La Habana, Frankfort y Moscú (PL).- Después de numerosos debates y varios aplazamientos, la Comisión Europea (CE) aprobó una ley que obliga a las empresas con cotización en bolsa a tener el 40 por ciento de presencia femenina en sus consejos de dirección. La propuesta, que deberá ser ratificada ahora por el Consejo Europeo, había sido presentada en octubre por la vicepresidenta del Ejecutivo comunitario, Viviane Reding, pero su votación debió ser retrasada ante las divisiones en torno a la pertinencia de la medida.

Está hecho, la Comisión ha aprobado mi propuesta, afirmó la funcionaria, quien, tras el retraso de octubre, debió ceder en algunos puntos de la ley para lograr que la iniciativa tenga el apoyo suficiente.

De acuerdo con la legislación, para el año 2020, cuatro de cada 10 asientos en los consejos administrativos de cinco mil empresas europeas deben ser ocupados por mujeres, lo que pretende revertir la situación actual, cuando las féminas representan solo el 13,7 por ciento de los más altos cargos.

El plan de Reding había sido rechazado el 23 de octubre por la oposición de un gran número de comisarios y las dudas del servicio jurídico de la CE, al señalar que una norma europea no puede limitarse a imponer un objetivo sin señalar los medios para lograrlo.

El replanteo de la propuesta implicó borrar la diferenciación entre hombres y mujeres, al estipular que cuando en un proceso de selección haya varios candidatos con cualificación similar, las grandes compañías elegirán al del sexo menos representado, lo que evita que sea considerado discriminatorio para unos u otras.

De esta manera, y según fuentes comunitarias, el procedimiento de elección será neutro, transparente y tendrá en cuenta primordialmente la preparación y la experiencia.

La propuesta modificada diluye además la parte referida a las sanciones, pues en lugar de presentar una lista exhaustiva, sólo menciona dos ejemplos para las sociedades incumplidoras, al tiempo que cada país tendrá la posibilidad de elegir la que estime más apropiada.

De ese modo, las penas tendrán que ser efectivas, disuasorias y proporcionadas, y consistirán en multas y la posibilidad de intervención judicial en el caso que corresponda para declarar como inválidos los nombramientos que se realicen contrarios a esta ley.

Las compañías públicas dispondrán de dos años menos que las privadas -hasta 2018- para introducir la normativa, la que no se aplicará a empresas con menos de 250 empleados y un volumen de negocios anuales inferior a los 50 millones de euros.

Un comunicado de la CE reconoció que con esa acción el organismo pretende romper el techo de cristal que frena la presencia del talento femenino en las principales posiciones de las empresas de la Unión Europea (UE), lo que parece ser un nuevo logro en la lucha de las damas por alcanzar la igualdad.

El nuevo paso responde en gran medida a las consideraciones de los europeos, pues, según encuestas, casi nueve de cada 10 personas opinan que, ante la existencia de similar calificación, las mujeres deberían estar representadas de forma igualitaria en los puestos de responsabilidad de las compañías. Solo 11 de los 27 estados miembros -Bélgica, Francia, Italia, Holanda, España, Portugal, Dinamarca, Finlandia, Grecia, Austria y Eslovenia- tienen legislaciones para promover la igualdad de género en los consejos, mientras otros 11 no cuentan con ningún tipo de medida al respecto.

Asimismo, existen notables diferencias entre unos países y otros, pues mientras las mujeres suponen el 27 por ciento de los consejos de administración de las mayores empresas finlandesas y el 26 por ciento de las letonas, constituyen solo el tres por ciento en Malta y el cuatro por ciento en Chipre.

Con esta propuesta, la CE contesta al fuerte llamado del Parlamento Europeo para promover la acción acerca de la igualdad de género en las salas de las juntas corporativas, manifestó, tras la aprobación, el presidente del Ejecutivo de los 27, José Manuel Durao Barroso.

Hoy les decimos a las grandes compañías cotizables de Europa, apuntó, que demuestren su seriedad cuando se trata de igualdad de género en la toma de decisiones económicas.

Por su parte, Reding, principal impulsora de la medida, recordó que la UE ha promovido exitosamente la igualdad de género por más de 50 años y, sin embargo, todavía existe un lugar donde no se aprecia ningún proceso en ese sentido: los consejos de administración.

El ejemplo dejado por países como Bélgica, Francia e Italia, que recientemente adoptaron legislaciones sobre el tema, demuestra claramente que una regulación con cuotas y un margen de tiempo para cumplirlas puede hacer toda la diferencia, destacó.

Estoy en deuda con los numerosos europarlamentarios que han luchado incansablemente, expresó la comisaria, quien, luego del aplazamiento de la votación en octubre, aseguró que no renunciaría a la propuesta, pues las mujeres habían esperado por algo así más de cien años.

Estudios promovidos por el Ejecutivo europeo sugieren que los consejos de administración en los que se da el equilibrio de géneros disponen de un potencial para mejorar la situación financiera de las empresas.

Ante esta realidad, en marzo del 2011 la propia Reding retó a las empresas europeas cotizadas en bolsa a aumentar voluntariamente el número de mujeres en sus consejos de administración mediante la firma del Compromiso Europeo Más Mujeres en los Ôrganos Directivos.

Ese compromiso, que invita a las compañías a aumentar la participación femenina en sus consejos de administración hasta el 30 por ciento en el 2015 y el 40 por ciento en el 2020, después de un año solo había sido firmado por 24 empresas.

Con la nueva legislación, la búsqueda del equilibrio no quedaría a voluntad de las compañías, ya que sería de obligatorio cumplimiento.

Sin embargo, para su aprobación definitiva la propuesta de Bruselas necesitará el respaldo del Consejo Europeo, algo que podría no producirse, ya que el Reino Unido, Holanda, Bulgaria, Letonia, Estonia, Lituania, República Checa, Hungría y Malta han expresado una oposición explícita.

Por el momento, que el Ejecutivo comunitario haya dado luz verde a la iniciativa representa un paso de avance para la lucha por la igualdad, esa por la que se pronunció hace más de dos siglos la francesa Olympe de Gouges, cuando en 1791 redactó la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana.

Rusia: Un ama de casa para los negocios

La mujer rusa pasa ahora de una época de búsqueda de igualdad con los hombres y de feminismo extremo, al siglo XXI, cuando de ama de casa muchas veces deviene en empresaria.

Después de la década de 1930, en la Unión Soviética se inició un fuerte movimiento por igualar las condiciones de las mujeres a la de los hombres en todos los aspectos de la vida, desde el esfuerzo físico hasta el mental, lo cual también dio paso a un movimiento feminista.

El feminismo tuvo dos vertientes que todavía hoy perduran de cierta forma en esta sociedad y en el orbe. La corriente de igualdad que defiende esa condición política, económica, social del hombre y la mujer, y borra diferencias laborales entre ambos sexos.

El feminismo de diferencia es el que defiende los derechos particulares de la mujer en aspectos económicos, políticos y sociales.

De esa forma, entre 1928 y 1929, había en la Unión Soviética dos millones y medio de mujeres empleadas en la economía y para 1931, su número llegaba a tres millones 600 mil. Tales cifras aumentaron drásticamente durante la Gran Guerra Patria (1941-1945).

En la década de 1970, la Unión Soviética alcanzó el mayor número de ocupación laboral de mujeres profesionales en el orbe, pero al caer en esa época drásticamente la natalidad, se introducen condiciones excepcionales para incrementarla.

Para la década de 1980, el 92 por ciento de las féminas estaba empleada en la economía o en la educación (por encima del 30 a 40 por ciento en naciones desarrolladas), con una edad de entre 20 y 55 años.

Luego de las terapias de choque de la década de 1990 y el paso del socialismo a las relaciones de mercado, mucho perdió la mujer de sus condiciones de igualdad, y con frecuencia debió simultanear el trabajo de ama de casa y el de pequeños negocios. Además, también se hizo frecuente que las féminas contaran con un trabajo de salario fijo y un negocio desarrollado por su cuenta.

De acuerdo con el Centro Ruso de Estudios de la Opinión Pública, el 40,8 por ciento de los hombres y el 49,9 por ciento de las mujeres consideran que el trabajo y la familia son igual de importantes. Asimismo, el 20,12 por ciento de los hombres y el 16 de las mujeres estima necesario devolver al hogar al llamado sexo débil.

Una mujer profesional rusa con empleo dedica a la atención del hogar y a los problemas de la familia el doble de tiempo que su esposo. Ahora, la población femenina laboral alcanza un 75,7 por ciento, por debajo del casi 92 de la década de 1990, después que en los primeros cinco años de ese periodo el empleo femenino se redujo en 10,9 puntos.

La ocupación masculina se contrajo en apenas un 1,6 por ciento, mientras la de las mujeres llegó a 19,4. Pero la participación empresarial de las rusas es bastante alta. De acuerdo con el Comité Estatal de Estadísticas, entre 1996 y 1998 en 14 regiones rusas existían cuatro mil 400 pequeños negocios, en los cuales el 18 por ciento eran dirigentes femeninas.

Así, por ejemplo, cerca del 40 por ciento de las mujeres rusas dirige ahora firmas y empresas privadas en la región de Samara. Según recientes estadísticas, el 73 por ciento de las féminas dirigentes en Rusia tienen entre 30 y 60 años de edad, el 13,7 más de 50, y el 12, menores de 20 años.

Además, las mujeres dirigentes son mayoría en la esfera de los servicios (60 por ciento), en la industria ligera (45), la alimentación (43), el comercio minorista (40), educación, medicina y cultura (46).

Existe una tendencia al crecimiento de las féminas empresarias. En 1997, una quinta parte de las mujeres eran dueñas de negocios, mientras el 40 por ciento clasifica como semi empresarias, cuando conjugan el hogar con el trabajo por cuenta propia.

Las nuevas condiciones de la economía dieron un vuelco en la reafirmación de las rusas como figuras dirigentes, tanto de empresas estatales como de firmas privadas.

* Andrés es periodista de Prensa Latina y Rondón, corresponsal Jefe en Rusia.