Las Naciones Unidas han instado a la Iglesia Católica a tomar medidas drásticas para combatir casos de violencia sexual sobre menores al interior de la Iglesia, pero ¿qué han hecho para combatir a los numeros casos de abusos sexuales sobre mujeres y niños por parte de los cascos azules en naciones como Congo, Timor Oriental, Camboya, Sur de Sudán, Costa de Marfil, Haití, etc.?

Decenas de militares y de civiles de Naciones Unidas que tenían que proteger a niños en zonas devastadas por guerras civiles son acusados de abusos sexuales.

El “j’accuse” viene de la organización internacional humanitaria británica, SAVE THE CHILDREN que junto al personal de las NN.UU. estacionadas en Liberia, denunciaron que cascos azules de las NN.UU. abligaban a niños, a favores sexuales en cambio de comida o dinero e incluso algunos soldados de las NN.UU. han usado máquinas fotográficas o videocámaras para transformar estos niños muertos de hambre, en el verdadero sentido de la palabra, en protagonistas de películas pornográficas. Las acciones más despreciables son que no violaron solmente a niños, violaron a los niños más vulnerables del mundo, los mismos que deberían de haber protegido.

“Soldados asociados con el Departamento de Operaciones de Paz de la ONU (DPKO, por sus siglas en inglés: (UN Departmen of Peecekeeping Operations) fueron identificados como una fuente de abuso en algunos de los lugares donde llevavan a cabo operaciones” señala un documento de SAVE THE CHILDREN. Después de que en 2007 estalló un escándalo que reveló casos de abusos sexuales de menores en Sudan por parte de cascos azules, el “Fondo de las NN.UU. para la infancia que prevee ayuda umanitaria a niños (UNICEF), se llegó a un compromiso en el Palacio de Vidrio de las Naciones Unidas para garantizar que tales abusos ya no se habrían verificado más.

Lastimosamente, no era la primera vez que se producían abusos de este tipo. En diciembre de 2004, se supo que en el Congo, una niña de 13 años fue violada en cambio de uevos y leche. Así como el centenar de cascos azules de Sri Lanka que fueron retirados de Haití después de las revelaciones de haber pagado a menores en favor de actos sexuales.

En la sede del departamento de las Nacione Unidas que coordinan las operaciones de “peacekeeping” han reaccionado con indignación definiendo “absolutamente horribles” las noticias que SAVE THE CHILDREN ha dado a conocer. La pregunta ahora es como hacer frente a estos abusos, garantizando nivel cero la impunidad para los responsables de estos actos terribiles.

Seguramente se podrá hacer muy poco si un vocero de las NN.UU. dijo que era imposible garantizar “cero incidentes” en una organización con casi 200.000 personas empleadas alrededor del mundo.