratenientes y las transnacionales imperialistas.

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