Estamos a poco menos de dos meses de las Elecciones del 29 de marzo, y el ambiente electoral va tomando forma, con temas que han dado mucho de qué hablar: inhabilitación de candidatos, sorpresa en las listas, algunas someras propuestas, “guerra sucia” y acusaciones entre candidatos, transfugio en las listas, entre otros asuntos que son típicos de una campaña electoral.

Sin embargo, de lo poco que se ha visto en este período electoral, en lo que a propuestas se refiere, tenemos que las autoridades que buscan ser reelegidas quieren hacer lo que en cinco o diez años de gestión no hicieron; otros ofrecen obras de envergadura, y, en general, se aprecia la demagogia. Sin embargo, no tocan el fondo de un principal problema que existe y que corresponde a las autoridades locales encarar.

Muy pocos políticos tienen un plan real, estratégico y sostenible para la protección de los animales, ya que tenemos muchos problemas, como el tráfico y comercialización de animales silvestres en nuestras calles (actividad prohibida por Ley pero que nadie cumple), el maltrato de animales, y en muchos lugares existe una sobrepoblación de animales callejeros.

Los vendedores de animales defienden su “derecho” de trabajar y vender, puesto que tienen familias enteras que alimentar y esa es su forma de vida. Pero ello no justifica, bajo ningún pretexto, que tengan a los animales (domésticos y silvestres) en condiciones paupérrimas, con evidente signos de maltrato. Y no es que la comercialización de los mismos sea realizada de forma oculta, sino que sabemos muy bien en qué y cuáles lugares de la ciudad podemos ir a comprarlos, es decir, a vista y paciencia de todos, tanto de ciudadanos como de policías. Al ver a los animales maltratados, da pena pero pocos hacen algo.

Y el hacer algo no significa comprarlos, sino que los gobiernos locales son los que deberían tener planes de esterilización y hacer campañas de concientización para que la gente decida adoptar animales en vez de comprarlos. Muchos municipios tienen la “solución” de hacer matanzas masivas de animales callejeros para solucionar el problema, pero esto no soluciona el problema de raíz, sino que muestra el lado más feo del ser humano, que se supone es pensante.

Los candidatos en estas elecciones deberían tener propuesta para el tema de los animales, pero no la poseen, por una sencilla razón: los animales no votan, entonces no tienen ningún planteamiento hacia ellos. Los políticos que resulten electos deben tomar en cuenta que este tema ya no es un problema silencioso, es una realidad que, aunque muchos no lo quieran ver así, está presente.

Y es como decía Arthur Schopenhauer: “El hombre ha hecho de la Tierra un infierno para los animales”.

* Abogado. Twitter: @paulcoca