Washington, Otawa, Bruselas y Santiago de Chile (PL).- Un estudio divulgado en la revista Proceedings of the National Accademy of Sciences (PNAS) considera que las potencialidades de encontrar mundos habitables en el Sistema Solar es mayor de lo pensado. Científicos del Instituto estadounidense de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI) aseguraron que hay muchas probabilidades de hallar vida en el universo en 20 años.

De acuerdo con la investigadora chilena María Teresa Ruiz, la factibilidad de la conexión entre la vida en la Tierra y la existencia extraterrestre es cada vez más real, si se toma en cuenta que sólo en nuestra galaxia hay más de 100 mil otras estrellas. “Los científicos siempre hemos querido respondernos la pregunta de si los humanos estamos o no solos en esta galaxia”, acotó la Premio Nacional de Ciencias Exactas y profesora del Departamento de Astronomía de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile.

Científicos de la Universidad de California consideran que en la Vía Láctea puede haber un planeta habitado por una civilización lo suficientemente avanzada como para transmitir señales detectables, destaca un artículo divulgado en The Astrophysical Journal.

Los expertos, que buscan señales de radio inteligente mediante el Telescopio de Green Bank, en West Virginia Estados Unidos, señalan que aún cuando no han detectado ningún signo, existe la posibilidad de que al menos una estrella de la galaxia tenga algún tipo de vida.

No hemos encontrado a ET, pero hemos sido capaces de utilizar una muestra estadística para, por primera vez, poner límites bastante explícitos sobre la presencia de civilizaciones inteligentes que transmitan en la banda de radio donde realizamos la búsqueda, señaló el astrónomo Andrew Siemion. Menos de una estrella entre un millón parece algo muy pobre, pero no lo es. Incluso con tales probabilidades, podría haber millones de civilizaciones avanzadas en la galaxia, aseveró.

Por su parte, el físico Dan Werthimer, quien dirige el proyecto SETI (Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre), destacó que la misión Kepler ha enseñado que hay un trillón de planetas en la galaxia, más planetas que estrellas. “Algún día, los terrícolas podríamos contactar con civilizaciones miles de millones de años por delante de nosotros”, indicó.

Ochenta y seis estrellas fueron elegidas sobre la base de una lista de más de 1.200 candidatos a planetas conocidos en ese momento, para la búsqueda de emisiones radiales, pero los investigadores planean extender las observaciones.

Christopher McKay, investigador del Ames Research Center de la Administración Nacional para la Aeronáutica y el Espacio (NASA), analizó las condiciones que permiten el desarrollo de la vida extraterrestre, con lo que aumentó el número de posibles candidatos. El experto tuvo en cuenta investigaciones desarrolladas en la Tierra, que han demostrado la posibilidad de encontrar criaturas vivientes en condiciones extremas, tales como temperaturas infernales, escasez de agua y oxígeno, exceso de radiaciones o falta de luz.

Según el artículo de PNAS, no todas las formas vivientes tienen las mismas necesidades, por lo que una buena cantidad de planetas podrían haber sido eliminados erróneamente de la lista de candidatos a albergar vida, y deberían ser incluidos de nuevo. Como conclusión, McKay señala la necesidad de ser mucho más cuidadosos a la hora de descartar mundos más allá de la Tierra, más ahora que la tecnología disponible demuestra que la vida es capaz de existir prácticamente en cualquier lugar.

Por otro lado, científicos del Instituto estadounidense de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI) aseguraron que en la actualidad hay muchas probabilidades de hallar vida en el universo, y eso será posible en 20 años.

El director del SETI en la Universidad de Berkeley, Dan Werthimer, y el investigador Seth Shostak indicaron que el tiempo en que esos logros se puedan realizar sólo depende de la financiación que se realice en ese sentido en las próximas dos décadas. Si hay unas 10 mil civilizaciones emitiendo señales de radio en nuestra galaxia, habrá que observar, al menos, unos pocos millones de sistemas estelares para encontrar una de ellas; y gracias a las mejoras en la tecnología usada por SETI, el instituto será capaz de hacerlo en los próximos años, aseveró Shostak.

El hallazgo de vida inteligente en otro planeta podría suceder hacia el año 2040, al menos eso cree Seth Shostak. Para esa fecha se habrán estudiado miles de sistemas estelares en el Universo, cantidad suficiente como para encontrar señales electromagnéticas alienígenas. Si una de cada cinco estrellas tiene al menos un planeta donde la vida podría surgir, en nuestra galaxia hay del orden de decenas de miles de millones de mundos similares a la Tierra, explicó.

El consenso científico es que la búsqueda de vida inteligente en otros mundos se debe concentrar en aquellos planetas que orbiten a una distancia que han bautizado como zona habitable, es decir, una región en que el agua pueda permanecer líquida. Sin embargo, Shostak apuntó que la búsqueda no sólo debe concentrarse en galaxias lejanas, ya que también se podría encontrar vida microbiana mucho más cerca, en Marte o en una de las lunas de Júpiter y Saturno, que parecen tener agua, ya sea en su superficie o debajo de ella.

Pero, la búsqueda de vida en exoplanetas puede ser más difícil de lo que se piensa, según un nuevo estudio realizado por expertos de la Universidad canadiense de Toronto Scarborough (UTSC). La investigación, llevada a cabo por un equipo internacional de científicos y liderada por el profesor Hanno Rein, refiere que el método utilizado para detectar formas biológicas en los planetas fuera de nuestro sistema solar puede producir un resultado positivo falso.

La presencia de productos químicos como el metano y el oxígeno en la atmósfera de un exoplaneta se considera un ejemplo de una forma biológica, o evidencia de vida pasada o presente. Sin embargo, los especialistas descubrieron que un planeta sin vida con una luna sin vida puede imitar los mismos resultados que un sistema estelar con presencia biológica.

Probablemente nadie sería capaz de distinguir entre ellos, ya que están tan lejos que se pueden observar ambas posibilidades en un espectro, dijo Rein del Departamento de Física y Ciencias del Medio Ambiente de la UTSC. Rein agregó que para lograr discernir, el telescopio tendría que ser exageradamente grande, como de cien metros de tamaño; además, tendría que ser construido en el espacio, y no existe ese dispositivo, ni hay planes para construir uno en el corto plazo.

Los métodos actuales pueden estimar el tamaño y la temperatura de un exoplaneta con el fin de determinar si podría existir agua líquida en su superficie, que se cree es uno de los criterios para que un sistema albergue las condiciones adecuadas para la vida.

Existen 1.774 exoplanetas confirmados, pero podría haber más de 100 mil millones de ellos solo en la Vía Láctea. A pesar de los resultados, Rein es optimista de que la búsqueda de vida en otros planetas es posible si se hace de la manera correcta. En cuanto a los exoplanetas, queremos ampliar su búsqueda y estudio alrededor de estrellas más frías y menos luminosas que nuestro sol, un ejemplo es el recientemente descubierto Kepler-186f, que está orbita una estrella enana-M, concluyó Rein.

El SETI vuelve a buscar vida inteligente extraterrestre

Tras una campaña para recibir donaciones, el Instituto para la Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI) reiniciará pronto actividades en busca de vida inteligente en el Universo a través del Conjunto de Telescopios Allen, con 42 antenas.

El equipo, que desde hace varias décadas busca señales de radio inusuales, continuará las investigaciones que detuvo en 2010. Ello gracias a unos 2.400 donantes, entre ellos, la actriz estadounidense Jodie Foster, quién desde que protagonizó en 1997 el papel de una astrónoma en busca de vida extraterrestre en la película Contact está muy interesada en este tema.

Los responsables del SETI aseguran que los 200 mil dólares recaudados son suficientes para mantener el funcionamiento hasta fines de año. Del mismo modo indicaron que el instituto negocia un contrato con la Fuerza Aérea de Estados Unidos para realizar el seguimiento de desechos espaciales.

En un artículo publicado en la revista Physics World, Paul Davies, director del Centro de Conceptos Fundamentales en Ciencias de la Universidad Estatal de Arizona, explicó las limitaciones de la búsqueda de señales de radio y cómo se puede progresar en la localización de vida extraterrestre inteligente.

De acuerdo con Davies, puede haber señales más convincentes de vida extraterrestre inteligente ya sea en la Tierra en forma de microorganismos extraños o en el espacio, a través de la detección de ausencia de anomalías, por ejemplo, partículas de la generación de energía que una forma de vida extraterrestre habría realizado.

Mediante el uso de una amplia gama de métodos científicos, desde genómica hasta astrofísica de neutrinos, dijo Davies, se debería examinar el Sistema Solar y la región de nuestra galaxia en busca de indicios de compañía cósmica pasada o presente.

Al respecto, un científico belga propuso un nuevo método para detectar si existe vida en el espacio. Michael Gillon, de la Universidad de Lieja, considera que en vez de buscar los orígenes de la vida espacial, se debe vigilar el universo rastreando dispositivos de comunicación interestelar.

El experto plantea que si la humanidad ha lanzado varios artefactos destinados a escuchar posibles señales distantes, sería lógico suponer que otras civilizaciones han hecho lo mismo. Por tal motivo, sostiene que estos supuestos extraterrestres con alto nivel de desarrollo tecnológico serían capaces de desplegar en el cosmos sondas autorreplicantes de períodos relativamente largos las cuales son detectables.

Publicado en el sitio especializado ScienceDirect, el estudio concluye que estas sondas deberían usar las estrellas alrededor de las que orbitan como lentes gravitacionales. Esto querría decir que cualquier estrella es lo suficientemente masiva para doblar y amplificar la luz y puede servir como una potente antena.

Según Gillon, detectar las sondas sería prácticamente imposible, pero insiste en que habrá fugas de comunicaciones debido a que no existe una radiación absolutamente coherente para ninguna señal. Para el científico, las observaciones de esas supuestas fugas es el único método que podría acercar el momento del encuentro con una civilización extraterrestre.

Estudios especializados aseguran que existen numerosos proyectos de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI). Estos programas tratan de encontrar civilizaciones por medio del análisis de señales electromagnéticas capturadas en distintos radiotelescopios o enviando mensajes de distintas naturalezas al espacio con la esperanza de que alguno de ellos sea contestado.

Los primeros proyectos SETI surgieron bajo el patrocinio de la NASA de Estados Unidos durante los años 1970. En la actualidad, aún se investiga el origen de la única supuesta señal inteligente recibida desde el espacio en 1977 y la cual se conoce bajo la denominación de Wow!