Antes de firmar el último acuerdo de paz sobre la crisis de Ucrania entre el presidente ruso Vladimir Putin, el presidente francés François Hollande, la canciller alemana Angela Merkel y el Presidente ucraino Petro Peroshenko los combates en Donetsk se han hecho más violentos y sangrientos. Obviamente los dos contrincantes han tratado de sacar ventaja en vista del inminente cese de fuego. No olvidemos que un acuerdo parecido fue firmado el 5 de septiembre del pasado año y que ha sido practicamente ignorado. En este caso se han aventajado los “separatistas” que han ganado un centenar de kilómetros cuadrados cambiando otra vez los límites territoriales impuestos.

En este caso, es necesario saber si verdaderamente Putin tiene la intención de pacificar esta zona, o si seguirà explotando las ansias de independencia de Donbass para fortalecer su política de expansión, como en Minks, capital de Bielorusua gobernada por el autócrata Lukhanshenko.

Si no se hubiese producido la violenta revuelta en la Plaza principal de Moidan, Kiev se hubiese convertido en un nuevo satélite de la Gran Rusia soñada por el Kremlin. El mismo destino de Abjasia y de Osetia, donde Moscú mantiene un rigido control de la situación. Teniendo en cuenta los precedentes, es difícil creer que Ucrania pueda elegir libremente su propio destino.

El líder ucraino Peroshenko ha pedido con insistencia la ayuda militar del Occidente, que Europa no ha podido satisfacer. De este modo el camino de Kiev se ha hecho aún más difícil, tanto que tuvo que conceder una ampliación de la zona de internación y sobre todo, una amplia autonomía a las regiones del sudeste.

En realidad ¿Qué es lo que desea verdaderamenre Vldimir Putin? Impidiendo el acercamiento hacia la Unión Europea y los EE.UU., manifestò que estaba dispuesto a apoyar financiariamente al Primer Ministro griego Tsipras, quien a su vez debería impedir que Bruxeles adoptara nuevas sanciones económicas hacia Moscù. Clara señal de que las sanciones han tenido una influencia en la actitud del Kremlin. Esta sigue siendo la única opción posible, como se sostiene en los palacios de la Unión Europea.

En estos últimos tiempos, el Occidente tendrá que mostrar sus nervios de acero ya que las amenazas son múltiples, empezando por la organización terroristica del Estado Islámico E.I.