En el mundo actual, las atrocidades y persecusiones contra las Iglesias y contra los cristianos en general se han vuelto una normalidad.

Templos y hogares profanados a diario e incendiados, sacerdotes católicos, pastores de las iglesias cristianas y fieles sacrificados, crucificados, decapitados o enterrados vivos, sin una tumba que los recuerde. Una situación con la que deben hacer frente también judios y musulmanes debido a que el sufrimiento no tiene fronteras.

En Burundi tres monjas han sido violadas y asesinadas. En India, en el estado de Orissa se verifica el mayor número de masacres a la población cristiana, en Sudan hay asesinatos masivos motivados en una causa política porque los árabes del Norte persiguen a los negros del Sud que adhieren principalmente al cristianismo. En el Estado de Israel hay medidas anticristianas pero que no conducen a asesinatos mientras que en el vecino Egipto la situación se invierte completamente. Del todo paradógico es la situación en Iraq que bajo el regímen de Saddam Hussein no se perseguían a los cristianos y que ahora se ven obligados a huir a otros países.

Todo esto sucede bajo la mirada, silenciosa, tranquila y cómoda del mundo occidental, de las Naciones Unidas y de la Comunidad Europea. Ninguna posición en defensa de estos nuevos mártires. Un silencio incómodo y temoroso, incapaz de distanciarse de las medidas necesarias para que terminen estos masacres y los cristianos, como las otras minorías religiosas, puedan vivir en paz. Se trata de un sacrilegio de la violencia perpetrada en nombre de Dios,

“Estamos en vísperas de una tercera guerra mundial sin saberlo” esto lo afirma incluso el Romano Pontífice Francisco. Para los occidentales esta guerra está muy lejos, las bombas no se escuchan, el virus del ébola está contagiando un continente inmenso como Africa, entre Rusia y Ucrania no se sabe cómo terminará, hebreos y árabes se matan desde años, los yihadisti que forman parte de la rama más violenta y radical dentro del islam asesinan a niños, violan a mujeres y masacran a los cristianos. Los componentes del grupo Estado Islámico (ISIS) hacen ver a través de las redes sociales la decapitación de rehenes y ahora amenzan a cualquier infiel, “conquistaremos Roma, romperemos sus cruces, esclavizaremos a sus mujeres con el permiso de Alá” ha manifestado el portavoz del Estado islámico.

¿Y Europa? ¿dónde está y que hace?, nada! El viejo continente se está convirtiéndo en un “viejo continente” carente de “ideales verdaderos” y de una cultura capaz de hacer vibrar las mentes.