Excmo. Mons. Òscar Omar Aparicio Céspedes

Arzobispo de Cochabamba y presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana

Querido hermano:

Te agradezco mucho el amable mensaje que me has enviado, en nombre también de la Conferencia Episcopal Boliviana, reunida en asamblea plenaria, y en el que manifiestas el afecto y la cercanía de los pastores y fieles de esa amada nación al obispo de Roma.

He apreciado mucho este fraterno gesto de communion eclesial y quisiera, por este medio, mandar un especial saludo a cada uno de ustedes, en particular al señor cardenal Julio Terrazas Sandoval, presidente emérito de esa Conferencia, a quien me une una larga amistad y del que siempre he valorado su gran amor al Señor, la valentía y generosidad con que se entrega cotidianamente a favor de los más necesitados, así como la fidelidad con que proclama el Evangelio, a menudo en medio de dificultades, a las que hace frente con magnanimidad y sin ahorrar esfuerzo alguno en su servicio al santo pueblo de dios.

Me siento muy unido a cada uno de ustedes y deseo darles las gracias por todo el bien que hacen a la iglesia en Bolivia y a sus connacionales, sin distinción de clases ni favoritismos.

Los animo a continuar trabajando con serenidad y alegría en la viña del señor, sin cansarse de hacer el bien, sabiendo que dios conoce sus fatigas y escucha sus plegarias. los encomiendo constantemente a las maternas manos de nuestra señora de Copacabana, para que ella los acompañe en su misión de ser anunciadores de la misericordia y la reconciliación que Cristo conquistó con su pasión, muerte y resurrección, y que se transforman para nosotros en dones preciosos para ser artífices de justicia, constructores de concordia y sembradores de paz y solidaridad.

Les pido, por favor, que recen y hagan rezar por mí y los frutos de mi servicio a la iglesia universal.

Que Jesús los bendiga y la Virgen santa los cuide.

Fraternalmente,

Francisco