El canciller de Chile, Heraldo Muñoz –quien en su libro “Las Relaciones Internacionales del Gobierno Militar Chileno” (1986) escribió que Bolivia debe tener acceso soberano al mar– dijo que ante una visita a su país, del ex presidente boliviano, Carlos Mesa, éste no será recibido por ninguna autoridad (¡epa…!).

Ese nerviosismo es parte de sucesivos desaciertos gubernamentales en ese país hermano. ¿Por qué?

Uno fue el conflicto de intereses de Felipe Bulnes, abogado que desde 2013 defiende al gobierno chileno en el juicio en La Haya por la demanda boliviana.

Pero también, desde octubre 2014 Bulnes es abogado de la empresa privada Metrogas en un juicio contra el gobierno chileno en el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia, por ganancias ilícitas.

Otro fue la derrota en la Corte de La Haya, en el juicio instaurado por Perú en enero-2010, cuyo fallo, de enero-2014 ordena que más de 200 millas en la frontera marina común, que eran controladas por Chile, pasan a dominio peruano.

Le siguió el video emitido en octubre-2014 por los ex presidentes Patricio Aylwin, Eduardo Frei, Ricardo Lagos, y Sebastián Piñera, el canciller Muñoz y la Presidenta Bachelet, para quienes “no existe tema limítrofe pendiente con Bolivia” lo que aumenta el descrédito gubernamental ante la mayoría social chilena…

Ni qué hablar de Piñera, ese “Berlusconi sudamericano”, habilidoso para ganancias ilícitas (vía especulación bursátil) y escapar a la Ley, como ocurrió en agosto-1982 al ser declarado reo y prófugo judicial por el fraude al Banco de Talca, o cuando era senador y se favoreció al cobrar más dinero que sus colegas accionistas en Enersis-Endesa España (Caso Chispas); o en el “Caso Soquimich-Cascadas” por operaciones financieras irregulares en la explotación de yodo, salitre y litio en el norte chileno.

Piñera es el cuarto multimillonario en su país (patrimonio de $us.2.5 mil millones a 2014) y durante su presidencia (2010-2014) lo aumentó en $us.100 millones… Obviamente, esto no es investigado por diarios como “los Mercurios”, “las Segundas” y otros.

Los negocios (y negociados) piñerianos incluyen, Lan, bancos Bice, Bancorp, Celfin Capital, Merrill Lynch; Clínica las Condes, Club Colo Colo, Apple Chile, Chilevisión-CNN y otros; Moneda y LarainVial corredores de Bolsa y los célebres “fideicomisos ciegos voluntarios” no aclarados ante la Contraloría de su país.

Piñera participó (con discurso y acción) en la campaña de oposición a la detención de Pinochet en Londres (16-octubre-1998) por solicitud del juez español Baltasar Garzón; fue jefe de campaña del candidato pinochetista Hernán Büchi y en agosto-1992 incurrió en “guerra sucia” o “Piñeragate” contra la precandidata Evelyn Matthei, como lo reveló Megavisión.

Los ex presidentes chilenos, Patricio Aylwin, Eduardo Frei, Ricardo Lagos, Sebastián Piñera y la actual Michelle Bachelet (dos gestiones) no cambiaron la esencia de la Constitución heredada de Pinochet, apoyada por diarios como “El Mercurio”, de propiedad del magnate Agustín Edwards Eastman, apologista de Pinochet y que recibió millones de la CIA para derrocar al Presidente Salvador Allende (septiembre-1973).

En estados Unidos, Edwards Eastman recibió instrucciones de Henry Kissinger (Canciller de EEUU) y Richard Helms (Director de la CIA) el 14-septiembre-1970, para horadar y ahogar políticamente a Allende, como relatan el libro “Chile inédito” de Ken Dermota y otros documentos desclasificados.

Esos ex presidentes-representantes de la élite económica chilena, omiten hablar (en público) de compromisos oficiales con Bolivia sobre acceso soberano al mar, de parte de sus antecesores: Aníbal Pinto (1880), Juan Luis Sanfuentes (1920), Gabriel Gonzales (1946) o de los cancilleres: Luis Izquierdo (1923), Horacio Walker (1950), Patricio Carvajal (1975) y otros.

Esos ex mandatarios mantienen vigente el mito de la “excelsa escuela diplomática chilena” (al servicio de la élite de fortunas malhabidas) o de la “Guerra del Pacífico” de 1879 (invasión militar para mayor enriquecimiento de esa añeja élite).

En Chile, el conservadurismo político-económico (personificado en el diputado Jorge Tarud) y su prensa obsecuente, hace circular una “lista negra” de ciudadanos chilenos que apoyan la causa boliviana

Ese listado incluye a los ex candidatos presidenciales: Marco Enríquez-Ominami y Tomás Hirsch; alcaldes: Jorge Soria (Iquique) y Esteban Velásquez (Calama); diputados: Lautaro Carmona, Camila Vallejo, Hugo Gutiérrez, Sergio Aguiló y Cristina Girardi; dirigentes sociales: Colectivo “Casa Bolívar” encabezado por Luis Bea; Javier Sepúlveda y Gonzalo Díaz (estudiantes); Aucan Huilcamán (mapuche) y una lista… larga y creciente.

También son parte de esa lista los estudiantes, de secundaria, de formación docente y de universidades estatales, quienes reclaman (hace 15 años) una educación económicamente accesible, porque por ejemplo, para estudiar en la Universidad pública deben acceder a “créditos” que el Estado otorga, y deben devolverlos al culminar sus estudios…

Ergo, Chile somete a sus estudiantes a una “hipoteca intelectual”. Ello explica las multitudinarias y recurrentes protestas de los “pingüinos” (adolescentes secundarios uniformados).

Otros excluidos son los indígenas. El “sistema binominal de elección parlamentaria” permite que solo dos partidos más votados se repartan escaños, ergo: la participación política de mapuches (1.4 millones de personas, 11% del total), aymaras-quechuas, Likan Antai, Collas y Diaguitas (182.000 habitantes) y otros, es nula.

Solo como ejemplo. En enero-2006, el líder mapuche, Aucán Huilcaman, arraigado por reclamar derechos políticos de su pueblo, fue autorizado por juez para asistir a la posesión del Presidente Evo Morales. En el aeropuerto fue detenido por policías porque ese mismo día fue citado a una audiencia judicial en Temuco y se le había impuesto una millonaria “multa”…