Brasilia, (PL).- Tras su reelección con el 51,64 por ciento de votos en la segunda vuelta de los comicios en Brasil, la presidenta Dilma Rousseff abogó por mantener la paz, consolidar la unidad nacional y más cambios socioeconómicos.

Su victoria frente a Aécio Neves, de la Social Democracia (PSDB), quien obtuvo un 48,36 por ciento del sufragio, significó una apuesta por la continuación de las conquistas logradas en los últimos 12 años, con programas como Bolsa de Familia, con el alza en un 71 por ciento del salario mínimo y la creación de 21 millones de empleos.

En un primer pronunciamiento anoche, tras confirmar el Tribunal Supremo Electoral (TSE) este triunfo, Rousseff destacó que el país salió más fortalecido y apostó por el avance de una economía más inclusiva, productiva, solidaria y con mayores oportunidades.

Desestimó que la nación este dividida, más bien -dijo- hubo contradicciones y disputas de ideas durante la campaña electoral, que se solucionarán mediante el diálogo pacífico, el entendimiento y la voluntad de todos de edificar un Brasil más justo.

La mandataria resaltó que entre las prioridades de su gobierno figura impulsar una reforma política, reforzar el combate a la corrupción, incentivar el desarrollo de la economía, en especial el de la industria, con miras a garantizar la generación de más puestos de trabajo y la valorización de la paga mínima.

Se pronunció también por mantener un férreo control de la inflación y elevar la calidad de la educación con miras a formar los profesionales necesarios para el impulso de industria nacional, aseveró.

La primera mujer en alcanzar en 2010 la jefatura del Estado de esta nación, fue reelecta después de enfrentar una intensa y reñida campaña electoral, en la cual se registraron momentos lamentables, en los que el nivel no fue muy alto.

Analistas políticos señalan que esta disputa en el segundo turno fue la más apretada desde 1989, cuando el país volvió a tener elecciones directas para escoger al presidente de la República.

Su candidatura estuvo sustentada por los cuatro años de gobierno, período durante el cual se crearon nuevas fuentes de empleo, se elevó el salario mínimo y se construyeron millones de viviendas para personas de bajos ingresos, a pesar de la crisis internacional.

Empero, delaciones sin pruebas sobre un presunto esquema de corrupción en Petrobras, en el cual se implica al Partido de los Trabajadores y agrupaciones aliadas, fueron utilizadas por Neves para intentar frenar la victoria de Rousseff en las urnas.

Todo indica que la razón y sensatez se impusieron la víspera y la mayoría de electores optó por seguir con el cambio implementado por la jefa de Estado y no con promesas sin sustento del contrincante del PSDB.

Dispersión política

Los comicios brasileños legaron un arcoíris en el mapa político de esta nación, lo cual representa un desafío para el próximo gobierno de la reelecta presidenta Rousseff a partir de 2015.

La mandataria y candidata del Partido de los Trabajadores (PT), quien fue reelecta con 51,64 por ciento tras el conteo del 100 por ciento del escrutinio, venció en los territorios del norte, noreste y en Minas de Gerais y Río de Janeiro.

Su adversario de la Social Democracia Brasileña (PSDB), Aécio Neves, obtuvo un 48,36 por ciento del sufragio y superó a la dignataria en los estados del sur, sureste, centro-oeste y en Roraima.

La jefa de Estado consiguió en el noreste el respaldo del 71,69 por ciento de los electores contra el 28,31 por ciento logrado por Neves, lo cual representa una ventaja de 12,2 millones de votos.

En la zona norte, Rousseff alcanzó el 56,54 por ciento del sufragio contra el 43,46 por ciento adquirido por el contrincante del PSDB, lo cual muestra una diferencia a favor de la gobernante de poco más de un millón de votos.

En términos porcentuales, el postulante socialdemócrata consiguió una amplia ventaja en el Sur, donde ganó con un 58,9 por ciento contra un 41,1 por ciento conseguido por la candidata del PT.

En el centro-oeste Neves obtuvo un 57,42 por ciento, mientras la dignataria acaparó el 42,58 por ciento de los votos. En la región del sureste el postulante del PSDB venció por 56,18 por ciento contra un 43,82 por ciento sacado por Rousseff.

En esta última zona, la gobernante superó a su contendiente en Minas Gerais y Rio de Janeiro, el segundo y tercer territorios de Brasil con mayor número de electores.

Los resultados finales muestran asimismo una superioridad de la mandataria de 3,4 millones de votos sobre Neves, lo cual aseguró su victoria en esta segunda vuelta y el inició a partir del 1 de enero de 2015 de otro mandato de cuatros año en el poder.

En la disputa para la elección de los gobernadores, el PT ganó en cinco estados (Acre, Ceará, Bahía, Minas Gerais y Piauí) y perdió la administración de Río Grande do Sul.

El PSDB se impuso en igual número de territorios (Sao Paulo, Paraná, Pará, Mato Grosso do Sul y Goiás), en tanto el Partido del Movimiento Democrática (PDMDB) ganó en siete estados (Río de Janeiro, Río Grande do Sul, Rondonia, Alagoas, Espirito Santo, Sergipe y Tocantins).

Candidatos de la agrupación de los Socialistas (PSB) triunfaron en Pernambuco, Brasilia y Paraíba, mientras los Demócratas Liberales (PDT) se impusieron en Amapá y Mato Grosso.

Los comunistas del PCdoB ganaron la gobernación de Maranhao y la organización Social Democrática (PSD) venció en Río Grande do Norte y Santa Catarina.

Pretendientes de otros partidos menores también lograron imponerse en otros territorios brasileños.