Los dichos y diretes en paz y amor se juntaron y ahora tenemos Evo para largo, o un largo silencio de sus opositores multipartidos y pluri ideólogos.
Los políticos tradicionales y vivillos seguirán en el cambio de sus bolsillos a la nueva realidad, muchos de ellos no habrían siquiera soñado con ser embajadores o ministros, ante la escases de militantes capacitados del MAS, los otritos, o los de siempre no tardaron en acomodarse y decir presente al presidente Morales y a su escudero sostenible, ministro Choquehuanca, hoy todo señorial con la autoridad de un capataz de la colonia, y expresar su admiración por el excelso manda MAS y el proceso de cambio.
Pero nuestro nuevo país está cambiando no sólo a plurinacional, es tal el cambio que hasta el paisaje es otro, de las casitas de ladrillo visto en El Alto de La Paz, ahora se ven coloridos edificios como una especie de mezcla de aguayo con juguetes transformers, que ostentan la transformación y el cambio, pero no tanto por un arranque de industrialización del país, sino más bien por esa economía informal y los supermercados callejeros dominados por los contrabandistas, llamados cordialmente comerciantes informales, para no lastimar sus sentimientos de identidad ancestral.
La descentralización es otro hecho inobjetable, el desplazamiento de los kollas al oriente produjo un cambio significativo en el oriente boliviano, la culinaria andina no tardó en hacerse presente al igual que la forma de edificar casas y nuevos barrios, hacer escuchar su música, incluso provocar el rechazo de un sector más conservador, a las sayas caporales que se hacían presentes en sus buris y carnavales.
Pero ahora la nueva descentralización es tal, que parece que Medellín de Colombia se hubiese trasladado a Santa Cruz con la alegría de sus cumbias y bachatas, con su modo de edificar y su forma de controlar su tradicional comercio, la nueva “cartelera” de este espectáculo es elocuente, parece que la novela del patrón del mal está girando por la ciudad de los anillos y el fricasé que llevaron los kollas está siendo compartido con arepas y el sancocho de gallina. Los precios de gallinas muertas no existen, estos volaron por lo alto, compartiendo con la alta alcurnia camba, hoy con la guayabera puesta; mientras el gabinete presidencial discute una agricultura de transgénicos, energía atómica, y le enseñan las lejanas y fantásticas bondades del Satélite Túpac Katari al presidente.
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