La Habana y Cienfuegos (PL).- Explotados por diversas expresiones artísticas como un personaje tenebroso más en obras de misterio, los humedales vieron reducida su superficie mundial por la acción humana, que los sacrificó ante una ganada mala reputación por episodios infaustos en la vida real.

Cierto es que algunos choferes han sido tragados por pantanos debido a imprecisiones de los dispositivos GPS (Global Position Systems) en sus autos, pero si aplicamos el sentido común notamos que la culpa no ha sido de esos ancestrales parajes sino de los artefactos creados por el hombre.

Personajes de historietas como La Cosa del pantano, el videojuego Scooby-Doo y el pantano tenebroso y refranes como el conocido: “Si corres mucho es muy posible que te hundas en el pantano. Si vas muy despacio es muy posible que te hundas en el pantano” han condenado la existencia de esas zonas, sin las cuales la vida humana estaría en peligro.

A ese imaginario popular negativo se unieron también las presiones humanas representadas en la agricultura intensiva, la urbanización, la minería, la contaminación, la caza y pesca incontroladas. Con tales antecedentes ya se perdió más de la mitad de los humedales en la tierra, una situación que ha implicado entre otros males la degradación de los suelos y el aumento de las inundaciones, además de incendios incontrolables, sequías graves, más gases contaminantes a la atmósfera, enfermedades y deterioro de la biodiversidad.

Sin embargo, la vida en el planeta se sustenta enormemente en los humedales, definidos por la Convención sobre los Humedales (Ramsar, Irán, 1971) como extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas de aguas, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda los seis metros.

Ya sea por sus manglares u otros recursos, esos sitios son fabulosos proveedores de madera, alcohol, papel, colorantes, incienso, pegamentos, alimento vegetal y animal, así como de combustibles, medicina, abonos, empleo y recreación. Por si fuera poco, las turberas tienen un elevado valor científico por su enorme capacidad de conservar restos orgánicos, lo cual permite reconstruir paisajes vegetales de milenios atrás para estudiarlos.

Aunque no han cesado las amenazas que penden sobre ellos, la percepción actual de estos entornos afortunadamente va cambiando, pues progresivamente se extiende el reconocimiento de sus valores y aumentan las iniciativas por rectificar los daños que se les han infligido.

Nacida oficialmente como Convención relativa a los Humedales de Importancia Internacional especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas, la Convención de Ramsar ha ampliado su alcance y hoy apunta a la conservación y uso racional de esos ecosistemas. Su Lista de Humedales de Importancia Internacional incluye más de dos mil elementos.

Más de dos años después de su aprobación se inauguró el listado con la australiana península de Cobourg, el 8 de mayo de 1974. Veinte días después entraron otros 11 territorios. Entre las reservas de la biosfera de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) hay fuerte presencia de sitios asociados a humedales entre los que se encuentran los Pantanos de Centla, en México, la Ciénaga de Zapata (Cuba), Pantanal (Brasil), el Parque Nacional de Everglades (Estados Unidos), las Marismas de Odiel (España), así como el Delta del Danubio, que ocupa áreas de Rumania y Ucrania.

Cuba trabaja por reducir la contaminación en el mayor humedal caribeño

Con el diseño de un sistema de manejo integral de residuales en el complejo azucarero Antonio Sánchez, en la provincia de Cienfuegos (centro-sur), Cuba trabaja por disminuir la contaminación de la Ciénaga de Zapata, el mayor humedal del Caribe insular. El ingeniero Ernesto Martínez, a cargo de las plantas industriales en la Empresa Azucarera Cienfuegos, argumentó a Prensa Latina que el medio ambiente resulta el gran ganador de la estrategia concebida para una industria cuyas plantaciones de caña limitan en muchos casos con el cenagal localizado en la vecina provincia de Matanzas (oeste).

Enclavada en el poblado de Covadonga la central azucarera concentra a su alrededor un complejo productivo que consta de la única destilería de alcoholes finos de la Isla, más fábricas de ron y torula (alimento destinado a la ceba de cerdos). En el caso de la vinaza, uno de los residuales derivados de la producción de alcohol y torula, la solución apunta al empleo de carros-cisternas mediante los cuales harían llegar el potencial contaminante hasta los cosecheros de caña, a fin de verterla en las plantaciones, a manera de fertilizante. Tal innovación tecnológica no excluye el tradicional fertirriego (por gravedad) de los cañaverales con parte de esos desechos industriales, precisó el experto.

La introducción de la ceba de cerdos, en correspondencia con los Lineamientos de la política económica trazados por el Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba (2011), que permiten la ampliación del objeto social de las empresas, le incorpora un valor agregado a las producciones del complejo Antonio Sánchez, a unos 200 kilómetros al sudeste de La Habana.

En lugar de vender torula a las empresas porcinas, ahora venderemos carne de cerdo, lo cual nos permite el montaje de una pequeña planta de biogás que generará energía (gas) a partir de las excretas de los animales, sostuvo Martínez. Con una parte de ese combustible limpio podremos poner en marcha una secadora de arroz, toda vez que el municipio de Aguada de Pasajeros, a cuya jurisdicción pertenece Covadonga, es uno de los mayores productores del cereal en la Isla.

La construcción de una fábrica de pienso líquido ensilado, aledaña a la instalación de ceba porcina cerrará el ciclo de aprovechamiento de los residuales industriales en este complejo, concluyó Martínez.

El municipio cubano Ciénaga de Zapata, mayor y mejor conservado humedal del Caribe insular, dispone desde 2005 con un Centro de Gestión para Reducir Riesgos (CGRR) y aminorar efectos meteorológicos extremos. Ubicada al sur de la occidental provincia de Matanzas y a unos 120 kilómetros al sureste de La Habana, la región cenaguera cuenta con unos nueve mil 300 habitantes distribuidos en una veintena de asentamientos poblacionales.

Este CGRR se suma al interés de las autoridades locales por preservar un área categorizada como Reserva de la Biosfera y sitio Ramsar, que ha sufrido la contingencia de huracanes y su peor enemigo: los incendios forestales. La unidad está equipada con recursos tecnológicos imprescindibles para lograr mayor efectividad en los análisis de información e interpretación de las condiciones del tiempo, reseñó la versión digital del semanario Girón.

Con esas precisiones -añadió la fuente- es posible una adecuada organización y planificación de medidas de protección de pobladores y medios de la economía. Además, el CGRR cuenta con un Sistema de Alerta Temprana integrado en seis puntos de observación, que envían avisos ante cualquier sospecha o anomalía.

El especialista principal del Centro, Ariel González, explicó a Girón que su entrada en servicios ha facilitado a los jefes de Defensa Civil (DC) de la comarca una rápida respuesta ante situaciones extremas. Un sistema de indagación geográfica permite obtener una vista satelital en la computadora, la cual muestra las llamadas “zonas calientes” del lodazal, y de esta forma lograr un control más exacto de los fuegos y el comportamiento de áreas vulnerables.

Los actuales CGRR a lo largo de la ínsula, vinculados en su accionar a la DC, creada hace ya cinco décadas, han protegido en esta nación caribeña a gran número de vidas humanas y cuantiosos recursos materiales, recordó la publicación.

* Periodistas de Prensa Latina.