Beijing (PL).- Al pensar en la mujer china, a la mente nos puede venir la imagen de una madre en bicicleta con su hijo detrás camino a la escuela o de regreso a casa, pero ella es mucho más. El proceso de reforma y apertura iniciado en esta nación a finales de la década de 1970 incide para bien en la aspiración de avanzar hacia la igualdad de géneros, sobre todo en la toma de conciencia respecto a esa meta, todavía muy distante pero reconocida como necesaria.

A pesar de esas realidades, nadie duda que la mujer china es más libre como resultado de las mencionadas transformaciones políticas, económicas y sociales, sin negar cuanto se hizo por ella a partir de 1949, sobre todo la lucha contra el analfabetismo, uno de los pasos iniciales para mejorar su situación. Cierto que en ocasiones después de la citada imagen, la otra puede asociarse a la exitosa empresaria, pero entre la primera y la segunda hay muchas más, tan comunes como las del resto del mundo, incluidos los problemas que enfrentan.

Por tratarse de un país en desarrollo y de tradiciones milenarias, en China encontramos machismo, violencia doméstica y hasta una menor representación femenina en el parlamento, todo resultado de condiciones históricas que según avance esta nación de más de 1.340 millones de habitantes y 56 etnias, se espera desaparezcan gradualmente. En este país abundan las mujeres empleadas como conductoras de ómnibus, gerentes de empresas, restaurantes, traductoras y muchas más vinculadas a la salud, la educación y el deporte.

Nada de eso debe sorprender, pero sí saber que el Ejército Popular de Liberación tiene entre sus filas a pilotas, y no pocas, a lo que se añade la presencia de dos mujeres entre los candidatos de la misión espacial prevista entre junio y agosto próximos. Poco a poco la presencia femenina se amplía de las industrias textil y ligera a campos tradicionalmente dominados por los hombres.

Gu Yu es la subdirectora de la División de América y Oceanía del Departamento de Relaciones Internacionales de la Federación de Mujeres de Toda China (FMTCh) y por ello no puede pensarse en una fémina sentada a un buró cubierto de documentos. Dos momentos de su vida ilustran su trabajo. En 1999 fue a una zona de la noroccidental provincia de Gansu, entre las más pobres del país.

En esa región permaneció seis meses como parte de su labor para conocer la situación del territorio y la realidad de sus mujeres, a quienes ayudó a desarrollar proyectos con vista a mejoras socio-económicas. Al día siguiente de su entrevista con Prensa Latina, viajó a la provincia de Hebei para visitar hogares de mujeres y conocer sus necesidades. A esas sedes acuden muchas en busca de asesoría asociadas a sus derechos, problemas de salud, empleo y capacitación, entre otros campos.

-¿Qué se hace por el avance de la población femenina en China?

Gu recurre a la historia para una descripción más objetiva. En los primeros años de la Nueva China (a partir de 1949), el 90 por ciento de las mujeres eran analfabetas. Entonces se organizaron cursos para vencer ese flagelo y prepararlas para su incorporación a la sociedad como una fuerza productiva mejor calificada.

Luego del proceso de reformas y apertura de finales de la década de 1970, surgieron otras tareas, incluida una mayor capacitación técnico-profesional y hasta la gestión de créditos para apoyarlas en el establecimiento de pequeñas empresas a fin de contribuir a su independencia económica.

En el período 2009-2011, la FMTCh ayudó a un millón 130 mil mujeres a conseguir créditos por valor de 55 mil 640 millones de yuanes (más de ocho mil millones de dólares), cifra en aumento, asegura Gu, quien aclara que la labor de la federación incluye la gestión de préstamos en condiciones más favorables para las beneficiadas.

-¿Está la mujer china consciente de sus derechos?

La funcionaria de la FMTCh evita las comparaciones históricas y su respuesta es precisa: Conocemos como uno de los primeros el de la educación, la base de todo, recalca. Luego aprendemos los laborales, incluido el de establecer una empresa. Con la independencia económica, la mujer está más consciente de que es una persona, “no una cosa que pertenece al hombre”, y también defiende sus derechos en el matrimonio, añade.

Al respecto ejemplifica con la tasa de divorcios, que tiende a crecer, en su opinión, como reflejo de la búsqueda de felicidad. Si está casada y no es feliz, la mujer puede recurrir al divorcio, inexistente en otros tiempos, según explica.

Cierto que no en todos ella toma la iniciativa, pero la realidad de otros años contrasta con la siguiente estadística: En 2011 más de dos millones 100 mil matrimonios se desintegraron en este país. En 2003 la cifra de divorcios fue de un millón 330 mil. Ello no es razón para sentirnos satisfechas, advierte Gu, al agregar que también trabajan para que las mujeres conozcan más sus derechos con vista a una mayor participación en la vida política del país.

La funcionaria reconoce que en China las cifras de diputadas, gobernadoras y ministras son inferiores a las de otros países. Todavía hay problemas con la participación de las mujeres en la vida política, algunas piensan que ese es un espacio de los hombres. Si ellos tienen ese espacio, ¿cómo van a aprobar leyes y normas para una mayor participación de la mujer en la sociedad?, pregunta Gu.

Ampliando esa idea, aclara: “no es decir que los hombres sean malos, sino pueden desconocer las necesidades de las compañeras, por eso también las mujeres debemos dirigir, tenemos que compartir la sociedad, la vida, los derechos para avanzar hacia la igualdad de géneros”. Esta madre de una niña de cinco años admite que se trata de un largo proceso, más difícil en un país con una enorme población rural y en el cual deben respetarse culturas milenarias y hasta vencer barreras lingüísticas.

Velocidad de los cambios

La comparación nos acerca a períodos diferentes de China y el papel de la mujer en esos años. Gu nos cuenta que su madre nació dos años antes del surgimiento de la Nueva China y ella en 1976, también dos años antes del proceso de reformas y apertura. Creo que la mayor diferencia entre nosotras es que mi madre se entregó a la sociedad, a la nación, la realidad lo exigía. Hoy lo hacemos, pero estamos más conscientes de nuestros derechos y también pensamos en la felicidad individual y en nuestras vidas.

-¿Será la vida de la niña de hoy, de cinco años de edad, muy diferente de la de sus padres?

Gu: Le daremos y guiaremos en todo lo posible, pero con el tiempo ella tomará sus propias decisiones, nuestro único deseo es que sea feliz.

Como para ilustrar la velocidad de los cambios, nos dice que en los años 80 del siglo pasado los colores de la ropa de las mujeres chinas se limitaban a dos o tres; “hoy se visten de todos los colores y ello es muestra de su pensamiento, más avanzado… crecemos como personas”, asegura.

Pero en este acercamiento reservé para el final la imagen de una mujer digna de toda admiración, la esposa del trabajador que emigra a la ciudad en busca de mejor empleo. Unas lo acompañan, otras, en muchos casos también madres, permanecen en casa, encargadas de tantas responsabilidades que la convierten en otro símbolo de la mujer china de estos tiempos.

Protección de los derechos de la mujer en China

La protección de los derechos de la mujer, su avance social, respaldo financiero para emprender proyectos y educación figuran entre las metas de la Federación de Mujeres de China (FMCh), creada en 1949 y que funciona en todas partes del país. Sobre los pormenores de su trabajo, objetivos y futuro, conversó con Prensa Latina Cui Yu, vicepresidenta de este organismo que surgió meses antes de la proclamación de la República Popular China, hace ya 65 años.

En su despacho, en un renovado edificio ubicado en el corazón de Beijing, Cui adelantó las metas de la FMCh en 2014 para el cuidado del sector femenino, crear más talentos entre ellas y proteger sus derechos. Considerada fuerza relevante en el proceso de construcción del socialismo con características chinas, la Federación de Mujeres se dedica en este país a unir y educarlas y prevé para el próximo lustro ayudarlas a lograr mayores éxitos, cuidar más sus intereses y promoverlas.

En sus seis décadas y un lustro de existencia, esta organización ha realizado la compleja tarea de proteger a este sector de la sociedad y promover la igualdad de género en un inmenso país que saltó del feudalismo al socialismo hace solo 65 años, explicó la Vicepresidenta. Entre las tareas explicadas por la Vicepresidenta figuran los microcréditos para el establecimiento de negocios, que han beneficiado directamente a más de tres millones de mujeres e indirectamente a otros 10 millones de ellas, y promover exámenes médicos gratuitos para las residentes en zonas rurales.

Esos exámenes gratuitos están destinados a las mujeres residentes en zonas rurales y se investigan dos tipos de cáncer, de cuello uterino y de mama, un proyecto que comenzó hace mucho tiempo porque esas féminas tienen problemas de salud no detectados, dijo la funcionaria.

La integrante del Secretariado de la FMCh señaló que, gracias a ese programa, desde 2009 más de 25 millones de mujeres fueron beneficiadas y se crearon fondos de auxilio de 10 mil yuanes (unos mil 600 dólares) para cada una de las 11 mil mujeres diagnosticadas con la enfermedad.

Otros aspectos del trabajo de la FMCh son ayudarlas a integrarse en los comités de representantes de sus pueblos para enfocar mejor la igualdad de los géneros, así como promover la formación y selección de mujeres con talento de alto nivel, un proyecto en marcha desde 2011.

Como aspecto destacado por Cui figura el programa para la eliminación de la anemia en recién nacidos y niños menores de cinco años, una acción muy amplia que cuenta con la participación de toda la sociedad, la cual dona una gran cantidad de fondos para prevenir ese mal causado por la falta de hierro.

Otro tema sobre el cual Cui habló con Prensa Latina fue el vinculado con la igualdad de géneros y el de igual pago por igual trabajo, que aparecen contemplados en un reglamento vigente en China desde 1990, pero que ahora enfrenta los desafíos de una economía de mercado.

Además de esa regulación, en esta nación existe la Ley de Protección de los Derechos de Mujeres, que establece igualdad de recompensa para mujeres y hombres durante el trabajo, lo cual refrenda asimismo la Ley del Trabajo. Pese a todo este entramado legal, la Vicepresidenta de la FMCh dijo que en la práctica, en estos momentos de reforma y apertura, China entró en una época de economía de mercado y cambiaron los criterios para evaluar el pago por trabajo.

Según Cui, ahora el valor de la mano de obra depende del conocimiento, la capacidad y la eficiencia de trabajo, lo cual por un lado contribuye al desarrollo social porque estimula la eficiencia y las ventajas de la sociedad, pero por el otro provoca diferencias salariales por género en algunos sectores e industrias. Por esa razón, la funcionaria expresó que el Gobierno y la FMCh prestan mucha atención a estos problemas y emitieron el denominado Esquema de Desarrollo de las Mujeres Chinas 2011-2020, centrado en la igualdad entre mujeres y hombres en cuanto a la recompensa de trabajo.

Cui admitió que aunque las leyes regulan la igualdad de género, es posible que en la realidad todavía exista alguna diferencia. “Pero nunca hemos dejado de esforzarnos y de trabajar para promover la igualdad”. Agregó que las mujeres tienen el derecho de denunciar cualquier irregularidad que, de no solucionarse luego de una investigación preliminar, puede ser enviada al arbitraje laboral y, finalmente, al tribunal de justicia.

Consideró que en China el mecanismo de protección contra la discriminación de géneros es relativamente complejo y que la Asamblea Popular Nacional, órgano ejecutivo de la ley, puede supervisar cualquier caso de este tipo. Además, agregó, tenemos órganos de asuntos laborales y supervisión en todas entidades, ante los cuales las mujeres pueden quejarse.

Al referirse a los graduados universitarios, Cui comentó que cuando las egresadas buscan trabajo, algunas empresas claramente indican que no consideran aspirantes mujeres, sobre la base de diferentes criterios de evaluación. Algunos, dijo la funcionaria, exigen hasta la altura y el peso de las mujeres, lo cual contraviene la ley y cuando es conocido se reporta a los departamentos laborales y se da a conocer a la opinión pública para que conozcan el comportamiento de esas compañías.

Como colofón, la Vicepresidenta de la FMCh aseguró que este organismo, con más de 76 mil funcionarias en todo el país, tiene como centro de su labor servir al público y a las mujeres, y participar desde el comienzo de los problemas para proteger sus derechos y promover su desarrollo.

Temas claves en la agenda del Congreso de Mujeres

En un balance de la actuación de las chinas en 2012, la Federación de Mujeres de China (FMCh) destacó la elevación de la participación de mujeres en el XVIII Congreso del Partido Comunista (23% de los delegados, 2,9% más que en 2007), así como mayor representación en parlamentos locales y de asesoría.

Un Libro Blanco del Consejo de Estado, divulgado a fines de 2012 sobre la protección de los derechos de mujeres y niños en China, relaciona todas las legislaciones emitidas en el país desde 1990 con la intención de mejorar el régimen legal y las políticas vinculadas con esos sectores de la población. En esa cuerda, el Gobierno ha promulgado los planes de desarrollo para las mujeres por períodos quinquenales desde 1995 hasta 2010 y en 2011 preparó uno vigente hasta 2020 encaminado a mejorar cada día su salud, condiciones de vida y ampliar sus derechos.

El documento destacó avances en la atención de embarazadas, la disminución de la mortalidad materna, y en general progresos que aún siguen impulsándose porque queda mucho por hacer en sectores de la sociedad más atrasados y desfavorecidos, comentan los analistas. La mortalidad materna en 2011 fue de 26 por cada 100 mil partos, 72,4 por ciento menos que en 1990 y 50,8 por ciento por debajo de la cifra de 2000.

La FMCh brindó servicios legales para tratar casos de violencia doméstica, disputas matrimoniales y familiares, que esa organización facilitó en 2012 a siete mil mujeres. Otras 15 mil peticiones y llamados de mujeres de todo el país recibieron atención y respuesta, lo cual voceros de este organismo dijeron responde al interés de promover la estabilidad y la armonía social.

Un muestreo realizado por la FMCh en 2007 dio a conocer que en el 30% de los entonces 270 millones de hogares en este país se reportaron casos de violencia doméstica y el 85% de las víctimas fueron mujeres, y que ese año 100 mil parejas se divorciaron debido a esos abusos.

Los analistas abordan el desequilibrio en la población de hombres y mujeres en China, una consecuencia negativa de la política de un solo hijo vigente desde la década de 1980 y la preferencia de muchas parejas por un varón si no hay una segunda oportunidad. Expertos consultados al respecto por la prensa local indican que los problemas sociales causados por el desequilibrio entre la cantidad de mujeres y hombres pasaron de invisibles en la década de 1980 a visibles en la actualidad, y se hacen particularmente evidentes en la dificultad de encontrar pareja.

De acuerdo con la Oficina Nacional de Estadísticas, en el sector poblacional chino menor a 30 años de edad existen 20 millones más de varones que de mujeres y en los venideros 10 años habrá una media anual de un millón de hombres más que la cantidad de mujeres en edad de matrimonio.

Cálculos oficiales estiman que en 2020 China podría tener 300 millones más de hombres que de mujeres porque nacen 119 niños por cada 100 niñas, mientras en zonas prósperas donde existe la posibilidad de conocer el sexo de los hijos durante el embarazo la diferencia alcanza la proporción de 130 a 100.

* Corresponsales de Prensa Latina en China.