Washington (PL).- Unos 57 mil niños indocumentados arribaron solos a Estados Unidos desde octubre, confirmó el gobierno del presidente Barack Obama, lo cual agudiza la crisis migratoria en el país. Hasta el 1 de julio, tenemos detenidos a poco más de 2.600 menores sin compañía de adultos, agregó Gil Kerlikowske, funcionario del Departamento de Seguridad Interna, durante una audiencia en el Senado.

En el panel de la Comisión de Seguridad Interna senatorial altos funcionarios del gobierno analizaron el masivo éxodo de menores sin papeles que arriban a la frontera meridional del país. Hasta el momento, la administración demócrata ha dispuesto tres bases militares en Oklahoma, Texas y California para enviar para ubicar allí a los menores, antes de iniciar los trámites de inmigración.

La víspera, la Casa Blanca solicitó unos 3.700 millones de dólares adicionales destinado a varias agencias del Gobierno con el fin de financiar un aumento de agentes fronterizos y vigilancia aérea, así como nuevos jueces de inmigración, funcionarios de asilo y centros de detención, además de hacer más expeditas las deportaciones.

No obstante, republicanos como el senador por Wisconsin Ron Johnson, considera que el gobierno “está incentivando esta crisis”, al tiempo que urgió a las autoridades a enviar a los menores de edad de retorno a sus países lo más rápidamente posible.

El éxodo de los niños indocumentados solos ocurre en momentos que la mayoría republicana en la Cámara de Representantes mantiene paralizada la discusión de una reforma de las leyes de inmigración, aprobada en junio del año pasado en el Senado. Unos 11,5 millones de personas viven de forma ilegal en esta nación norteña, mientras la administración Obama ha roto el record de expulsión de personas sin papeles, más de dos millones desde su llegada al poder en 2009.

La Casa Blanca confirmó la detención desde octubre de más de 52 mil menores indocumentados que tratan de cruzar solos la frontera sur estadounidense, quienes enfrentan ahora la amenaza de expulsión del país. La directora de Política Interna de la mansión ejecutiva, Cecilia Muñoz, consideró que el fenómeno obedece a un aumento de la violencia en países centroamericanos y a la falsa creencia de que cuando los menores arriben a suelo norteamericano, recibirán permiso de residencia.

Por su parte, la asesora legal del Departamento de Seguridad Nacional, Esther Olavarría, enfatizó que la ley permite deportar a los menores de edad y, de hecho, el gobierno del presidente Barack Obama ha señalado que continuará con su política de expulsiones de residentes ilegales.

En 2012, el mandatario emitió un decreto donde suspendió las expulsiones de aquellos jóvenes traídos por sus padres siendo pequeños, los llamados dreamers. De acuerdo con estimaciones oficiales, el número de niños que llegan solos al país por la frontera podría ubicarse en 90 mil para fines del actual año fiscal, en septiembre.

Hasta el momento, la administración habilitó tres bases militares en Oklahoma, Texas y California donde los menores permanecen recluidos. Recientes denuncias precisan que miles de niños indocumentados permanecen hacinados en celdas insalubres de la Policía Fronteriza. La mayoría de los adolescentes y niños en una estación de la Patrulla Fronteriza en Brownsville, Texas, están en celdas de concreto y duermen en el piso, ubicados en celdas malolientes hasta transferirlos a refugios, mostró la semana pasada el diario Daily Mail.

Las imágenes de infantes hacinados en refugios temporales en la frontera sur han reanimado las críticas hacia la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, negada a avanzar en la discusión de modificaciones a las leyes de inmigración y naturalización.

Un reciente estudio de la Oficina de Washington para América Latina (WOLA), expuso que una reforma migratoria integral que establezca reglas claras para obtener la ciudadanía y que aborde los programas de trabajo agrícola, visas de inmigrante y de trabajo, y flujos migratorios futuros, puede ser la solución a la crisis.

Tal crisis humanitaria que la propia administración Obama reconoce, no se solucionará con más medidas punitivas y de seguridad de Washington en el límite con México, advirtieron los autores. La idea de colocar barreras, patrullas, soldados y tecnología podría hacer más daño que bien, mientras que estas acciones promovidas por los republicanos más conservadores pueden incrementar los abusos y desatar más violencia, sin reducir en términos reales el flujo de emigrantes o de tráfico, alertó WOLA.

La Casa Blanca niega equiparar desastre de Katrina con éxodo de niños

El gobierno de Estados Unidos fue acusado ante una corte federal por faltar a la asistencia legal en audiencias de deportación de niños inmigrantes que han sido interceptados en su intento de entrar solos al país. Ahuila Arulanantham, abogado de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés), insistió en que si creen en el “debido proceso para los niños, entonces no podemos abandonarlos cuando enfrentan deportación en nuestras cortes”.

ACLU, el Consejo Americano de Migración, el Proyecto de Migración del Noreste, la agrupación Abogado Público y la firma K&L Gates LLP, interpusieron la demanda colectiva en una corte federal de Seattle (estado de Washington).

La demanda colectiva subrayó que la administración del presidente Obama violó la quinta enmienda constitucional sobre el debido proceso y la Ley de Migración y Nacionalidad, la cual requiere audiencias justas y equitativas en los tribunales de inmigración.

El gobierno de Obama se negó a equiparar el mal manejo del desastre provocado por el huracán Katrina en 2005, con la crisis de niños indocumentados. Creo que no tiene sentido comparar esto a un desastre natural. Esto es una situación humanitaria sobre la que hemos trabajado desde el principio, afirmó Cecilia Muñoz, directora de política interna de la Casa Blanca en una entrevista con la cadena televisiva MSNBC.

Según Muñoz, la llegada de miles de niños sin acompañantes, procedentes sobre todo de Centroamérica, es responsabilidad del gobierno federal así como de los países centroamericanos, los cuales deben trabajar de manera conjunta para ponerle fin. La funcionaria ripostó a recientes declaraciones del representante demócrata por Texas, Henry Cuéllar, quien aseguró que el manejo de la actual crisis migratoria por parte del gobierno de Obama semeja a la de la administración del republicano George W. Bush (2001-2009) tras el paso del huracán Katrina.

El devastador cruce del meteoro por el sur de Estados Unidos, en agosto de 2005, dejó más de dos mil muertos y la mala gestión para atender a los damnificados desató ácidas críticas hacia el entonces gobierno republicano, el cual vio comprometida su popularidad.

Muñoz lamentó además que algunos legisladores estén tratando de convertir esta situación en un tema político. Este miércoles, la Casa Blanca confirmó que unos 57 mil infantes han llegado solos al país desde octubre pasado.Las declaraciones tienen lugar mientras Obama se dispone a visitar durante la jornada el estado de Texas, cuyo gobernador, el republicano Rick Perry, es otro de los políticos que ha aprovechado la crisis migratoria con los menores para criticar al presidente.

La semana pasada, Perry pidió al gobernante visitar la zona del valle de Río Grande, por donde cruzan la mayoría de los miles de niños indocumentados que están llegando solos al país.Si (Obama) no viene a la frontera, creo que será un reflejo real de su falta de preocupación por lo que realmente está ocurriendo allí, sostuvo Perry en una entrevista con la cadena televisiva Fox News.

En este sentido, el cabildo de la comunidad de League City, en el suroeste de la ciudad tejana de Houston, aprobó una resolución para impedir que menores indocumentados sean llevados a esa municipalidad por las autoridades federales. El texto, propuesto a votación por la regidora Heidi Thiess, argumentó motivos de “salud y seguridad”, entre las razones para oponerse a albergar a los menores inmigrantes dentro de los límites de la ciudad.

La resolución en League City ve la luz una semana después que residentes de la comunidad de Murrieta, California, bloquearon el paso a un convoy de autobuses que transportaba a menores inmigrantes hacia el centro de procesamiento de la Patrulla Fronteriza en Murrieta.