La Habana, Washington y Londres (PL).- Un submarino para explorar en el año 2040 el mayor mar del hemisferio norte de Titán, la mayor luna de Saturno, figura entre una docena de propuestas futuristas de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) de Estados Unidos. Titán, el segundo mayor de los satélites del Sistema Solar tras Ganímedes, destaca por la presencia de lagos y mares en su superficie, aunque estos no están compuestos de agua como en la Tierra, pues son mares de hidrocarburos líquidos.

Saturno es el sexto planeta del Sistema Solar, tiene un sistema de anillos visible desde la Tierra y más de 40 lunas, pero Titán es la que despierta mayor interés por sus características físicas, muy similares a las de la Tierra. Cuenta con atmósfera densa y anaranjada, 10 veces mayor que la terrestre, compuesta principalmente por nitrógeno y rica en metano, etano e hidrocarburos.

El año pasado la nave Cassini de la NASA reveló que Titán contiene 40 veces más hidrocarburos que todos los pozos de petróleo de la Tierra, por ello la idea de desarrollar un submarino para explorar el Mar del Kraken, un inmenso cuerpo líquido en el norte de esa luna. La nave sumergible sería autónoma y llevaría a cabo investigaciones científicas detalladas bajo la superficie del mar, que se extiende sobre unos mil kilómetros y tiene profundidades estimadas en 300 metros, comparable en tamaño a los Grandes Lagos, el mayor grupo de lagos de agua dulce del mundo, en la frontera entre Estados Unidos y Canadá.

Para esta misión, la NASA se propone investigar un amplio espectro de fenómenos oceanográficos, composición química de los líquidos, corrientes, mezcla y estratificación en la columna líquida, las mareas, el viento y las olas, batimetría, y las características del fondo y su composición, cuyas mediciones sólo se pueden hacer a través de la exploración in situ.

La NASA considera también enviar un barco de vela a Titán para estudiar sus mares y ríos, un proyecto desechado hace cuatro años que sería un nuevo hito en astronomía. La presentación de la misión Titan Mare Explorer (TIME) proponía su puesta en marcha en enero de 2015 y empezaría su misión en Titán en junio de 2023. Según dijeron los expertos al sitio digital Space.com, el proyecto es una alternativa a los orbitadores que están teniendo problemas para estudiar algunas de las características de la luna de Saturno debido a su gruesa atmósfera.

Dado que la superficie nublada y brumosa de la mayor luna de Saturno no deja pasar apenas luz solar, se sugería que el barco se alimentara de un generador de radioisótopos. Estos tipos de motores, llamados Stirling, utilizan una fuente radiactiva como el plutonio para calentar un gas en una cámara. A medida que éste fluye a una cámara de frío, el flujo se convierte en energía mecánica con una tasa muy alta de eficiencia.

Otro reto de esa iniciativa era hacer la embarcación boyante, pues el metano que forma los mares es un 45 por ciento más denso que el agua líquida. Los especialistas apuntaban a un casco profundo y hueco que aumentara la velocidad del barco. Además, el metano líquido tiene como ventaja que es un ocho por ciento menos viscoso que el agua.

El velero de Titán sólo experimentaría un 26 por ciento de resistencia de fricción en relación a su equivalente terrestre, dando posibilidad para hacer el casco más profundo y más largo. La vela obtendría menos viento como promedio en Titán que en la Tierra. Según datos de la sonda Cassini deberían ser velocidades de unos tres metros por segundo, aunque podría ser mayor en los lagos.

Otra de las iniciativas de la agencia espacial estadounidense es la búsqueda de vida en otros planetas, la explotación de recursos energéticos, la captura de asteroides y otros propósitos, es la creación de nanosatélites. Estos artefactos se encargarían de capturar asteroides o meteoritos que amenazan la Tierra, así como la basura espacial que se acumula en el espacio desde hace décadas.

Aparece entre las ideas el diseño de una nave que se acerque a la roca o cometa y libere a distancia un grupo de pequeñas sondas para mapear el campo gravitatorio del cuerpo y describir su composición y estructura. Entre las propuestas también está un innovador concepto de telescopio espacial, el Aragoscope, que aprovecharía los principios de difracción para capturar imágenes con una resolución mil veces superior a la del telescopio espacial Hubble.

Para las misiones en el espacio profundo se baraja el Heliopause Electrostatic Rapid Transit System (HERTS), un concepto de propulsión que utilizaría la energía del Sol para catapultar naves a las afueras del Sistema Solar, con velocidades superiores a 700 kilómetros por segundo, basado en un sistema parecido a una vela solar.

Las nuevas ideas de la NASA para la exploración espacial fueron seleccionadas en el marco de un programa sobre conceptos innovadores avanzados (NIAC, por sus siglas en inglés). En la primera fase del proyecto se invertirían 100 mil dólares en cada propuesta y, tras nueve meses de trabajo y estudios, los responsables expondrán las posibilidades reales de realizarlas. Si son aprobadas, se invertirán 500 mil dólares más para continuar las investigaciones durante dos años.

* Periodista de la Redacción de Ciencia y Técnica de Prensa Latina.