En el setenta anniversario del desembarco en Normandía se han reunido los vencedores y los perdedores de la Segunda Guerra Mundial, presentes Vladimir Putin y Barack Obama junto a otros líderes europeos.

En Yalta, rusos y americanos se reunieron para demarcar los límites de la Nueva Europa y en Normandía se reunieron para añadir al rosario de sus desacuerdos, los méritos en la liberación del nazismo. Los estadounidenses convencidos de haber dado mucho más desembarcando en las costas de Normandia y los rusos seguros que el colapso de Hitler se decidió por la fuerza excepcional de su pueblo que condujo el Ejército Ruso desde Stalingrado a Berlín.

En Omaha Beach las tropas estadounidenses pagaron un alto precio de sangre conquistando para los EE.UU. el papel de “superpotencia” mundial, hasta entonces una prerogativa de Gran Bretaña. Esta imagen que se ha convertido en los últimos años en el pilar del órden internacional; hoy se ha resquebrado mucho, sobretodo por un avance en sentido democrático del presidente Barack Obama, en contraposición del unilateralismo de los U.S.A. en política exterior mantenido por casi setenta años, en su mayoría por líderes republicanos.

Después de dos guerras perdidas (Iraq y Afghanistán), los EE.UU. están redescubriendo la “indiferencia hacia los provocadores y traicioneros primos hermanos del viejo continente”, como los llamó George Washington en su testamento político. De esta “indiferencia” llamada muy a menudo “aislacionismo” es testigo el intervento del Presidente de los EE.UU. Barack Obama en la Academia Militar de West Point pocos dias atrás. Un verdadero viraje en la política exterior de los EE.UU. porque según Obama los europeos se oponen con varios argumentos a participar en la distribución de los gastos militares necesarios para la defensa del Occidente por parte de los aliados europeos.

El intervento de Obama en la Academia Militar de West Point ha confirmado lo que se va murmurando desde hace tiempo “la decadencia del imperio americano”. Después de haber ganado la “guerra fría” por intervención de Ronald Reagan y a su ingeniosa idea del “escudo estelar o antimísiles”, la potencia americana ha entrado en crisis en todo el mundo. La bandera a franjas y estrellas de los USA ya no domina sobre el planeta. De Oriente Medio, donde la desconfianza de Israel en la supuesta injerencia por una mediación de llevar a cabo una “pax americana”, se añade aquella de otros países, un tiempo leales a los EE.UU. Arabia Saudí, con la no intervención en Siria y su acercamiento con Irán se ha alejado de la alianza con los estadounidenses. Turquía.miembro de la OTAN se ha distanciado de la política exterior de los EE.UU. y el elenco podría continuar con Japón, Pakistán, América Latina, unidos en el deseo de una autonomía política

En estos últimos tiempos hay otros dos “nuevos imperios” que desafían la hegemonía de los EE.UU. en el universo: China “comunista” con su dominio económico y el nuevo “zar del Kremlin” que ha celebrado la anexión de Crimea, firmando un pacto de alianza “euro-asiatico” con Bielorusia y Kazakistán, una población de 170 millones de habitantes, con una producción de un quinto del gas mundial y del 15% de petróleo. Otra pieza al desafío de reconstruír un nuevo “imperio soviético”, al cual los EE.UU., junto a Europa, pueden sólo amenazar con sanciones económicas.