Madrid, Washington, Berlín y Asunción (PL).- La Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP en inglés) entre la Unión Europa (UE) y Estados Unidos impondrá más obstáculos para impedir que los servicios públicos vuelvan a manos públicas y se propone también limitar la capacidad de los gobiernos para reglamentar sectores clave como el financiero y el energético, reveló Filtrala.org.

Al concluir la tercera ronda de conversaciones en diciembre del año pasado, Estados Unidos y la UE dieron otro paso hacia la concreción del Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión tras analizar temas relacionados con el acceso a mercados y sentar las bases en materia de regulaciones o barreras técnicas al comercio. De acuerdo con los pronósticos, las negociaciones se prolongarán durante todo este año y, de concretarse, se creará la mayor zona de libre comercio del mundo, con más de 800 millones de habitantes, que abarcaría el 50% de la actividad económica global, el 30% del comercio y el 20% de la inversión extranjera directa internacionales.

El Centro para la Investigación de Política Económica, con sede en Londres, estima que el ambicioso pacto, al eliminar tarifas y reducir barreras regulatorias, podría impulsar el crecimiento económico de la UE y Estados Unidos en más de 100 mil millones de dólares anuales. Ambas regiones tienen vínculos comerciales y de inversión que sumaron más de 646 mil millones de dólares (502.567 millones de euros) en 2012.

No obstante, la discusión de la firma del TLC entre la UE y Estados Unidos provoca en Alemania cada vez más rechazo. En diciembre de 2013, en solo cinco días medio millón de ciudadanos alemanes firmó una petición dirigida al comisario europeo para Comercio Karel De Grucht y al presidente del Parlamento Europeo Martin Schulz para interrumpir las negociaciones iniciadas en Washington.

Con la petición titulada “No a los regalos para Monsanto, BASF y otros”, los firmantes también advierten de un daño para la democracia en Europa. “Esta campaña contra el TLC ya es la más exitosa que jamás hemos lanzado”, afirmó Maritta Strasser, de la organización no gubernamental Campact, principal organizador de la iniciativa.

La gran resonancia demuestra que los ciudadanos están preocupados por los posibles efectos negativos del libre comercio para Europa. “La gente no quiere que se limite el estado de derecho y la democracia, otorgándoles a los grandes consorcios derechos exclusivos”, explicó Strasser.

Según Michael Efler, portavoz de la asociación alemana Más Democracia, todo el proceso de negociación es problemático. “Mientras la Comisión Europea negocia en lugar de los diferentes estados miembros de la Unión, lo que aumenta la falta de transparencia, representantes de empresas tienen un acceso privilegiado”, comentó.

Los documentos secretos difundidos recientemente por la plataforma independiente de denuncia ciudadana Filtrala.org abordan temas que se discuten de forma reservada y abarcan desde el acceso al agua potable a las telecomunicaciones. Según las versiones de los borradores, la UE estaría dispuesta a permitir más liberalizaciones de servicios públicos y ofrecer un acceso ilimitado a las multinacionales estadounidenses.

Medios españoles que reproducen el contenido de la filtración indican que los textos fueron enviados el pasado 25 de mayo a los gobiernos de los países miembros de la UE para ser analizados en una ronda de negociaciones desde el próximo 14 de julio. Aseguran que la Federación Europea de Sindicatos de Servicios Públicos recibió los papeles secretos de fuentes gubernamentales, hechos públicos con apoyo de la campaña No al Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (#NoalTTIP).

Su contenido apunta a un proceso sin precedentes para liberalizar legislaciones, restar poder a las administraciones públicas y dar a las multinacionales acceso a sectores cruciales para los derechos de la ciudadanía y la protección del medio ambiente. Los opositores a la iniciativa afirman que la falta de transparencia y de debate público en torno a las negociaciones del tratado ocultan esa tendencia alarmante.

La liberalización de servicios que la Comisión Europea pretende negociar con Estados Unidos -aseguran- es comparable con las negociaciones entre la UE y Canadá y el Acuerdo sobre el Comercio de Servicios, negociado también de forma confidencial en Ginebra.

La valoración de medios digitales como Xornal Galicia y Diagonal es que se busca un entorno más favorable a la privatización de los servicios públicos y bloquear la capacidad de los gobiernos de volverlos a nacionalizar. De aprobarse, de acuerdo con esos criterios, se afectará la capacidad para legislar sobre seguridad de los trabajadores, normas ambientales, protección de los consumidores y cumplimiento de las obligaciones en proveer los servicios universales.

Otros países perjudicados

El Centro de Análisis de la Economía Paraguaya (CADEP) ratificó que la firma del Acuerdo de Libre Comercio entre Estados Unidos y la UE ocasionará perjuicios a Paraguay y al resto de la región. Un informe de la entidad se refiere a las negociaciones actuales del denominado Transatlantic Trade and Investment Partnership, la cual tendrá una duración aproximada de dos años y cuyo fin es un acuerdo global en comercio e inversión entre las dos partes.

Tiene tres objetivos en amplias áreas que son accesos a mercado, temas regulatorios y barreras no arancelarias, así como normas, principios y nuevas formas de cooperación ante oportunidades existentes y comunes en el comercio mundial. Este acuerdo, señala CADEP, podría afectar de diversas formas a la región y al país mediterráneo con la remoción de barreras arancelarias y no arancelarias para oleaginosas y aceites vegetales desplazando exportaciones de las economías emergentes.

Paraguay, como país productor, se vería afectado en este caso, enfrentando un arancel promedio de 4,2% en Estados Unidos y 6,6% en la Unión Europea, pero también ello afectará a otros países latinoamericanos. Estos estarían en desventaja por el reconocimiento mutuo de estándares entre la UE y EE.UU. sin armonización con los Estados fuera del acuerdo que seguirán sufriendo trabas por la diferencia.

Un ejemplo es que se reducirían barreras a la entrada de biocombustibles entre los firmantes mientras el resto de productores necesitarían una complicada certificación de la Unión Europea. Igualmente, no estarán presentes en la negociación de remoción de barreras no arancelarias, afectando productos regionales como el café y las frutas, los cuales serían sustituidos por estadounidenses o europeos con costos de acceso más bajos.

Según el informe de CADEP, Estados Unidos y la Unión Europea verían facilitadas sus propias exportaciones a terceros países, mientras las de naciones como Paraguay y bloques como Mercosur tropezarían con afectaciones.