Moscú (PL).- El dulce nombre de “Rey del chocolate”, con el que el oligarca Pioter Poroshenko matizó la campaña que lo llevó a la silla presidencial en Ucrania con más del 54 por ciento de los votos, corre peligro. Al margen de la limpieza étnica que las tropas de Kiev llevan a cabo a sangre y fuego contra la población rusoparlante en el suroriente del país, el comienzo del fin de la luna de miel postelectoral parece haber llegado a Kiev.

Una misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI) arribó a la capital ucraniana a un mes exacto de los comicios con exigencias de terapias de choque a cambio de préstamos, confirmó una fuente de la institución promotora de las recetas neoliberales.

El director del Departamento de Relaciones Exteriores del FMI, Jerry Rice, aseguró que los expertos en recortes presupuestarios permanecerán en Kiev durante dos semanas, según la web liga.net.

Por su parte, Jerome Vashe, representante residente en Ucrania de la institución financiera, afirmó que a finales de julio o principios de agosto Kiev puede obtener del FMI el segundo tramo de mil 400 millones de dólares ofrecidos como parte de un programa de cooperación.

El 1 de mayo último, la junta del FMI aprobó un préstamo a Ucrania valorado en 17 mil 10 millones de dólares, y seis días después los gobernantes que derrocaron al presidente Víktor Yanukóvich recibieron el primer tramo de tres mil 190 millones de la moneda norteamericana, según la fuente.

La cartera de Finanzas, en tanto, cifró en dos mil millones de dólares del primer tramo del programa de préstamos los utilizados para apoyar presupuestos del Estado, en particular la represión contra la población de las regiones del sureste, según denuncias de los rebeldes.

El primer ministro de Ucrania, Arseniy Yatsenyuk, ha reiterado que su Gobierno introducirá todos los recortes exigidos en un decálogo por el FMI y que afectan entre otros sectores a la salud, la agricultura y la minería.

Nuestro Gobierno va a cumplir todas las condiciones del FMI, por la sencilla razón de que no tenemos otra opción, sostuvo al referirse a las 10 recomendaciones en las que figura la privatización de todas las minas.

Estamos listos para asumir las decisiones extremadamente impopulares con respecto a los incrementos de los costos sociales y arancelarios, anunció.

Los promotores de las terapias de choque indicaron a Kiev levantar la moratoria sobre la venta de tierras agrícolas y cancelar los subsidios a los productores de carne de cerdo y de pollo.

Incluye el listado la privatización de todas las minas, la abolición de los subsidios, derogar los beneficios de los servicios públicos municipales, el transporte y otras esferas, así como el apoyo estatal a las mujeres paridas y la gratuidad de comidas y libros de texto en las escuelas.

La práctica de tributación simplificada se limitará y serán abolidas las exenciones del impuesto sobre el valor agregado (IVA) en el campo, y se obligará, igualmente, a los farmacéuticos a pagar ese tipo de imposición.

En dos años se incrementará la edad de jubilación para los hombres, tres para las mujeres, se eliminará el derecho al retiro anticipado y el principio de contar como dos años el trabajo de un año en empresas peligrosas.

Quedará eliminada, asimismo, la institución de los beneficios de jubilaciones especiales que se asignan a científicos, funcionarios gubernamentales y directivos de empresas estatales, resalta Iskra-news.info.

Exige el FMI también restringir las retribuciones a los pensionistas que trabajan, y establecer para los oficiales del Ejército la edad de jubilación a los 60 años.

Sobre el gas, se incrementará su precio en 50 por ciento para las empresas municipales y dos veces para los consumidores privados, en tanto que el importe de la electricidad crecerá en 40 por ciento, prescriben los expertos en recortes sociales.

Insta el FMI a permitir establecer precios a los servicios públicos en Ucrania y autorizar su incremento debido al aumento del importe del gas. Asimismo se indica un aumento especial en 60 euros del precio sobre la gasolina.

Deberán cancelarse los beneficios y aumentar los impuestos sobre el transporte en 50 por ciento, además de no incrementar el salario mínimo y equilibrar la situación social solo con subsidios puntuales.

En relación con el desempleo, el documento sugiere que las prestaciones deben evaluarse solo después de un período mínimo de seis meses de trabajo, mientras que el pago por enfermedad se hará solo a partir del tercer día del padecimiento, y será hasta el 70 por ciento del salario.

CONTROL DEL SURESTE A TODO COSTO

Conocido como el Rey del chocolate por sus efectivos valorados en más de mil 300 millones de euros, en su mayor parte invertidos en la industria de los derivados del cacao, Poroshenko tiene otra “amarga confitura” en la advertencia del FMI, de que sin el control de las regiones del sureste no habrá empréstitos.

Un informe de la institución financiera, destacado por la prensa, condiciona su programa de asistencia a Ucrania al control por el Gobierno sobre las regiones industriales del oriente del país partidarias de la federalización.

Si el Gobierno pierde el control efectivo sobre el este del país, el programa se revisará, advierte el documento, citado por la agencia ucraniana de noticias Unian.

En el texto, el FMI señala que las regiones de Donetsk, Lugansk y Járkov aportan más del 21 por ciento del producto interno bruto (PIB) de Ucrania y el 30 por ciento de la producción industrial.

Añade el escrito que el conflicto puede reducir los ingresos presupuestarios y dañar gravemente las perspectivas de inversión. Subrayan los expertos del FMI que la situación en Ucrania podría deteriorarse más de lo esperado, y en este caso va a necesitar más ayuda de la prometida, informa Unian.

Pese a la represión que llevó a la cárcel a miles de personas en Járkov, entre ellos los principales líderes populares, Donetsk y Lugansk lograron realizar referendos donde más del 90 por ciento de la población respaldó con su voto la federalización del país, el estatus del idioma ruso y una mayor autonomía económica.

Ignorados esos reclamos, ambas regiones autoproclamaron su independencia respecto a Ucrania y se declararon Repúblicas Populares.

Finalmente, ambos territorios declararon recientemente la Unión de Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk en una reunión parlamentaria conjunta y escogieron como titular de esa cámara legislativa a Oleg Tsariov, líder del movimiento contestatario Sur-Este.

Como en los tiempos de la Operación Cóndor de Pinochet, Stroessner y Videla en Suramérica, los servicios secretos de Estados Unidos controlan tras bambalinas la represión en Ucrania contra quienes se oponen a los intereses de la oligarquía internacional.

El periódico alemán Bild am Sonntag informó sobre decenas de agentes del FBI y la CIA enviados a Kiev para ayudar en nombre de la Casa Blanca a reprimir la sublevación en las regiones del sureste.

Destaca el periódico que el Departamento de Estado se apresuró a desmentir esas informaciones con el argumento del envío de esos especialistas con la tarea de “ayudar al Gobierno ucraniano a investigar y recopilar pruebas para recuperar los activos sustraídos y sacados al extranjero”.

Washington trató de poner distancia respecto al asesinato de más de un centenar de personas y 200 heridos en el incendio provocado en Odessa por elementos neonazis de Sector Derecho y fanáticos del fútbol utilizados por los gobernantes.

Igualmente, pretendió desmarcarse de la ofensiva militar de gran envergadura con miles de efectivos, blindados, aviación, lanzamisiles múltiples, otros armamentos pesados y hasta bombas prohibidas por convenciones internacionales contra los rusoparlantes del sureste.

Diplomáticos estadounidenses dijeron al diario ruso Kommersant que los expertos del Buró Federal de Investigaciones radicados en Kiev asesoran a las autoridades locales en la lucha contra el crimen organizado.

Al referirse a los oficiales de la Agencia Central de Inteligencia, trataron de distanciarlos de las acciones represivas de quienes derrocaron a Yanukóvich, con la justificación de que trabajan en asuntos relacionados con la reforma y el refuerzo del Servicio de Seguridad de Ucrania.

Es cierto que existe una estrecha cooperación, pero solo a nivel de consultas oficiales, insistieron los representantes del Departamento de Estado.

Sin embargo, la culpabilidad de la CIA en la inestabilidad que vive Ucrania quedó demostrada en marzo con la visita secreta a Kiev de su jefe, John Brennan, reconocida días después por Washington tras muchas denuncias.

Brennan se reunió con el entonces autoproclamado presidente interino y todavía hoy auto propuesto titular del Parlamento, Alexander Turchinov, y los jefes de los cuerpos represivos antes de que se ordenara a las Fuerzas Armadas incorporarse a la represión contra los partidarios de la federalización, el ruso como lengua cooficial y más autonomía.

Poco después, mediante un decreto, Turchinov decidió realizar una operación represiva de gran envergadura con la participación del Ejército y la inconstitucional Guardia Nacional, integrada por elementos neonazis del bloque Sector Derecho y Autodefensas de Maidán.

Videos publicados en YouTube, asimismo, confirman la presencia en el oriente ucraniano de hombres armados sin insignias de ningún país pero vestidos con uniformes característicos de las tropas estadounidenses.

Varios de esos audiovisuales permiten escuchar órdenes en inglés y hasta gritos de ÂíBlackwater!, ÂíBlackwater!, en alusión al antiguo nombre de la mayor empresa privada de seguridad estadounidense, Academy, verdadero ejército integrado por más de 20 mil mercenarios, controlado por la CIA.

LIMPIEZA ÉTNICA

Los métodos de exterminio y terror de la CIA parecen estar presentes en la limpieza étnica que acontece en el sureste del país, según denuncias de la diplomacia rusa y de los rebeldes.

El gobernador de la autoproclamada República Popular de Donetsk, Pavel Gúbarev, denunció que las tropas ucranianas atacaron a las autodefensas de la aldea de Semionovka, cercana a Slaviansk, con armas químicas.

Dos milicianos recibieron heridas graves (intoxicación por fósforo) y han sido enviados a Donetsk. Uno está muy mal, confirmó el líder rebelde en su página de Facebook.

Añadió el gobernador popular que el Ejército ucraniano bombardeó las afueras de Slaviansk con cañones de 240 milímetros, y que se registraron algunos grandes incendios.

Las autodefensas de Donetsk denunciaron varios ataques durante la tregua oficial vigente en el sureste del país, la cual fue prolongada por el presidente Poroshenko, con el ánimo de mostrar la cara negociadora de su mandato ante Europa y ante Moscú.

Escuadrones neonazis de Sector Derecho, agrupados en el batallón Donbás, sin embargo, exigieron el fin del alto el fuego y una mayor represión en el sureste, durante una manifestación frente a la oficina del propio Poroshenko.

Simón Semetchenko, jefe de la falange creada tras el golpe de estado de febrero, demandó se declare la ley marcial y que el batallón Dombás y otras unidades paramilitares movilizadas en la represión sean autorizadas “a tomar medidas para eliminar” a quienes denominó terroristas, según la agencia UNN.

Reconoció Semetchko que en la operación del Ejército, fuerzas de seguridad y los grupos neonazis movilizados por los partidos Sector Derecho y Svoboda, se registraron ya tres veces más víctimas humanas que en las protestas que derrocaron al presidente Víktor Yanukóvich.

Elementos extremistas partidarios de barrer a la población rusoparlante del sureste continuaron los bombardeos en algunas zonas, según denuncias de las milicias de las autoproclamadas Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk.

Los rebeldes se comprometieron también a respetar la tregua, pero portavoces de las tropas represoras los acusaron de haberla roto en múltiples ocasiones, informó el canal ucraniano de televisión 24.

Rusia reiteradamente ha denunciado que Kiev lleva a cabo a sangre y fuego una limpieza étnica en esos territorios, donde la ONU cifró en 110 mil el número de desplazados hacia territorio ruso, según Radio Libertad.

Un comunicado emitido por el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania, en tanto, reportó que 25 mil personas han sido evacuadas hacia otras regiones desde los territorios sometidos a la devastación con bombardeos.

El líder de la autoproclamada República Popular de Lugansk, Valeri Bolotov, denunció que los gobernantes ucranianos tienen planes de trasladar hacia las regiones surorientales a habitantes del occidente del país, partidarios de la ideología ultranacionalista afín a quienes derrocaron a Yanukóvich.Pese a que Wikileaks demostró con documentos que en 2006 Pioter Poroshenko fue informante de la embajada de Estados Unidos en Ucrania acerca de las intrigas políticas dentro del Gobierno de la revolución naranja, el Rey del Chocolate logró imponerse en la contienda electoral.

Los medios periodísticos ucranianos lo presentaron como el principal patrocinador económico de la revuelta de Maidán (epicentro de las protestas que desembocaron en la defenestración de Yanukóvich), a las que financió.

Sin la inyección de dinero de Poroshenko no hubiera sido posible el organizado dispositivo de los denominados grupos de autodefensa, ni disponer de comida, ropa, tiendas de campaña y calefacción para los manifestantes, así como materiales para construir barricadas, según esas fuentes.

Esta imagen de próspero hombre de negocios benefactor de los manifestantes, sin el desgaste político de su principal rival, la ex primera ministra Yulia Timoshenko, facilitó la victoria de Poroshenko.

Sin embargo, en medio de la campaña, Rossiskaya Gazeta escribió que no debía descartarse que las presidenciales ucranianas tendrían lugar solo después que Poroshenko estableciera el compromiso ante Washington de nombrar a Arseni Yatseniuk primer ministro.

Una conversación de la subsecretaria de Estado norteamericana Victoria Nuland, filtrada en YouTube dejó claro que Yatseniuk es el elegido por Estados Unidos para impulsar sus ambiciones en Kiev.

Fiel a los designios norteamericanos, una vez elegido Poroshenko se apresuró a ratificar en el cargo de jefe de Gobierno a Yatseniuk, lo cual confirmó su compromiso con la Casa Blanca.

Pero otra “amarga confitura” reserva el capital internacional para el jefe de Estado ucraniano según la revista Forbes, que literalmente compara su papel con el del dictador chileno Augusto Pinochet.

El columnista Iván Kompan establece en un artículo como denominador común entre la Ucrania del golpe patrocinado por Washington y la Unión Europea en febrero de 2014, y el Chile del pinochetazo en 1973, “una economía destruida, pobreza y desconfianza entre diferentes partes del país”.

Como diferencia clave, señala Kompan que “hace 40 años en Chile apareció un estratega que prometió poco, pero hizo mucho. Es precisamente lo que ahora necesita Ucrania”, en alusión a Poroshenko. En una loa al neoliberalismo, el columnista califica de gran mérito de Pinochet que “no tuvo miedo de apostar por un grupo de graduados chilenos en la Universidad de Chicago y en otras universidades estadounidenses.

Colma de elogios a los denominados “Chicago Boys” y al dictador que les dio la posibilidad de implementar reformas económicas neoliberales incluso a largo plazo en detrimento de beneficios sociales a los que califica de “populismo de corto alcance”.

Refiere Kompan que la lección principal de la historia chilena no es el contenido de las reformas, sino sus autores y aquellos que la llevaron a cabo, y hace votos porque surjan “Chicago Boys” ucranianos.

“Como el proceso es bastante complicado, no podrá realizarse sin un Pinochet ucraniano. Sin un Pinochet puede que no haya ni reformas ni patriotas jóvenes que las ideen”, concluye al dejar en claro el modelo de “democracia” que Occidente pide a Poroshenko.

* Corresponsal de Prensa Latina en Rusia.