Lenin solía definir a la política como “la expresión más concentrada de la economía”.

Pero la político no es un campo abierto de especulaciones, sino el lugar donde hoy -en procesos electorales- el Tribunal Supremo Electoral exige la presentación de un “Programa de Gobierno” a los partidos que tercian en las elecciones.

Este “programa”, para los efectos del presente artículo, será entendido como un registro ideológico que comprime los sentidos históricos por los cuales un partido, instrumento o agrupación ciudadana, se presenta a las elecciones.

Dicho de otra forma el “programa político” resume el horizonte económico y no al revés.

Hacemos este ejercicio hermenéutico porque en tiempos de q’ayma campaña, los “programas” no están siendo adecuadamente conocidos por los electores, y ello es aprovechado para confundir y engañar a quienes los datos muestran como “indecisos”.

En realidad el motivo es desnudar el 50/50% de Doria Medina “que lo dijo pero no lo dijo” como él mismo se encarga de repetir cansinamente en sus spots, pero a su vez para desnudar a Tuto, quien dice que “no privatizó ni un tornillo” y finalmente para poner en evidencia a Juan quien encubre en su retórica, la alianza ideológica con el neoliberalismo.

Sería ingenuo admitir que Tuto y Doria están en veredas contrarias, ni siquiera Juan lo está, son lo mismo, con distintos colores de bandera y programas que varían en las formas más no en el fondo.

Provienen de la misma matriz ideológica y comparten el mismo padrino político, los iueseis y Mr. Obama.

El país para ellos no existe, existe una máquina de hacer dinero fácil y una masa popular ignorante que vota para su propia desgracia.

Por ello miran a la empresa privada como predestinada al éxito y el Estado como mal administrador predestinado al fracaso.

Empecemos a pasar revista a sus programas y declaraciones, aclarando de principio y por enésima vez, que lo que conocemos como derecha no son una secta satánica, sino solo la categoría personificada de un modelo de pensamiento económico que dirige su accionar hacia la política.

PDC: El litio y la gallina de los huevos…

El programa de Tuto es elocuente al respecto:

“El desafío histórico recaerá en los empresarios privados y su imaginación innata para competir en el mercado internacional, en clara sociedad con un Estado comprometido en coadyuvar al proceso de inserción internacional de la economía boliviana” (Pág. 7) “Debemos estar dispuestos a crear zonas industriales, invertir más de $us 3 mil millones en los próximos tres años en infraestructura, en aeropuertos, en facilidades, y dar garantías y seguridad plena para que las ‘grandes fábricas de baterías sepan que Bolivia será el mejor lugar para hacerlas” (Pag.11)

¿Imaginación innata? Quién les ha hecho creer a los autores del documento que los empresarios tienen la bendición darwiniana para los negocios? ¿Quién les ha hecho creer que sin transnacionales –se sobreentiende, algo mejor que las empresas nacionales-, no se puede vivir? Semejante modelo de auto-desprecio solo puede explicarse por su falta de vocación nacionalista y su mentalidad dependiente.

¿Quiénes son las “grandes fábricas”? Son las empresas transnacionales que hoy detentan la tecnología y el conocimiento y con las cuales Tuto cree poder lograr acuerdos, estamos hablando de: Mitsubishi y Sumitomo de Japón y el grupo francés Bolloré.

De este modo nos damos cuenta que Tuto tiene en la cabeza la privatización del litio para repetir la desgracia neoliberal en versión remozada.

Le es fácil decir qué es lo que no va a privatizar (aunque sea mentira), pero le es difícil ocultar lo quiere privatizar (porque es verdad).

UD: Los traspiés de la lengua…

Doria Medina no se queda atrás, por el contrario confirma lo anterior, en su programa de gobierno señala que:

“El motor del Plan Bolivia Progresa será mantener y aumentar la tasa de crecimiento de la economía, lo que sólo puede lograrse con una inteligente y fuerte inversión público-privada. Para asegurar que la inversión esté adecuadamente protegida y al mismo tiempo ofrezca suficientes retornos al Estado, debemos promover ‘alianzas público privadas’ en diferentes campos de la economía que, a diferencia de las empresas estatales mal concebidas y peor realizadas que prefiere el Gobierno, desaten sinergias productivas que permitan que la empresa privada haga lo que mejorsabe hacer bajo control y con la participación de nuevas entidades técnicas estatales” (Pág. 32)

Para que no quede dudas veamos una entrevista en El Deber:

“Las empresas del Estado que se ocupan de los recursos naturales (YPFB, ENDE, Comibol) y son estratégicas para el país (BOA, ENTEL): las defenderemos y las convertiremos en corporaciones eficientes, transparentes y competitivas (…) Apoyo la nacionalización de YPFB, y todo el dinero que arroja para el país. No disminuiré estos ingresos. No suspenderé los bonos. Mi propuesta es para incentivar la inversión en exploración de nuevos campos, lo que el país necesita urgentemente (…) quiero darle a mi vida, que ya ha sido exitosa en el campo económica, una dimensión de servicio social, y quiero llevar lo que aprendí en el mundo de los negocios a la administración del Estado, que necesita de este tipo de conocimiento” (http://www.eldeber.com.bo/Usted-Elige/samuel-quiere-llevar-al-estado-lo-que-aprendi-en-los-negocios/140924000002)

A diferencia de Tuto que mira el Litio como la gallina de los huevos de oro, Doria enfoca su mirada pudiente a los “nuevos campos”.

Y dice de modo tajante, como una confesión “quiero llevar lo que aprendí en el mundo de los negocios a la administración del Estado”.

Más pruebas de su neoliberalismo? Doria hace conocer a los medios internacionales el día 25 de septiembre que “aboga por la Alianza del Pacífico en lugar del ALBA” (http://www.la-razon.com/animal_electoral/Doria-Medina-Alianza-Pacifico-ALBA_0_2132186857.html)

A buen entendedor pocas palabras…

MSM: Trabalenguas neoliberal para ingenuos…

Juan del Granado, de forma disimulada y eufemística, y luego de un paseo horrible por un seudo análisis económico de la economía plural nos dice:

“Superando tanto la posición neoliberal privatista, de políticas orientadas a economías de mercado libre y auto-regulado, como la posición estatista burocrática, proponemos un modelo de desarrollo alternativo sostenido sobre la consideración equilibrada tanto de las ventajas como de las dificultades del mercado y del Estado y, consecuentemente, de la necesidad de complementariedad entre ambos. Es así que proponemos, que la iniciativa privada esté basada en un marco de acción pública que promueva: i) la reestructuración productiva a través de innovaciones y del fortalecimiento de los encadenamientos productivos y ii) la redistribución equitativa de la riqueza. En este sentido, planteamos que la actuación estatal no ocurra de forma unilateral como la única fuerza dirigente del desarrollo económico, sino en concertación y coordinación con los actores privados” (Pág 103)

Y más adelante aclaran:

“[s]e debe buscar complementariedad de la inversión privada y no su remplazo por parte de la inversión pública, con el objetivo de ampliar la base productiva de la economía boliviana así como su nivel de competitividad” (Pág. 120)

En una entrevista en El Deber el mismísimo Juan señala:

“Nosotros proponemos un fondo urgente público – privado de $us. 5.000 millones para lograr ejecutar un consistente programa de exploración que garantice las reservas de gas” (http://www.eldeber.com.bo/Usted-Elige/juan-que-evo-se-quede-tranquilo-nuestro-gobierno-no-perseguir-opositores/140912233827)

Para el proceso de privatización en los noventa, el ardid narrativo decía que las empresas eran corruptas y deficientes por definición, para salvar a esas empresas había que privatizarlas y el capital privado iba a generar inversiones y fuentes de empleo (Casi como por arte de magia).

Esa hegemonía semántica neoliberal echaba loas a la iniciativa privada y volcaba lodo sobre la empresa estatal, la construcción mediática manejaba esa dicotomía al igual que un mago maneja las ilusiones ópticas confundidas con el poder de las palabras.

Hoy Doria Medina, Tuto Quiroga y Juan del Granado ofertan exactamente lo mismo que ofertaban en los noventa, nos están diciendo que las empresas estatales están condenadas al fracaso y que la única salvación es el capital transnacional, encubierto tras la nomenclatura “inversión privada-inversión pública”.

Podemos observar con toda nitidez, sus programas y declaraciones los venden en cuerpo y alma, dicen en un lado una cosa y dicen en otro lado otra. Quieren borrar con la lengua lo que escriben con la boca y quieren borrar con el codo lo que escribieron en los noventa con las manos teledirigidas desde el Consenso de Washington y los Chicago Boys

Hoy décimo cuarto año del siglo XXI, ya sabemos quiénes son los enemigos de la nacionalización… son ellos con nombre y apellido, se llaman vende-patrias.

idonmoises@hotmail.com