El Ministerio del Interior cubano detuvo a cuatro cubanos residentes en Estados Unidos que planeaban ataques terroristas a instalaciones militares por encargo de los autodenominados “grupos anticastristas” de Miami. El venezolano Robert Alonso, el “Rey de la Guarimba”, conspira en Miami con connotados terroristas cubanoamericanos, según confirmó por inadvertencia un sitio web vinculado a Luis Posada Carriles.

Increíblemente, más de medio siglo después del derrumbe de la infernal dictadura proamericana de Fulgencio Batista en Cuba, subsisten en Miami nostálgicos del régimen de Batista que sueñan en conquistar la Isla, con el apoyo de la CIA, a fuerza de provocaciones violentas y de propaganda sucia.

El Ministerio del Interior cubano anunció este miércoles que detuvo a cuatro cubanos residentes en Estados Unidos que planeaban ataques terroristas a instalaciones militares por encargo de los autodenominados “grupos anticastristas” de Miami, creados hace décadas y luego tolerados – sino orientados – por los servicios de inteligencia norteamericanos.

El comunicado precisa que los detenidos – como José Ortega Amador, Obdulio Rodríguez González, Raibel Pacheco Santos y Félix Monzón Álvarez – confesaron que ejecutaban órdenes de los bien conocidos terroristas Santiago Álvarez Fernández Magriñá, Osvaldo Mitat y Manuel Alzugaray vinculados a la banda CIA de Luis Posada Carriles.

Este nuevo intento de realizar en Cuba ataques terroristas es solo el último de una interminable lista de actos de violencia provocados desde los primeros días de la revolución cubana, todos sin excepción, con el apoyo abierto u oculto, de una forma u otra, de la Agencia Central de Inteligencia.

Durante décadas, la CIA ha creado, entrenado y mantenido, tanto con dinero, asesores o con armas, a toda una colección de grupos terroristas, en una ciudad de Miami que literalmente penetró, ocupó, infiltró y dominó con estos fines con su parafernalia.

El colmo se alcanzó cuando la agencia ordenó la fusión de estas organizaciones cuya disciplina era a veces algo aproximativa, en una “Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU)”, el 11 de junio de 1976, en Bonao, República Dominicana.

La CORU, bajo la dirección del “Pediatra de la Muerte” Orlando Bosch – socio mayor de Posada Carriles – se convertirá rápidamente en el grupo terrorista cubanoamericano más devastador de la segunda mitad del siglo pasado. Organizó y ejecutó, siempre bajo control directo de la CIA, un sinnúmero de atentados, asesinatos, secuestros y desapariciones no solo en Cuba sino en la propia Miami, en Venezuela, Panamá, México, Argentina, Canadá y hasta en Europa sin olvidar la fascista Operación Cóndor, notablemente con la DINA de la dictadura de Augusto Pinochet .

Entre los “soldados” los más fanáticos de la Agencia – verdaderos SS del régimen que pretende representar la libertad – se encontraba Luis Posada Carriles, un colaborador de la policía política y militar de Fulgencio Batista, que fue entrenado inmediatamente a su llegada en los “USA” como especialista en explosivos y represor de élite. Posada pasará luego, sucesivamente, de entrenador de terroristas en los Everglades, torturador y asesino en Venezuela (con la DISIP) y América Central a narcotraficante, traficante de armas en África; autor de intentos de magnicidio contra el líder histórico de la revolución cubana, etc. La lista parece nunca terminar.

En 1997, Posada había concebido y dirigido una serie de atentados con bombas contra instalaciones turísticas en Cuba, que causaron la muerte de un turista italiano, Fabio Dicelmo. Tenían como propósito esencial hacer creer, en el exterior de la Isla, en una sublevación contra el gobierno revolucionario.

Posada – seleccionado por la CIA por sus características de sicópata – nunca se curó de sus manías asesinas. Hace solo unas semanas, el terrorista cubano nacionalizado venezolano declaraba que iba “a luchar en cualquier escenario, inclusive en Venezuela”, confirmando las informaciones que lo vinculan a conspiraciones contra la persona del Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

El propio presidente de la Asamblea Nacional (AN), Diosdado Cabello, confirmó hace poco que el máximo responsable detrás de las operaciones para ejecutar el magnicidio era Luis Posada Carriles… hoy identificado como el padrino de este último complot terrorista contra Cuba.

UN RED MAFIOSA AL SERVICIO DEL IMPERIO

En la nación que persiste en colocar a Cuba en su infame “Lista de los países patrocinadores del terrorismo” – cuando alberga e incluso mantiene en su territorio decenas de criminales que actuaron al servicio de la CIA en el mundo entero – decenas de cubanos recuperados y entrenados por la CIA siguen activos en una red mafiosa siempre dispuesta a ejecutar planes inspirados por orientaciones imperiales.

El ejemplo más evidente de esta telaraña letal es por cierto el agente CIA que ordenó el asesinato de Ernesto “Che” Guevara en Bolivia en 1967 y que traficó narcóticos en El Salvador con Posada Carriles años más tarde, Félix Rodríguez Mendigutía, que fue – irónicamente – elegido hace unos días capo de la asociación de veteranos de la Brigada 2506, tropa mercenaria de Playa Girón (alias Bahía de Cochinos) derrotada en menos de 72 horas, por la revolución cubana, en 1961.

(Irónicamente… porque este “héroe” de la invasión CIA, entonces jefe de un “team” de infiltración, temeroso de ser capturado, se pasó la operación escondido en un refugio siguiendo los acontecimientos por televisión. Poco después fue sacado de su escondite por el encargado de prensa y propaganda de la embajada del gobierno franquista español.)

Tan podrido está el personaje que, acerca de la muerte de Che Guevara que ordenó, confesó en una entrevista: “Mandé a Terán que efectuara la orden. Le dije que debía dispararle (al Che) bajo el cuello ya que así podríamos probar que había sido muerto en combate.”

Como si no fuera suficiente, Rodríguez se jacta de su participación en la guerra de Vietnam, en la siniestra Operación Fénix bajo el mando de Ted Shackley, otro SS del Imperio.

Que un grupo de cubanos de Miami escoge de líder a un auténtico gánster, mercenario de servicios secretos de la nación anexionista que siempre quiso desaparecer la suya, permite valorar hasta qué punto está anclado en su alma el odio al país que los vio nacer.

Se dice que las fieras cuando se sienten amenazadas se tornan más agresivas. La elección de Félix Rodríguez, como los planes de Miami de acciones provocadoras de corte violento, son una prueba del sentimiento de frustración que los embarga.

Las encuestas de opinión favorables a una relación normalizada con Cuba y las llamadas al diálogo con el gobierno cubano, expresadas por importantes figuras políticas y organizaciones de EEUU, de manera evidente exacerba a los que en Miami, vivieron durante décadas del terror y que hoy subsisten gracias a planes terroristas contra Cuba y Venezuela.

Nostálgicos de gobiernos retrógrados que junto al poder imperial pensaban controlar para siempre una América Latina que hoy más que nunca proclama su deseo de soberanía y de independencia.

Zunzuneo: ¿De qué está hablando el jefe de la USAID, si está rodeado de agentes CIA?

Para el director de la USAID, Rajiv Khan, el Zunzuneo – el Twitter montado inútilmente contra Cuba – nunca tuvo como propósito derrumbar al gobierno revolucionario cubano. ¿Sacaría el mismo cuento su sustituto y encargado para América Latina, Mark Barry Feierstein, un connotado agente CIA involucrado en cada complot de desestabilización en el continente desde la guerra sucia contra Nicaragua?

Feierstein, actuó de oficial de la inteligencia estadounidense y jefe de proyectos en la guerra sucia de Estados Unidos contra el Gobierno sandinista nicaragüense en la década de los años 80. No ha dejado desde entonces de recorrer América Latina, bajo múltiples coberturas, para meterse en cada plan de desestabilización montado por EEUU contra la soberanía de los pueblos del continente.

El rol desempeñado por Feierstein en Nicaragua fue como “Gerente de Proyecto” en la operación sucia realizada por el Instituto Republicano Internacional (International Republican Institute (IRI), conocida fachada de la Agencia Central de Inteligencia.

Feierstein se vinculó ahí a las acciones contra los sandinistas en la farsa electoral de febrero de 1990, que le dieron el triunfo a la derecha nicaragüense, encabezada por Violeta Chamorro. En su largo recorrido de agente, el brazo derecho de Rajiv Khan trabajó en el Departamento de Estado como asistente especial del embajador de EE UU ante la Organización de los Estados Americanos, el antro de las maquinaciones del Departamento de Estado.

Más sabroso aún, fue también director para América Latina y el Caribe en el infame Instituto Nacional Demócrata para Asuntos Internacionales (NDI) , y dirigió la supervisión de los programas para “fortalecer las instituciones democráticas” en los países en desarrollo .

Feierstein se desempeñó como director de la injerencista “Oficina de Elecciones globales” de USAID antes de pasar a director y vicepresidente de la firma encuestadora Greenberg Quinlan Rosner internacional, tapadera elegante bajo la cual supervisaba encuestas de opinión “en más de 30 países”.

En el 2002, con esta tarjeta de presentación, actuó de estratega en la campaña electoral del ex presidente boliviano Gonzalo “Goni” Sánchez de Lozada y su Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). “Goni” fue quien ordenó la masacre sangrienta que causó la muerte de 67 personas, y heridas a unas 400 casi todas civiles, durante la denominada ‘Guerra del gas’, en octubre de 2003.

Criatura del Partido Demócrata, el NDI, es el equivalente de la NED, y comparte sus características en relación con la maquinaría norteamericana de inteligencia e injerencia. Las actividades de la USAID se mantienen en coordinación estrecha con la llamada National Endowment for Democracy (NED), entidad fachada de los servicios de espionaje estadounidenses que subsidia tanto el IRI como la NED.

Como lo recordaba recientemente el analista francés Thierry Meyssan, desde hace 30 años, la NED se encarga de la parte legal de las operaciones ilegales de la CIA. “Sin despertar sospechas, ha venido creando una extensa red mundial de corrupción, comprando sindicatos –tanto obreros como patronales– así como partidos políticos de izquierda y de derecha para que defiendan los intereses de Estados Unidos en vez de los intereses de sus propios miembros”.

Y la USAID está en el medio de esta telaraña pestilencial.

El colmo, este manipulador de alto rendimiento, ha trabajado como “periodista” en los Estados Unidos y en México, y ha publicado artículos sobre temas internacionales en periódicos y revistas importantes. Así lo quiso la Compañía.

Paradójicamente, Feierstein no tiene el mismo discurso que su jefe cuando se trata de confesar la descarada injerencia de la USAID en el continente. Cuba y Venezuela “son dos de los países en los que seguimos dando un aporte muy importante a grupos cívicos, que están luchando por los derechos humanos y por la democracia”, dijo en conferencia de prensa.

Según la retórica del Departamento de Estado, luchan “por los derechos humanos y por la democracia” cualquier individuo, grupo o grupúsculo que se dedica a buscar el derrumbamiento de un gobierno progresista o hostil a Estados Unidos y a su poder imperial.

La abogada e investigadora Eva Golinger, revelaba hace unos meses la existencia de un documento interno de tres organizaciones de Colombia y Estados Unidos que evidencia un plan macabro contra el Estado venezolano para provocar violencia —incluso muertos— con la intención de justificar una intervención internacional.

El texto fechado del 13 de junio de 2013, circuló durante una reunión entre dirigentes de la oposición venezolana, como María Corina Machado, Julio Borges y Ramón Guillermo Avelado, el experto en guerra psicológica, JJ Rendón… y el encargado de la Agencia Internacional de Desarrollo de Estados Unidos (USAID) para América Latina, Mark Feierstein.

La similitud entre JJ Rendón y Mark Feierstein no es solo fruto de la casualidad.

Que sea en Honduras, en Bolivia o en Paraguay, los empleados de Khan y Feierstein han enseñado su “mano peluda” acompañando a los golpistas de la Embajada de la misma forma que se involucran en los procesos electorales que constantemente intentan distorsionar.

(Antes de seguir frente al Congreso con sus cuentos somníferos acerca de la virginidad de su monstruo, Rajiv Khan pudiera releer el capítulo de la historia donde se narra el caso de Dan Anthony Mitrione. Instructor norteamericano en técnicas de tortura. Mitrionese apareció en Uruguay con credencial de la USAID, a finales de los 70, para adiestrar a represores, en un programa secreto de destrucción de las fuerzas de izquierda en toda América Latina.)

CORRUPCIÓN: EL INSPECTOR GENERAL DETRÁS DE LA USAID

Entre los directivos de la USAID que rodean a Rajiv Khan, se encuentran varios otros energúmenos de procedencia elocuente. Ellos sí reconocen que, a través de la USAID, Washington entrega fondos a sectores de su interés no solo en Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, sino en el mundo entero.

Uno de estos personajes es Donald Steinberg, otro subdirector de la agencia, que durante sus 30 años de servicio en el Gobierno federal, fue entre otras cosas director de Asuntos Africanos en nada menos que en el Consejo Nacional de Seguridad de Estados Unidos y estuvo a cargo de la representación diplomática de Washington en Sudáfrica ANTES del fin del régimen del apartheid.

En noviembre pasado, el Inspector General alertó al Departamento de Justicia acerca de posibles actos de corrupción en la USAID – lo que no sorprendió a nadie tratándose de una agencia que dispara millonarios contratos en cada región del planeta.

Se acusó luego a Steinberg en una audiencia del Congreso, de haber intentado intimidar al Inspector General e interferir en su trabajo. Documentos publicados por el Comité de Vigilancia demostraron que el propio Rajiv Shah, el tan inocente director de USAID, había pedido a Steinberg realizar tales intervenciones altamente ilegales que demuestran hasta qué punto la USAID teme a las rendiciones de cuentas.

Pero en los laberintos del poder donde la CIA siempre termina por imponer su voluntad, uno se salva con la suya si tiene la protección de la mafia subterránea que de verdad maneja el negocio.

En noviembre, Lisa Gomer, quien renunció al cargo de consejero general de la USAID a principios de 2013 en medio de una investigación del Departamento de Justicia sobre un jugoso contrato que atribuyó a un colega recientemente jubilado, no solo se salvó sino que fue nombrada directora de operaciones en el Banco Mundial.

EEUU invierte mil millones de dólares anualmente en las operaciones “humanitarias” en Latinoamérica y el Caribe de su llamada Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), precisaba Feierstein en conferencia de prensa. Es mucho, muchísimo dinero. El que quiera entender que entienda.

Mientras entretiene al Congreso con su cara de virgen ofendida y sus “no sé”, Rajiv Khan sabe muy bien cuántos “zunzuneos” tiene en sus gavetas, cuántas conspiraciones para intentar sofocar los sueños de la nueva América.

In fraganti: el “Rey de la Guarimba” conspirando con terroristas cubanos

El venezolano Robert Alonso, el “Rey de la Guarimba”, en la finca de quien fueron detenidos más de 100 paramilitares colombianos en mayo 2004, conspira en Miami con connotados terroristas cubanoamericanos, según confirmó por inadvertencia un sitio web identificado a Luis Posada Carriles y a los elementos más violentos de los círculos locales generados por la CIA.

El sitio “Nuevo Acción” (sic) – publicado por Aldo Rosado Tuero, un nostálgico confeso de Franco y Mussolini – anuncia que “el líder opositor” Robert Alonso dirigió la palabra a un grupo selecto de terroristas cubanoamericanos en un “Almuerzo patriótico” convocado “en la Finca Media Luna”, en las afueras de Miami.

Alonso se dirigió a los presentes “para pedir la ayuda y la solidaridad de los combatientes irreductibles del exilio cubano a su campaña de incrementar la resistencia al desgobierno de Maduro”, reporta Nuevo Acción. “Robert explicó cómo funciona la “guarimba” y otras formas de lucha que él y un grupo de patriotas venezolanos están alentando”.

En la foto que acompaña el texto, aparecen Reinol Rodríguez, actual “jefe militar” de Alpha 66, José Dionisio Suárez y Armando Valladares, tres individuos con reconocida trayectoria en las filas de organizaciones conformadas por la Agencia Central de Inteligencia:

– Reinol (Reynol o Reynold) Rodríguez pertenece al pequeño grupo de paramilitares que rodean al terrorista internacional Luis Posada Carriles, en Miami.

Rodríguez perteneció a la jefatura de la CORU, la organización terrorista CIA que integró el Plan Cóndor. Es el asesino de Carlos Muñiz Varela, radicado en Puerto Rico, tiroteado desde un carro en marcha el 28 de abril de 1979. El joven cubano dirigía entonces la Agencia de Viajes Varadero, en la capital puertorriqueña, y se dedicaba a organizar visitas de exiliados a Cuba en el marco de un proceso de acercamiento político.

– Dionisio “Charco de Sangre” Suárez Esquivel, fue condenado por el asesinato del ex ministro chileno Orlando Letelier, el 21 de septiembre de 1976. Arrestado en 1990, confesó su culpabilidad. Fue indultado por George W. Bush en el 2001, unos días antes del 11 de septiembre.

– Armando Valladares, era uno de los 17 terroristas detenidos el 24 de diciembre de 1960, en La Habana, en el medio de una cadena de atentados en cines y tiendas orientada por la CIA. En la redada se descubrieron tres fábricas de bombas y una importante cantidad de armas y explosivos.

Liberado después de varios años, Valladares se puso a disposición de la CIA que lo usó en una sucesión de eventos internacionales como “disidente cubano”.

En 2009, Valladares se sumó a los autores de una conspiración fascista, en Santa Cruz, Bolivia, para asesinar al presidente Evo Morales y fomentar una guerra civil. Apareció junto a los golpistas hondureños de la banda de Roberto Micheletti.

DE LAS “GUARIMBAS” AL COMPLOT PARA MATAR A CHAVEZ

Robert Alonso huyó de Venezuela en 2004, después del descubrimiento de un plan para asesinar al Presidente Hugo Chávez y el arresto en su finca, por los cuerpos de seguridad de Venezuela, de 153 paramilitares procedente de Colombia, que usaban uniformes de las fuerzas armadas venezolanas.

La operación se desarrolló en una zona bajo el control del entonces alcalde Henrique Capriles Radonski – hoy líder de la oposición – y contó con la complicidad de oficiales de las policías del territorio. Anteriormente, Alonso había participado con Capriles en el asalto a la embajada cubana, en las horas del golpe de Estado de 2002.

Permanente promotor de actos de violencia en Venezuela, huyó de Venezuela con documentos falsos, por la frontera con Colombia, para instalarse luego en Miami, Florida, donde lo esperaban sus semejantes.

­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­Hermano de la cantante y actriz cubano-venezolana María “Conchita” Alonso, radicada en Estados Unidos, Alonso inició las “guarimbas”, las protestas callejeras violentas de la oposición golpista, que provocaron muertes y heridos en distintas partes del país.

Alonso se asoció a los militares golpistas de la plaza de Altamira, que llamaban a la insurrección contra el gobierno elegido de Chávez y fueron vinculados a actos de terrorismo contra el Consulado de Colombia, instalaciones diplomáticas de España y la Organización de Estados Americanos (OEA), en Caracas.

DISCIPULOS OBSESIVOS DEL COMISARIO ASESINO

De familia cubana rica que prosperaba bajo la dictadura de Fulgencio Batista, Robert Alonso, salió de la isla caribeña con solo 11 años de edad, para radicarse en Venezuela. Típico hijo de papá, estudió en Deer Park High School (Deer Park, Washington State), en Kinman Business University (Spokane, Washington State), en la Höchschuler für Fernsehen und Film (Munich, Alemania) y en Comunicación Social en la Universidad de Aberdeen (Aberdeen, Escocia).

La aparición de Alonso en las páginas de Nuevo Acción surge mientras se revela en Venezuela la existencia de una serie de correos remitidos por el asesor político ultraderechista Juan José Rendón, la diputada opositora María Corina Machado y Ricardo Koesling, en los que brindan detalles sobre los planes desestabilizadores en contra del gobierno venezolano.

Koesling, conocido en Venezuela por su participación en los hechos violentos contra la embajada de Cuba en 2002, es un socio de siempre de Luis Posada Carriles. En 1976, estaba ya en la sombra del agente CIA empotrado en la DISIP cuando ordenó, desde Caracas, la destrucción en pleno vuelo de un avión cubano. En el 2000, Koesling se comunicaba con Posada, preso en Panamá por terrorismo. Hoy día, sigue de enlace con la comunidad de asesinos CIA de la metrópolis de la Florida, por cuenta de la conexión venezolana.

Este mecanismo golpista al cual pertenece Alonso que se extiende hasta Colombia y a los círculos ultraderechistas representados por Álvaro Uribe Vélez, tiene en Miami muchos otros actores que ya han demostrado su voluntad de recorrer, sin escrúpulo ninguno, a la violencia para acabar con la digna herencia de Hugo Chávez.

Todos se reconocen en Posada Carriles, el ex Comisario Basilio de la DISIP, quien durante tantos años, en Caracas, torturó, desapareció y asesinó a decenas de jóvenes revolucionarios venezolanos que soñaban con una Venezuela nueva liberada de sus predadores.

* TWITTER: @AllardJeanGuy