Ginebra y Lima (PL).- Un documento conjunto de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), publicado este jueves, señala que el escenario económico de este año, con un crecimiento estimado de 2,9%, es poco favorable para el mercado laboral de la región.

América Latina y el Caribe registraron en 2013 una tasa mínima histórica de desempleo de 6,3%, y una reducción de la tasa de desempleo urbano promedio de 6,4 a 6,3%, a pesar de que la falta de dinamismo económico impactó en el mercado laboral. El informe Panorama Laboral 2013 de la OIT explicó que la leve baja del desempleo urbano no se produjo por un aumento en la tasa de ocupación, que permaneció igual a la del año anterior en 55,7%, sino por una ligera baja en el índice de participación en el mercado laboral.

La directora regional de la OIT para América Latina y el Caribe Elizabeth Tinoco destacó que el paro registrado en 2013 es el más bajo desde que comenzó a publicarse este informe de la OIT hace 20 años, y está muy por debajo del 11,2% alcanzado en 2003.

Sin embargo, es necesario buscar oportunidades, pues detrás de la baja tasa porcentual de 2013 hay 14,8 millones de mujeres y hombres que buscan empleo sin conseguirlo. Además, el informe advirtió que si la región aspira a mantener la tasa de desempleo por debajo del 7%, deberá crear al menos 43,5 millones de nuevos puestos de trabajo hasta 2023.

En su último informe conjunto, la OIT y la Cepal consideran que por el modesto incremento económico proyectado y las tendencias actuales de la participación laboral, se prevé un bajo ritmo de generación de empleo con lo cual no disminuirá de forma notable la tasa de desempleo. El informe Coyuntura laboral en América Latina y el Caribe indica que esas perspectivas apuntan a contar con seguros de desempleo y otras medidas de protección para enfrentar tal escenario.

El documento hace un recuento del comportamiento del mercado laboral en 2013 y destaca que, a pesar de la baja en la dinámica económica, la tasa de desempleo siguió cayendo entre 2012 y 2013, año en que se ubicó en su nivel más bajo en décadas (6,2%). Sin embargo, existen dudas sobre la sostenibilidad de este positivo desempeño en el futuro cercano.

Como antecedente de lo que puede ocurrir en el corriente, recuerda que el trabajo asalariado creció por debajo de años anteriores, lo que derivó en una leve caída del índice de ocupación. También señala que los jóvenes fueron el grupo más afectado, pues su paro aumentó entre 2012 y 2013 de 14 a 14,3%, comparado con el de los adultos -cuyo nivel fue 3,2 veces menor-.

La pérdida de dinamismo económico impactó al mercado de trabajo en el subcontinente, pues en 2013 los indicadores laborales revelan un estancamiento del progreso que había caracterizado los años anteriores. Ese año la subregión logró una muy pequeña reducción de la tasa de desempleo, que pasó del 6,4 al 6,3%, pues no fue la generación de empleo la que causó este descenso, sino la desaceleración de la oferta laboral, expresada en una reducción de la tasa global de participación.

Los países de la región crecerán este año 2,7% como promedio, según un informe difundido por la Cepal en el marco de su XXXV periodo de sesiones en mayo. El Balance Económico Actualizado de América Latina y el Caribe 2013 de la Cepal precisa que la tasa de crecimiento será ligeramente mayor a la de 2013, cuando fue de 2,5%, aunque menor a la que se proyectaba en diciembre pasado, de 3,2%.

Tras considerar moderado el crecimiento económico regional, el estudio de la Cepal añade que no se traducirá en un repunte significativo de los niveles de empleo, lo que podría traducirse en un aumento de la tasa de desocupación.

Además, los salarios en 2013 crecieron menos que en años anteriores, la informalidad no se redujo, la productividad creció por debajo del promedio mundial y aumentó la desocupación de los jóvenes en zonas urbanas.

Según la OIT hubo dos décadas muy diferentes: la primera con fluctuaciones económicas, inestabilidad y pérdidas laborales, incluyendo un fuerte incremento del desempleo, y la otra marcada por avances significativos que llevaron el desempleo a mínimos históricos.

La OIT refirió que de 1994 a 2003 el crecimiento fue interrumpido por crisis recurrentes, de origen interno en algunos casos y externo en otros. También precisa que en el segundo decenio, de 2004 a 2013, los indicadores económicos y laborales de la subregión comenzaron a revertirse en forma favorable y con cierta estabilidad.

No obstante, persiste el problema de la calidad del empleo, pues entre los que sí tienen una ocupación hay más de 127 millones de personas que trabajan en condiciones de informalidad.

Unos 127 millones trabajan en la informalidad

Un total de 127 millones de latinoamericanos trabajan en condiciones de informalidad, que afecta al 30% del 20 por ciento de mayores ingresos y al 73,4% del 20 por ciento con menores ingresos, estima la OIT. “La informalidad es persistente y no se reducirá por sí sola”, explicó la directora regional de la OIT Elizabeth Tinoco, al advertir que, de no tomarse medidas, la región tardará medio siglo en reducir a la mitad la tasa actual de informalidad, de 47%.

Si bien en esa forma de empleo precario abundan el emprendimiento, la iniciativa, el ingenio, el sacrificio y el esfuerzo, también es sinónimo de empleos con bajos ingresos, sin protección social ni derechos, sin estabilidad y con escasas perspectivas de futuro. “La mayoría de las personas no se incorporan a la informalidad por elección, sino por la necesidad de sobrevivir, de hacer algo que les permita llevar un ingreso aunque sea mínimo a sus casas”, remarcó Tinoco.

El empleo informal es una relación laboral que no está sujeta a la legislación nacional, no cumple con el pago de impuestos, no tiene cobertura de seguridad social y carece de prestaciones. La OIT calcula que la informalidad afecta al 83% de los trabajadores por cuenta propia, al 78% de los trabajadores domésticos, 59% de los trabajadores en microempresa, 71,3% de los trabajadores de la construcción, 56,1% de los trabajadores del sector comercio, restaurantes y hoteles, 50,9% en minas y canteras y 39,6% en la industria manufacturera.

Por otro lado se calcula que 14,8 millones de mujeres y hombres buscan trabajo en América Latina y el Caribe. Al menos 6,6 millones de jóvenes están desempleados, especialmente en las zonas urbanas donde se experimentó el año pasado un alza en el promedio regional de 14,2 a 14,5%. Más de la mitad de los desempleados en la región son mujeres, 7,7 millones en comparación con 7,1 millones de hombres.