Stuttgart, Alemania.- La alianza izquierdista Syriza liderada por Alexis Tsipras ganó hoy las elecciones anticipadas de Grecia con una votación que puede llegar hasta el 39% ciento a su favor, según las proyecciones conocidas hoy.

Nueva Democracia, partido encabezado por el primer ministro Antonis Samarás, logró el 23% y el 27% de los votos, mientras que el partido neonazi Amanecer Dorado se ha convertido en la tercera formación más votada, con hasta el 8% de votos.

Las elecciones fueron seguidas con expectativa en toda la Unión Europea, porque de consolidarse el triunfo de Syriza, son previsibles nuevas turbulencias financieras en la zona Euro.

De lograr el 39% de votos la formación izquierdista lograría la mayoría absoluta de 151 escaños, el considerado peor escenario por analistas europeos conservadores.

“La esperanza ha ganado”, dice un mensaje que fue emitido en la cuenta oficial de Syriza en Twitter.

Las elecciones fueron convocadas después que el Parlamento no pudo elegir un nuevo presidente.

“Estas elecciones determinarán el futuro del país y de nuestros hijos. Hoy decidiremos si seguimos adelante, fuertes, con seguridad, o si nos veremos inmersos en problemas”, había dicho Samaras al momento de votar.

Grecia no ha logrado salir de una aguda crisis económica que la ha convertido en el pais con un desempleo superior al 25% y una deuda pública cercana a 175% de su PIB. Para evitar su quiebra Grecia tuvo que pedir prestado 240.000 millones de Euros, los cuales les fueron concedidos a cambio de rigurosas condiciones que agravaron la situación social.

El ganador de las elecciones, Tsipras hizo una campaña electoral en la que prometió el fin de los recortes en la inversión social a los que fue obligada por la llamada “troika”: la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo.

Sin embargo, para muchos el no acato de los recortes impuestos podría significar la salida obligada de Grecia de la zona Euro, lo que es conocido como el posible “Grexit”. Hace dos años ese escenario era considerado catastrófico, por las pérdidas que implicarían para los acreedores de Grecia.