Fuertes lluvias, sequías y calor caracterizaron el año 2013, empatado con 2003 como el cuarto más cálido a nivel mundial desde que comenzaron los registros de temperatura en 1880, según un reciente informe de la NOAA. El documento de la Administración Nacional Océanica y Atmosférica (NOAA), señala que la temperatura mundial anual combinada de la superficie de la tierra y del océano estuvo el año pasado 0,62 grados Celsius por encima de la media de 13,9 grados celsius del siglo XX.

De acuerdo con los registros, 2013 resultó asimismo el año 37 consecutivo (desde 1976) en que la temperatura mundial anual fue superior a esa media histórica. Aún cuando el año más caluroso registrado es 2010, con 0,66 grados celsius por encima del promedio, en general, los primeros 13 años del actual siglo figuran entre los 15 más calientes en el periodo de 134 años de recogida de datos.

Los investigadores indicaron también que nueve de los 10 años más cálidos en el período de registro de temperatura pertenecen a este siglo XXI. Sólo un año de la centuria pasada -1998- fue más cálido que el recién concluido 2013. La última temperatura inferior a la media anual fue en 1976.

Por zonas geográficas, la mayoría de las regiones del mundo experimentaron temperaturas superiores a la media anual. Partes de Asia central, oeste de Etiopía, este de Tanzania, y gran parte del sur y oeste de Australia tuvieron valores récord de calor, al igual que secciones del océano Ártico, una amplia franja del suroeste del océano Pacífico, partes del Pacífico central, y un área de la zona central del océano Índico.

En una parte del centro de Estados Unidos fue más frío que el promedio. Regiones pequeñas a través del océano Pacífico oriental y una región del océano Antártico al sur de América del Sur eran más frías que el promedio. Ninguna región del mundo tuvo récord de frío durante 2013.

La temperatura promedio global del océano de enero a diciembre pasado fue de 0,48 grados celsius, sobre la media de 16,1 grados celsius del siglo XX. En este medidor 2013 fue el octavo de más alta temperatura anual registrada, empatado con 2006.

En resumen, la mayoría de las regiones de todo el mundo fueron más cálidas en 2013 que el promedio. Cabe destacar que Australia observó su año más cálido desde que comenzaron los registros nacionales en 1910, con 1,20 grados celsius por encima del promedio, Nueva Zelanda tuvo su tercero desde 1909 en que comenzaron sus registros nacionales.

En el norte de Europa, Finlandia el año quinto más caluroso registrado. En el sur de Europa, la temperatura anual promedio de España estaba por encima de la media, aunque fue el periodo más frío desde 1997. Suiza observó una temperatura anual por encima de la media de 1961 a 1990. Lo mismo Bielorrusia, mientras Rusia su sexto año más cálido desde 1891.

Precipitaciones

Los pluviómetros de las estaciones hidrológicas terrestres de todo el mundo se acercaron a la media en el balance de 2013, sólo 0,31 milímetros por encima de la media de mil 33 milímetros desde 1961 a 1990. Aunque las lluvias varían mucho de región a región, 2013 fue el segundo año consecutivo con una precipitación global cercana a la media en las estaciones terrestres. Fenómenos de altas precipitaciones y sequía extrema se produjeron en todo el planeta, según el reporte de NOAA.

El centro de Rusia, partes del centro y el este de la India, el centro-norte de Estados Unidos, y una sección del sur de Canadá mostraron récord de humedad en el año, mientras una región de la costa oeste de Canadá tuvo récord en seca.

Por segundo año consecutivo, el noreste de Brasil experimentó una grave sequía, considerada la peor en los últimos 50 años. Con poca lluvia en el norte y este de Nueva Zelanda desde octubre de 2012, a principios de 2013 el país sufrió la peor sequía en décadas. Los déficit de humedad del suelo tuvieron sus niveles más altos desde la década de 1970 y en parte de la Isla del Norte eran los más secos de los últimos 70 años, recibiendo entre un tercio y la mitad del promedio de lluvias del verano.

A principios de febrero, Rusia tuvo su acumulado más pesado de nevadas en más de un siglo, con 216 centímetros de nieve en comparación con el promedio de 152 centímetros.

El 2 de abril, la ciudad de La Plata, Argentina, recibió alrededor de 300 milímetros de lluvia en tres horas, lo que provocó inundaciones repentinas que ocasionaron más de 50 víctimas mortales. Uno de los peores desastres climáticos en la historia de esa nación.

Después de casi tres décadas de escasez de precipitaciones, Angola y Namibia tuvieron una de las peores sequías, en tanto, las inundaciones alcanzaron otras regiones de África.

Tal es el caso de Mozambique, donde llovió intensamente a principios de año. Luego, las fuertes lluvias de marzo-abril llevaron a una inundación que dañó los cultivos y obligó el desplazamiento de miles de personas en el sur de Somalia y el este de Kenia.

En agosto, lluvias torrenciales provocaron inundaciones en Bamako, Malí, en África occidental. Al menos 37 personas murieron cuando el río Níger se desbordó.

Durante julio y agosto, el sur de China experimentó una grave sequía. Unos 78 millones de personas fueron afectadas, así como más de ocho millones de hectáreas de tierras agrícolas. Las pérdidas económicas directas se estiman en aproximadamente 7.7 mil millones de dólares.

Precipitación extrema en la región alpina de Europa y en Alemania, Polonia, República Checa, Austria y Suiza causó las inundaciones más intensas y prolongadas en las cuencas de los ríos Danubio y Elba desde 1950. Veinticinco personas murieron por las inundaciones.

La temporada del monzón del sudoeste asiático inició temprano en junio y trajo las peores inundaciones en medio siglo en las regiones cerca de la frontera entre India y Nepal. Murieron miles de personas.

En el noreste de Asia, desde fines de julio a mediados de agosto de 2013, una lluvia inusualmente pesada cayó cerca del río Amur, en la frontera entre China y Rusia. El río alcanzó un récord de 100,56 metros y superó el registro de 1984.

Las cuencas hidrográficas Songhua y Liaohe en el noreste de China vieron sus inundaciones más fuertes desde 1998. Fuertes inundaciones se detectaron en el este de Rusia, donde más de 140 pueblos fueron afectados por la peor inundación en 120 años.

Dos ciclones tropicales, Ingrid en el Atlántico Norte y Manuel en el Pacífico Nororiental, impactaron México casi simultáneamente en septiembre. Grandes lluvias combinadas con un aumento de las precipitaciones orográficas en regiones montañosas provocaron graves inundaciones y deslizamientos de tierra.

Temperaturas altas y fenómenos extremos

Según una declaración provisional sobre el clima de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), los nueve primeros meses del año, de enero a septiembre, constituyeron el séptimo período más cálido registrado, junto al año 2003, situándose las temperaturas mundiales de la superficie del océano y la tierra 0,48 grados Centígrados por encima de la media del período 1961-1990.

La declaratoria del organismo especializado de las Naciones Unidas sobre el tiempo, el clima y el agua en el mundo sirvió de información a los negociadores de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP19, que finalizó con magros resultados en Varsovia, Polonia. Para la OMM, el período de enero y septiembre de 2013 fue más cálido que los de 2011 y 2012, cuando el evento de La Niña provocó un enfriamiento.

Según los investigadores, durante los nueve primeros meses de 2013 no se dieron condiciones características de La Niña ni de El Niño y no se prevé que aparezcan antes de fines de año. La ocurrencia de esos eventos es un importante factor condicionante del clima. En los dos años más cálidos desde que se tienen registros, 2010 y 1998, se produjeron episodios de El Niño.

En 2013 las temperaturas altas más extremas ocurrieron en Australia. Hasta la fecha, las temperaturas son aproximadamente las mismas que las medias de 2001-2010, el decenio más cálido registrado, según el secretario general de la OMM, Michel Jarraud.

Todos los años más cálidos se han dado a partir de 1998 y este año continúa la tendencia. Actualmente, los años más fríos son más cálidos que los períodos más calurosos anteriores a 1998.

Por otra parte, las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono y de otros gases de efecto invernadero alcanzaron nuevos máximos históricos en 2012 y se prevé que volverán a alcanzar niveles sin precedentes en 2013. Ello significa un futuro más caluroso.

La OMM confirma que el nivel del mar a escala mundial alcanzó un nuevo máximo sin precedentes. La subida del nivel del mar hace que las poblaciones costeras sean cada vez más vulnerables a las mareas de tempestad.

El nivel marino aumenta en una media de 3,2 milímetros al año, con una variabilidad interanual desde que empezaron las mediciones satelitales con altímetro en 1993. La cifra supera la media de unos tres milímetros al año en el decenio de 2001 a 2010, y duplica la tendencia del siglo XX, de 1,6 milímetros al año.

El nivel del mar seguirá aumentando debido a la fusión de los casquetes de hielo y los glaciares. Más del 90 por ciento del calor adicional generado a partir de los gases de efecto invernadero es absorbido por los océanos.

Aunque el hielo marino del Artico se recuperó ligeramente después de una fusión de grandes proporciones y sin precedentes en 2012, este año se observa uno de los niveles más bajos.

Desde los inicios de las mediciones satelitales en 1979, en el decenio 2001-2010 ocurrió el mayor promedio anual de fusión del hielo marino del Artico del que se tengan registros, dándose los siete valores más reducidos de esa superficie desde 2007 hasta la fecha.

Según el Centro Nacional de Datos sobre Nieve y Hielos de Estados Unidos, en marzo la superficie del hielo marino en el Artico alcanzó la máxima extensión anual de 15,13 millones de kilómetros cuadrados, unos 0,5 millones de kilómetros cuadrados menos que la media del período 1981-2010.

La superficie del hielo marino del Artico alcanzó la mínima extensión de su ciclo anual en septiembre, 5,1 millones de kilómetros cuadrados, la sexta menor jamás registrada, cifra inferior en 18 por ciento, casi 1,1 millones de kilómetros cuadrados, al promedio mínimo de 1981-2010.

En la Antártida, por segundo año consecutivo la extensión del hielo marino en septiembre en esa región alcanzó un valor máximo de 19,47 millones de kilómetros cuadrados. Superior en unos 30 mil kilómetros al récord anterior de 2012, y en 2,6 por ciento al promedio de 1981−2010.

Los científicos consideran que los cambios de la circulación atmosférica observados en los tres últimos decenios, los cuales modifican a su vez los vientos dominantes en la Antártida, guardan relación con ese incremento. No obstante, también creen es posible se deba a una suma de factores, entre ellos los efectos del cambio de la circulación oceánica.

La Antártida difiere del Artico en que este último está compuesto por agua rodeada de tierra, mientras ella está compuesta por tierra rodeada de aguas de alta mar. La configuración de los vientos y las corrientes oceánicas aislan la Antártida de los patrones climáticos mundiales, manteniendo frío ese continente.

En los primeros nueve meses de 2013 se registraron temperaturas superiores a la media en la mayoría de las superficies terrestres del mundo, sobre todo Australia, el norte de América del Norte, noreste de América del Sur, norte de Africa y gran parte de Eurasia.

No obstante, se observaron temperaturas inferiores a la media en una región concentrada de América del Norte, el centro de América del Sur y las aguas del océano Pacífico oriental en la costa de Ecuador, una pequeña región del norte de Rusia y partes del noreste de Asia.

La región ártica registró temperaturas considerablemente más cálidas que la media. Esas temperaturas cálidas en el Artico y frías en el continente son características de la fase negativa de la Oscilación del Artico, que genera un flujo de aire frío hacia latitudes más bajas.

A principios de noviembre de 2013, la actividad mundial de los ciclones tropicales se acercó con un total de 86 tormentas (velocidad del viento igual o superior a 63 kilómetros por hora), al promedio del período 1981-2010, de 89 tormentas.

En el Atlántico Norte se produjeron 12 tormentas con nombre, siendo el promedio estacional del período 1981-2010 de 12 tormentas.

En 2013 la cuenca oriental del Pacífico Norte registró una actividad de huracanes superior a la media. Con un total de 17 tormentas, ocho de ellas alcanzaron categoría de huracán, y uno de ellos de gran intensidad.

Dos ciclones tropicales, procedentes de dos cuencas distintas (Ingrid en el Atlántico Norte y Manuel en el Pacífico nororiental), azotaron México casi de forma simultánea. En total, 24 de los 31 estados mexicanos fueron afectados.

A principios de noviembre, la temporada de tifones en el Pacífico noroccidental registraba 30 tormentas, incluidos 13 tifones, superando el promedio de 26 tormentas del período 1981-2010. El tifón Haiyan (conocido en Filipinas como Yolanda), uno de los ciclones tropicales más intensos, devastó Filipinas y golpeó duramente Vietnam.

El norte del océano Indico tuvo una temporada inferior a la media, con solo dos ciclones tropicales frente al promedio de cuatro de 1981 al 2010. La tormenta Phailin se convirtió en la más intensa de la cuenca norte del Indico desde 1999.

Europa, preocupación por severidad y frecuencia de la sequía

Entre los científicos europeos existe una creciente preocupación por el posible aumento a fines de siglo de la severidad y frecuencia de la sequía extrema en el llamado Viejo Continente, a consecuencia del Cambio Climático provocado por el hombre y al incremento del uso del agua.

Según avizora una reciente investigación de la Comisión Europea, este fenómeno del calentamiento global-que pende como una espada de Damocles sobre la humanidad- provocará un aumento de alrededor del 80 por ciento en las sequías previstas para Europa hacia el año 2100.

Expertos del Centro Conjunto de Investigación de la Comisión Europea y la Universidad de Cassel en Alemania, señalan que muchas cuencas fluviales, sobre todo en el sur, presumiblemente serán más propensas a períodos con menor disponibilidad de agua, debido en buena parte a los efectos meteorológicos del cambio climático.

Los autores del estudio exploraron, mediante modelos climáticos e hidrológicos en escenarios distintos de calentamiento global, la cuestión de si las temperaturas crecientes y un consumo intensivo de agua podrían causar en Europa sequías más intensas y de mayor duración, y en tal caso cuáles serían las zonas más castigadas.

De acuerdo a los expertos, el sur de Europa -incluyendo la Península Ibérica e Italia- tendrán más sequías que en la actualidad, mientras los niveles de flujo de arroyos y ríos podrían caer hasta en un 40 por ciento en la zona, para finales de este siglo.

Para el caudal mínimo de ríos y arroyos se prevén fuertes reducciones en la Península Ibérica, el sur de Francia, Italia y los Balcanes.

Señalan los científicos que la escasez de agua aumentará por el crecimiento demográfico y el incremento de la demanda del líquido en la región.

En ese sentido, los estudiosos explican que el futuro uso del agua va a agravar la situación en un 10-30 por ciento en el sur de Europa, mientras que en algunas subregiones de Europa occidental, central y oriental una presumible reducción de las sequías podría invertirse debido al uso intensivo del agua.

Para los investigadores, la sequía es un grave desastre natural, con un serio impacto económico y social. Se cree que este fenómeno extremo ha costado solamente en Europa más de cien mil millones de euros en las últimas tres décadas.

Giovanni Forzieri, investigador sobre el riesgo climático en el Centro de Investigación del Clima de la Comisión Europea, advirtió que un aumento de la demanda de agua, a raíz de una población creciente, así como su uso intensivo para el riego y la industria, dará lugar a reducciones aún mayores en los flujos de los ríos.

La investigación también encontró que las temperaturas globales promedio aumentarán hasta en 3,4 grados Celsius para el año 2100.

En general, los científicos predicen períodos de sequía más largos, severos y frecuentes, y que el calentamiento proyectado para Europa, sobre todo en sus regiones sureñas, será aún más fuerte.

Pueblo de Alaska desaparecería bajo el agua

El pueblo de Kivalina, una estrecha franja de arena al borde del Mar de Bering, en Alaska, territorio de Estados Unidos, en solo una década podría estar bajo el agua. El deshielo del Ártico hace que ese lugar sea vulnerable a la erosión costera. El cuerpo de ingenieros del ejército estadounidense construyó un muro a lo largo de la playa en 2008, pero no fue más que una solución temporal.

Una tormenta forzó la evacuación de los residentes hace dos años y se predice que Kivalina será inhabitable en 2025.

Los registros de temperaturas muestran que la región ártica de Alaska se calienta dos veces más rápido que el resto de Estados Unidos.

La retirada del hielo, el aumento del nivel del mar y la cada vez mayor erosión de la costa dejó tres asentamientos inuit, nombre común para los pueblos esquimales, al borde de la destrucción y al menos ocho más en peligro.

La Casa Blanca cree que reubicar a los habitantes de Kivalina en tierras de mayor altitud puede costar unos 400 millones de dólares, y no hay señales de que el dinero vaya a salir de los fondos públicos, señaló la británica BBC.

En opinión de Collen Swan, líder del consejo de Kivalina, las tribus indígenas de Alaska están pagando el precio por un problema que ellos no crearon.

Por su parte, en la localidad de Barrow, mucho más cerca del Polo Norte, los residentes en su mayoría de la tribu Inupiat, quienes viven de la caza de ballenas y focas, por primera vez en décadas este año no cazaron ni una sola ballena.

Vieron arruinada la temporada de caza porque el hielo marino comenzó a derretirse y romperse muy temprano en marzo. Después volvió a congelarse, pero era tan delgado e inestable que los cazadores no podían arrastrar sus botes.

Uno de los capitanes de la caza de ballenas, Herman Ahsoak, dijo a la prensa que el hielo solía tener un grosor de tres metros en invierno, y esta vez era de poco más de uno.

De acuerdo con una reciente investigación científica, que publicó la revista Nature Geoscience, el mar podría elevarse 20 metros a fines de siglo si el Antártico y Groenlandia sufren un deshielo como en el Plioceno.

Investigadores del Imperial College de Londres señalan en su estudio que la capa de hielo del este antártico es más sensible a los cambios del clima de lo que se creía.

En el Plioceno, entre 5,33 millones de años y 2,58 millones de años atrás, la Tierra experimentó un aumento global de temperatura que llegó a ser entre dos y tres grados Celsius superior al actual y similar a lo previsto para finales del siglo XXI. La concentración de dióxido de carbono (CO2) atmosférico era igual a la actual.

Ambos factores propiciaron la fusión de parte del hielo planetario, lo cual provocó un aumento del nivel del mar de 20 metros, según el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España.

Hasta ahora, era sabido que el mar se elevó 10 metros debido al deshielo de Groenlandia y el oeste antártico, pero no se tenía constancia de que el hielo del este antártico añadió otros 10 metros al nivel del mar, dijeron los expertos.

La capa de hielo del este antártico, cuya superficie equivale a la de Australia, se formó hace 34 millones de años y era consideraba en estado estable desde hace 14 millones de años.

Según la investigación, dada la similitud entre las variables de CO2 atmosférico y temperatura del Plioceno y la época actual, si hubiera un deshielo continental -Groenlandia y este y oeste antártico- las consecuencias podrían ser las mismas al final de siglo.

Los científicos llegaron a esa conclusión tras analizar muestras de lodo marino pliocénicas del antártico oriental, obtenidas a más de tres kilómetros bajo el nivel de la costa antártica.

* Periodista de la Redacción de Ciencia y Técnica de Prensa Latina.