El refugio dado a JJ Rendón en Miami donde se comprueba que mantiene contacto con la red criminal del terrorista Luis Posada Carriles, demuestra la evidente cobertura de la cual se beneficia una conspiración terrorista para derrocar, por todos los medios, al gobierno de Venezuela de parte de los Estados Unidos.

En el país que mantiene a Cuba en su infame lista de “patrocinadores del terrorismo”, se han reunido en la última década un preocupante número de venezolanos que han sido vinculados a actos terroristas, desde cómplices del fiscal Danilo Anderson hasta militares acusados de atentar contra representaciones diplomáticas.

Todos están permanentemente en contacto con el mecanismo terrorista creado y mantenido en Miami – desde décadas – por la CIA en la comunidad cubanoamericana.

Rendón, un llamado asesor político caracterizado por su falta absoluta de escrúpulos, ha sido sucesivamente el consejero de Henrique Capriles Radonski y Álvaro Uribe, en sus estrategias más inmorales, así como de la extrema derecha centroamericana en Honduras y El Salvador, famosa por sus crímenes y su servilismo a Washington.

La publicación del intercambio de correos entre Rendón y Ricardo Koesling, un cubano-venezolano que desde décadas se mueve a la sombra de Posada, surgió apenas unos días antes de un discurso violentamente antichavista del viejo agente CIA en un colegio de Miami.

En un video colgado en Youtube, el Bin Laden miamero se ve declarando públicamente en el Miami Dade College, que va a luchar en cualquier escenario, “inclusive en Venezuela”.

En su mensaje a Koesling, Rendón se hace el portavoz del político colombiano Álvaro Uribe, ex presidente derechista de su país, conocido por sus lazos singulares a la vez con Washington y con los paramilitares. “Él es quien aporta recursos y la información de los States (Estados Unidos)”, garantiza Rendón a su interlocutor.

El intercambio demostró claramente cómo Estados Unidos está tras los planes desestabilizadores contra el Presidente Nicolás Maduro y la separación de parte de Venezuela para ser anexada a Colombia – tal como lo expone Uribe.

Aunque se encuentra bajo una orden de captura de Interpol a solicitud de la justicia venezolana, Rendón vive en Miami, EEUU, con la total complacencia y protección de las autoridades migratorias y del FBI.

La relación entre Posada y Koesling remonta a la época cuando el terrorista dirigía las operaciones represivas de la DISIP en Caracas donde inmortalizó su estancia con actos repugnantes en sesiones de tortura, notablemente de mujeres.

Empotrado en la policía política venezolana, bajo Carlos Andrés Pérez, el agente CIA de origen cubano torturó y “desapareció” decenas de jóvenes rebeldes, con cómplices tales como Henry López Sisco y Joaquín Chaffardet, connotados colaboradores de la CIA que siguen hoy parte de su mafia mientras se benefician de las bondades del Departamento de Estado.

Koesling, fue uno de los protagonistas del ataque de la embajada cubana en abril de 2002, con Henrique Capriles y su “compañero de ruta” Leopoldo López.

Los golpistas venezolanos no soportan a los cubanos cuando usan bata blanca pero sí los adulan cuando andan con explosivos. En el caso del asesinato de Danilo Anderson, se ha comprobado que la técnica usada en la fabricación de la bomba, es idéntica a la enseñada durante décadas por Luis Posada Capriles.

Héctor Pesquera, ex jefe del FBI de Miami, fue denunciado como cómplice del atentado al lado de los conjurados venezolanos.

En su libro Los caminos del guerrero, donde Luis Posada Carriles detalla los apoyos que le permitieron fugarse de la cárcel en Venezuela, el 18 de agosto de 1985, el terrorista cita repetidas veces a un socio de Koesling, el “incondicional Paco”, Francisco Pimentel, un comerciante de nacionalidad venezolana, de origen cubano. Paco es hoy parte de la corte venezolana de Posada en Miami, donde frecuenta de manera asidua a connotados colaboradores de la CIA y ex militares venezolanos.

Además de Koesling, Paco se comunica permanentemente con otros dos veteranos de la conexión que hoy trabajan con Rendón: Salvador Romaní, otro del asalto a la embajada cubana, y Pepe Vázquez, ex torturador de la DISIP.

Es conocido cómo, a finales de febrero de 2009, Posada y otro connotado terrorista, Ángel De Fana Serrano, se exhibieron con golpistas venezolanos encabezados por Patricia Poleo, prófuga de la justicia de su país por el caso Anderson. Ahí estuvieron nada menos que el edecán de Pedro Carmona en el golpe de Estado de 2002; el coronel del ejército Gustavo Díaz, el teniente José Antonio Colina Pulido, terrorista y autoproclamado “líder” venezolano local, y el ex comisario de la DISIP Chaffardet.

Los archivos señalan cómo se incautó en casa de Chaffardet, en Caracas, material relacionado con el atentado contra el avión civil cubano destruido en vuelo en1976.

La hija del editor millonario Rafael Poleo se radicó en Miami y colabora en cada operación realizada en Venezuela a iniciativa de la embajada norteamericana de Caracas.

A pesar de las denuncias, el FBI sigue mirando por otro lado, como lo ha hecho en múltiples oportunidades cuando se trata de las actividades delictivas de los cabecillas de la mafia cubanoamericana.

El entramado en el cual se encuentra Rendón no deja lugar a dudas. Está conspirando para la eventual comisión de actos terroristas. En el mismo país que usa la lucha contra el terrorismo como cómplice para sus agresiones injerencistas en el mundo entero.

Sin embargo, el FBI se queda una vez más de brazo cruzado frente a las evidencias y permite el desarrollo de un complot terrorista que, con el desespero de Álvaro Uribe, María Corina Machado, Leopoldo López y sus semejantes, llevará tarde o temprano a más atentados y asesinatos.

La responsabilidad de tales crímenes tendrá que recaer en las autoridades norteamericanas que generan y encubren desde su propio territorio la violencia en Venezuela “justificada” con las falsedades difundidas por su red mundial de desinformación.

Conspiran diputados derechistas, UNOAMÉRICA y Uribe en golpe “ucraniano” contra Venezuela

Alentados por el golpe de estado de Ucrania que propulsó fascistas y hasta neonazis al poder, políticos de la más rancia extrema derecha sudamericana están al frente de una conspiración golpista contra Venezuela, que pretende aprovechar otra ola de violencia para acapararse del poder. Encabezado por Adrián E. Oliva, presidente de la organización derechista Alianza Parlamentaria Democrática para América Latina (APDA) y miembro de UNOAMÉRICA, junto a la diputada opositora venezolana María Corina Machado, asociada a Leopoldo López, el complot ya cuenta con millonario financiamiento de la NED norteamericana.

Oliva y Machado trabajan en función de sumar parlamentarios de la ultraderecha regional a sus objetivos desestabilizadores en Venezuela y continuar alentando a gobiernos, miembros de parlamentos y ONG regionales a que presionen, bajo el falso pretexto de los “derechos humanos”, al gobierno bolivariano para eventualmente promover el establecimiento de un gobierno de transición en ese país.

Oliva, Machado y la diputada opositora argentina Cornelia Schmit, están en conversaciones con diputados argentinos y colombianos para organizar una cumbre de la APDA con el propósito de discutir la situación venezolana y desarrollar su plan de apoyo a la oposición para el derrocamiento del gobierno de Nicolás Maduro.

Pretenden organizar una delegación o comisión de legisladores de la derecha latinoamericana, adscritos o no a APDA para viajar a Venezuela en un momento que coincida con nuevas olas de violencia de la oposición, para desde Caracas sacar una declaración a la comunidad internacional, llamando a la formación de un gobierno de transición. Simultáneamente se propondrían como “mediadores” en la crisis de Venezuela para la conformación de dicho gobierno. Las intenciones reales, por supuesto, son fomentar un golpe de estado en el país.

Entre los “mediadores” propuestos, aparte de la APDA, estarían UNOAMÉRICA la organización de nostálgicos del Plan Condor, la seudo ONG Human Right Foundation, conocida por su participación en un intento de magnicidio en Bolivia, y la red de paramilitares del ex presidente colombiano Álvaro Uribe.

La función “social” de la APDA, es respaldar y “legitimar” los intentos de golpes de estado, asesinatos y violencia que se generen en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina y demás países progresistas de la región. No puede resultar casual que se haya creado esta supuesta alianza antes de comenzar el 2012, año electoral en Venezuela, evidenciándose sus objetivos de desacreditar la revolución bolivariana.

Los proyectos de Oliva prevén emprender la campaña de apoyo a Leopoldo López, acción similar a la que emprendió por el terrorista Alejandro Peña Esclusa, aliándose a este y buscando liderazgo en la derecha.

Máximo representante en Venezuela de UNOAMERICA, Peña Esclusa fue arrestado en Caracas con 900 gramos de C-4 y detonadores, después de una denuncia por el salvadoreño Francisco Chávez Abarca, un especialista del explosivo militar C-4 formado por Luis Posada Carriles.

Mientras la Human Rights Foundation, es una criatura de la CIA encabezada por uno de sus reconocidos agentes Thor Halvorssen, quien no por coincidencia es también pariente cercano de Leopoldo López. Fue cómplice del fracasado golpe contra el presidente Boliviano Evo Morales, en 2009. La sucursal boliviana de la falsa ONG de Halvorssen era dirigida desde Miami por el terrorista cubanoamericano Armando Valladares, vinculado a la agencia de inteligencia norteamericana, y miembro del circulo de amistades de Luis Posada Carriles.

Oliva y su grupo pretenden además utilizar el escenario de desestabilización en Venezuela para que le sirva como punta de lanza en oxigenar las fuerzas de oposición a los gobiernos de Bolivia, Ecuador, Argentina y demás países progresistas de la región.

Tanto la APDA como su representante, Oliva Alcázar, son “hijos protegidos” de la extrema derecha del senado y congreso estadounidense. Su financiamiento proviene de la NED y la USAID mediante UNOAMÉRICA, que ha sido reiteradamente acusada por sus vínculos con la CIA y que al mismo tiempo abastece monetariamente los proyectos, viajes y eventos de la APDA.

Las enseñanzas terroristas para subvertir los países del ALBA y ganar dinero por esto, Oliva las aprendió de Hugo Acha Melgar, boliviano prófugo por financiar el terrorismo en Santa Cruz en el complot de 2009 y tambien asociado a Human Right Watch y Human Rights Foundation.

Acha Melgar, le mostró a Oliva “el camino del dinero de Washington” y las formas de captar fondos para beneficio propio así como le enseñó que el negocio norteamericano de las denuncias por falsas violaciones de los derechos humanos en países incómodos para EE.UU. es de los más lucrativos, y sobre todo si son contra los países del ALBA.

En Bolivia, el desespero de protagonismo de Oliva le ha resultado más dañino para su carrera, ya que su intención de posicionarse como líder de la derecha boliviana ante Europa y EE.UU. le causó que todos los opositores le dieran la espalda. Esto acompañado de las constantes denuncia de malversación de los fondos entregados, específicamente utilizados para pagos a servicios de prostitutas, donde todavía se comenta los escándalos del Hotel Savoy en Buenos Aires cuando se negó a pagarle sus servicios a una de ellas.

El nivel de movilización y organización de la ultraderecha regional contra el gobierno democráticamente electo en Venezuela, solo es posible con el millonario financiamiento procedente de EEUU y grandes intereses económicos vinculados a la derecha que se destinan para la guerra sucia contra el gobierno de Nicolás Maduro.

TWITTER: @AllardJeanGuy