En novembre de 2012 en la operación “plomo fundido” Israel invadió la Franja de Gaza como respuesta al lanzamiento de cohetes hacia el sur del Estado hebraico por parte de los hombres de Hamás. En esa ocasión los soldados palestinos muertos fueron muchos miles incluyendo una tercera parte de civiles

Benjamin Netanyahu esta vez amenaza con avanzar por tierra y destruír todo lo que queda de la “Franja de Gaza” porque ahora los cohetes son una verdadera intimidación y no será la presión internacional a detener la amenza del Premier Israelí o la mayor resistencia armada en esa región infeliz donde han llegado, al parecer, los “pretorianos” enviados por el misterioso Califa Al Bajhadadi a travès de la frontera con Jordania.

Ni una ni otra cosa porque Tel Aviv ha siempre hechado de menos cualquier parecer le viniese propuesto, sea de la ONU, de Europa o de cualquier otro país planetario. El único interlocutor que podía influenciar el gobierno de Tel Aviv, aunque sólo parzialmente, era el amigo americano. Ahora ya no. Han pasado más de nueve meses de infructuosas negociaciones realizadas por el Secretario de Estado John Kerry en Palestina e Israel. El presidente estadounidense Barak Obama, harto de esta situación sin salida, ha practicamente abandonado el Oriente Medio a su destino, abriendo un diálogo con los “enemigos de siempre” de Israel, aquellos ayatolás iraniés que hasta hace poco amenazaban cada día con destruír la “entidad sionista”, construyendo una serie de centrales nucleares que Netanyahu amenazaba a su vez de detruír con incursiones de aviones ultramodernos.

Ninguna presión que venga de cualquier país del mundo puede detener Israel cuando decide que está en juego su propia seguridad territorial y nunca como ahora la amenaza palestina es muy grave en este turbinoso Oriente Medio.

Non serán los túneles y los búnkers construídos en la Franja de Gaza o la multiplicación de los acrónimos yhidaistas que hagan temer Israel por su seguridad. Lo que ha detenido la invasión terrestre es el temor fundado que esta vez Israel se empantane en la Franja de Gaza y sin saber por cuánto tiempo, visto la ausencia de mediadores que les lleve a una tregua.

Excluyendo una mediación egipcia o de Obama, Israel no sabría con quién tratar un eventual retiro de la Franja de Gaza una vez terminada la tarea de imponer una dura lección a los hombre de Hamás.