Científicos del Servicio Meteorológico de Alemania, del Centro Ames de Investigación de la agencia espacial estadounidense NASA y del Instituto para la Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI) registraron el nivel más alto de radiación ultravioleta (UV) en la superficie terrestre, muy superior a lo que normalmente se considera perjudicial para la vida terrestre y acuática, en un área situada entre el volcán Licancabur y la laguna Blanca, en los andes de Bolivia.

La investigadora principal del estudio Nathalie A. Cabrol declaró a la revista Frontiers in Environmental Science que tales niveles de radiación no se midieron en la Antártida, donde los agujeros de ozono son un problema recurrente desde hace décadas, sino a 2.414 kilómetros de la línea ecuatorial.

Se desplegaron dosímetros en la cumbre del volcán Licancabur a 5.917 metros de altitud, y en la laguna Blanca situada a 4.340 metros de altitud en territorio boliviano. Las mediciones mostraron un índice de 43, superior a los 11 considerados de máximo peligro para la vida acuática y terrestre. Estos niveles, comparables a los de los inicios de Marte, se están produciendo en una zona poblada, lo que hace que el descubrimiento sea más preocupante, aseveró Cabrol.

Se conoce que la combinación de un sol de mediodía cerca del cenit, así como la gran altura de esos lugares, produce niveles de radiación superiores debido a los niveles naturalmente bajos de ozono. Sin embargo, las intensidades de radiación UV-B de onda corta registradas en el área de estudio no tienen precedentes.

Si bien estos eventos no están directamente relacionados con el cambio climático, son centinelas de lo que podría ocurrir si la capa de ozono disminuye a nivel mundial. Cuanto más delgada e inestable sea la capa de ozono, más propensos seremos a este tipo de eventos, explicó Cabrol.

Hace poco, un equipo internacional dirigido por el científico Markus Rex, del Instituto Alfred Wegener, descubrió un agujero atmosférico sobre el Pacífico tropical occidental, el cual está reforzando el agotamiento del ozono en las regiones polares y podría tener una influencia significativa sobre el clima de la Tierra. El agujero natural descubierto se extiende sobre varios miles de kilómetros. Muchos compuestos químicos emitidos en la superficie pasan sin filtrar a través de esta zona, que los científicos llaman “escudo OH”.

En Colombia, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) alertó sobre un incremento significativo de la radiación ultravioleta en todo el país por la poca nubosidad y las bajas concentraciones de ozono. En un comunicado difundido en internet a principios de año, el organismo precisó que los valores de radiación ultravioleta en la superficie se incrementarían principalmente en horas de la mañana y primeras de la tarde durante los meses iniciales del año.

El ozono absorbe la radiación ultravioletas procedente del sol y si su cantidad disminuye durante el período, aumentará la radiación en la superficie, lo que trae consigo quemaduras de la piel. Se prevé que los más altos valores de radiación se concentren en zonas montañosas como en los departamentos de Antioquia, Santander y Norte de Santander, Tolima, Boyacá, Cundinamarca, el llamado Eje Cafetero, Huila, Cauca y Nariño.

En las montañas la intensidad de los rayos ultravioleta aumenta aproximadamente en un 10% por cada mil metros de incremento en la altitud, razón por la cual las personas que viven a más de dos mil metros sobre el nivel del mar están más expuestas que quienes viven en las costas.

Más de mil casos nuevos de melanoma, un cáncer de piel poco común pero el más grave de todos, podrían desarrollarse este año en Colombia, y 250 personas fallecerían a raíz de esta enfermedad. Según datos de la Liga colombiana contra el cáncer, la intensidad de los rayos solares -y su incidencia en la capa de ozono- es mucho más peligrosa en ciudades como Bogotá, cuya altura asciende a 2.650 metros sobre el nivel del mar.

Especialistas del Instituto Oncológico Nacional de Panamá (ION) explicaron que el cáncer de piel o neoplasia puede ser maligno o benigno, y se manifiesta en la epidermis o la dermis, donde las células que se afectan con mayor frecuencia se localizan en la capa basal. La Asociación Panameña de Dermatología identifica algunos signos de alarma del carcinoma baso celular: úlcera abierta que sangra, hace costra y permanece abierta por más de tres semanas, y parche rojizo o área irritada en el pecho, hombros, brazos y pies, entre otros.

Con información de las corresponsalías de Prensa Latina en Washington, Berlín, Bogotá y Panamá.