Washington, Londres, Roma y Santiago de Chile (Agencias).- Los precios internacionales de los alimentos aumentaron 4% en el período enero-abril de 2014, poniendo fin al sostenido retroceso observado desde los picos de agosto de 2012, revela un reciente informe del Banco Mundial (BM). La FAO e investigadores de todo el mundo advierten que el cambio climático pone en riesgo la calidad de los alimentos y amenaza al suministro mundial.

Los precios de los alimentos volvieron a escalar por primera vez en casi un bienio, en esta ocasión por la incertidumbre climática y mayores importaciones. La cotización del trigo subió 18%, el azúcar se encareció en 13% y 12% en el caso del maíz, precisó el BM.

Según el BM, los repuntes de los precios se debieron a la incertidumbre sobre los la evolución de los recientes acontecimientos en Ucrania, tercer exportador mundial de maíz y sexto de trigo. Esa nación vio dispararse en un 73& las cotizaciones del primero de esos cereales, y en un 37% las del segundo. No obstante, fuertes retrocesos de los precios del trigo en Argentina, del maíz en Mozambique y los del sorgo en Etiopía mitigaron las sensibles subidas.

El índice de precios de los alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) continuó elevado en 2013 y alcanzó el tercer valor anual más alto registrado. El índice de la FAO es un indicador ponderado en base a los intercambios comerciales, que mide los costes de los cinco principales grupos de alimentos en los mercados internacionales: cereales, productos lácteos, carne, azúcar y aceites vegetales.

El índice de la FAO registró una media de 206,7 puntos en diciembre de 2013, casi sin cambios respecto al mes anterior. En ese período se registró un fuerte aumento de los lácteos y precios elevados para la carne, que fueron compensados por una pronunciada caída de las cotizaciones del azúcar y los costos más bajos de cereales y aceites. El año pasado, el índice de la FAO tuvo una media de 209,9 puntos, cifra que constituyó 1,6% menos que en 2012 y muy por debajo del pico de 230,1 puntos de 2011, pero aún así constituyó el tercer valor anual más alto reportado.

De acuerdo con el informe de la FAO, el año pasado bajaron los precios internacionales de cereales, aceites y azúcar debido a una abundancia de suministros y, en contraste, los productos lácteos y la carne batieron récords. Durante 2013, el índice de precios de los lácteos se situó en una media de 243 puntos, su valor anual más alto desde su implantación. El costo de la carne promedió 188,1 puntos en diciembre, por encima del nivel de noviembre, y en el conjunto de 2013 se mantuvo históricamente alto.

La FAO alerta sobre fuerte aumento de precios en 2014

En febrero de 2014 las variables meteorológicas y el aumento de la demanda empujaron al alza el índice de la FAO, que registró ese mes su mayor aumento desde mediados de 2012, llegando a un promedio de 208,1 puntos. Este nivel supone 5,2 puntos -un 2,6%- por encima del índice ligeramente revisado de enero, pero aun así estuvo 2,1% por debajo respecto a febrero de 2013.

El índice vio repuntes de los precios en todos los grupos de productos básicos, con la excepción de la carne, que se redujo ligeramente. Los aumentos más fuertes respecto a enero se dieron en el azúcar (+6,2%) y aceites (+4,9%), seguidos de los cereales (+3,6%) y productos lácteos (+2,9%).

Los aceites vegetales tuvieron una media de 197,8 puntos en febrero, hasta 9,2 puntos (un 4,9%) por encima respecto a enero, en medio de la preocupación por la meteorología desfavorable en el Sudeste asiático y Sudamérica, y una pujante demanda en todo el mundo, incluyendo la de aceite de palma por parte de los productores de biodiesel.

Losproductos lácteos tuvieron un promedio de 275,4 puntos en febrero, con una subida de 7,7 puntos, (un 2,9%), respecto a enero y lacarnese situó en 182,6 puntos en febrero, tan sólo 0,5 puntos por debajo del nivel revisado registrado en enero.

Tras su caída durante los últimos tres meses, los precios del azúcar se recuperaron a finales de febrero, impulsados por el temor a los daños a los cultivos por la sequía en Brasil, y las previsiones recientes que apuntan a una posible caída de la producción en la India. El Índice de la FAO para los precios del azúcar promedió 235,4 puntos en febrero, lo que supone un alza de 13,7 puntos, (un 6,2%), respecto a enero.

La FAO alertó que el índice de precios de los alimentos subió bruscamente en marzo en 4,8 puntos, un incremento del 2,3%. Dicho comportamiento sitúa tal indicador en una media de 212,8 puntos, el nivel más alto desde mayo de 2013.

La economista superior de la FAO Abdolreza Abbassian explicó que el alza se debe a las condiciones meteorológicas desfavorables en los Estados Unidos y Brasil y las tensiones geopolíticas en la región del mar Negro. Sobre esto último significó que el temor sobre las interrupciones en los envíos de granos de Ucrania ha disminuido.

Los mayores incrementos se registraron en el azúcar por encima del 7,9%, y los cereales superiores al 5,2%. En relación con los cereales la FAO registró un promedio de 205,8 puntos en marzo, 10 puntos más respecto a febrero ya que las cotizaciones del trigo y del maíz subieron y las importaciones se mantuvieron firmes. A pesar de que en marzo el índice subió a su valor más alto desde agosto de 2013, se mantuvo muy por debajo (34,6 puntos o el 14,4%) de su valor en marzo de 2013.

Más inflación en América Latina

Entre marzo y abril de 2014 los precios de los alimentos en América Latina y el Caribe aumentaron 0,9%. A nivel global, en abril el índice internacional de precios de la FAO alcanzó 209,3 puntos, lo que representa una caída de 1,6% en comparación con marzo de 2014. Ese retroceso se debió fundamentalmente a la caída de los precios de los lácteos, el azúcar y los aceites vegetales, mientras las cotizaciones de los cereales y de las carnes se dispararon levemente.

De los países monitoreados en la subregión América Central, México y el Caribe: El Salvador, México y República Dominicana presentaron reducciones en su inflación mensual, tanto alimentaria como general, respecto al mes previo. Costa Rica, Nicaragua y Panamá presentaron aumentos en los niveles de ambas inflaciones, en tanto, la inflación alimentaria y general en Guatemala se mantuvo relativamente estable, mientras que en Honduras la comida registró un aumento.

En América del Sur: Argentina, Brasil, Ecuador, Paraguay y Uruguay registraron bajas en su inflación alimentaria y general, mientras que en Bolivia y Colombia ese indicador mostró valores similares a los reportados en el mes anterior. Por su parte, Chile y Perú mostraron aumentos en su inflación alimentaria, pero reducciones en sus precios generales.

En abril la papa, la fruta y las carnes (de res y de cerdo) fueron los productos que reiteradamente incidieron positivamente en la inflación alimentaria. Por el contrario, el tomate y la cebolla tuvieron un comportamiento negativo en las cotizaciones.

El cambio climático incide en la producción alimentaria

El director general de la FAO José Graziano da Silva instó a los países a adoptar sistemas alimentarios más sostenibles y reforzar las medidas para mitigar y adaptarse a los efectos del cambio climático, que tiene el potencial de reconfigurar el escenario de la producción alimentaria del planeta.

El fenómeno climático, apuntó Graziano, reintrodujo un elemento de incertidumbre, tras décadas en las que el hambre se debía más a la falta de acceso a medios para producir o comprar alimentos, que a la falta de suministros a nivel mundial. Da Silva advirtió que los más pobres del mundo son particularmente vulnerables, pues no sólo tienen menos medios para reaccionar, sino que tienden a vivir en zonas marginales, donde se siente aún más el impacto del cambio climático en la agricultura.

El cambio climático debido a la emisión de gases contaminantes de efecto invernadero a la atmósfera hará que la sequía afecte un tercio de las tierras disponibles a fines de siglo, señala un nuevo estudio del Observatorio Terrestre Lamont-Doherty, adscrito a la Universidad de Columbia en Nueva York.

La investigación, que toma en cuenta todas las tierras del planeta excepto la Antártida, estima que el 12% de las tierras estarán bajo influencia de la sequía alrededor del año 2100 si se consideran sólo los cambios en los patrones de pluviosidad. Pero, si se toman en cuenta también las tasas más altas de evaporación debidas a la energía añadida al sistema y a los cambios en la humedad atmosférica, las sequías se extenderán hasta el 30%, casi la tercera parte de la tierra disponible.

Un aumento en dichas tasas acarreará mayor riesgo de sequía incluso en regiones donde lloverá más que en la actualidad, y donde hay inmensas extensiones de tierra agrícola dedicada al cultivo de trigo, maíz y arroz. Entre esas regiones figuran el sudeste de China y oeste de Estados Unidos.

La sequía, entendida como una disponibilidad de agua menor que la necesaria, puede ser fruto de varios factores, como la disminución de las precipitaciones, descenso de los niveles de los embalses y del manto freático, o el incremento de la pérdida de humedad de una superficie por evaporación, que conduzca a una menor retención de agua. La mayor demanda local de agua, como un aumento de la población, o la puesta en marcha de actividades que exigen más agua, puede también conducir a la escasez de agua.

Otra investigación publicada por la revista Nature Climate Change alerta que la calidad nutricional de los alimentos está en riesgo a causa del actual cambio climático. Según una prueba de campo, los niveles elevados de dióxido de carbono (CO2) que provocan el calentamiento global inhiben la transformación de nitrato por parte de las plantas en proteínas.

El principal investigador del estudio Arnold Bloom, profesor del Departamento de Ciencias Vegetales de la Universidad de California Davis, en Estados Unidos, señaló que la asimilación o la transformación del nitrógeno juega un papel clave en el crecimiento y la productividad de la planta. En los cultivos de alimentos es especialmente importante, pues las plantas usan el nitrógeno para producir las proteínas que son vitales para la nutrición humana. El trigo, en particular, proporciona casi una cuarta parte de todas las proteínas en la dieta humana global.

Los investigadores vieron en tres mediciones diferentes que el elevado nivel de dióxido de carbono en la atmósfera inhibió la asimilación de nitrato en proteína en el trigo cultivado en el campo. Bloom agrega que otros estudios también demostraron que las concentraciones de proteína en los granos de trigo, arroz y cebada, así como en los tubérculos de patata, disminuyen, en promedio, aproximadamente ocho por ciento bajo niveles elevados de dióxido de carbono atmosférico.

“Cuando esta reducción se tiene en cuenta en la porción de proteínas de la dieta que los seres humanos toman de estos cultivos, resulta evidente que la cantidad total de proteína disponible para el consumo humano puede caer un tres por ciento conforme el dióxido de carbono atmosférico llega a los niveles previstos que se produzca durante las próximas décadas”, advirtió Bloom.

Aunque la fertilización con nitrógeno pesado podría compensar en parte la disminución de calidad de los alimentos, también tendría consecuencias negativas, incluyendo costos más altos, más lixiviación de nitratos en aguas subterráneas y el aumento de las emisiones del gas de efecto invernadero óxido nitroso, dijo el científico.

Por otro lado, investigadores de la Universidad de East Anglia, en Norfolk (Reino Unido), aseguraron que las olas de calor constituyen una amenaza para el suministro mundial de alimentos. Según su estudio, publicado por la revista especializada Environmental Research Letters, las olas de calor podrían reducir significativamente los rendimientos de los cultivos y amenazar el suministro mundial de alimentos si el cambio climático no se invierte.

Pesquisas anteriores detectaron que el cambio climático reducirá los rendimientos de maíz a nivel mundial a finales de siglo. Sin embargo, el nuevo trabajo muestra que incluso los efectos de las olas de calor, que no se han tenido en cuenta en cálculos anteriores, podrían duplicar las pérdidas de las cosechas.

* Con información de la FAO y reportes de Prensa Latina.