(PL y agencias).- La importación de frutas en Bolivia aumentó de cuatro millones de dólares en 2013 a 19 millones hasta noviembre de 2013. El volumen se duplicó de 20 mil a 42 mil toneladas en una década, lo que significa un incremento del 397% en términos de valor y 113% en volumen, informó la jefa de la Unidad de Estadísticas del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) Jimena León.

Según el IBCE, entre enero y agosto de 2013 las importaciones de fruta aumentaron 57% y el país pagó más de 13 millones de dólares por 29 mil toneladas de frutas importadas, sobre todo manzana, almendra, uva, pera, durazno, kiwi, ciruela, coco, chirimoya, limón, cereza, mango, pistacho y arándano.

El año pasado Bolivia compró frutas a 18 países, y el principal proveedor fue Argentina (54% del valor total), seguido de Chile (31%) y Brasil (12%). Las principales frutas importadas fueron manzanas, almendras, peras, uvas, kiwis, duraznos y ciruelas, informó el diario Los Tiempos de Cochabamba. El IBCE dice que Bolivia es autosuficiente en naranja, mandarina, pomelo, papaya, sandia, palta y plátano.

En el sistema alimentario mundial las empresas transnacionales transforman la agricultura y los alimentos en mercancías de exportación, razón por la cual las naciones del orbe tienden cada vez más a comprar alimentos en vez de producirlos, explicó el director general del Instituto Nacional de Investigaciones de Viandas Tropicales de Cuba Sergio Rodríguez, al intervenir en el IV Simposio Internacional de Fruticultura Tropical.

A principios de la década de 1960 los países del Sur tenían un excedente comercial agrícola cercano a los siete mil millones de dólares anuales, pero a finales de los 80 ese excedente había desaparecido y hoy todos los países del Sur son importadores netos de alimentos, reveló Rodríguez.

En Bolivia la proliferación de cultivos de coca y quinua de exportación ha provocado una drástica disminución de sembradíos de papa en el altiplano, y de huertas frutales en los valles paceños. Según un estudio realizado por la Fundación Tierra, en los Yungas de La Paz “más del 80% de la tierra cultivada se destina a la coca y genera casi la totalidad de los ingresos monetarios familiares, lo que la convierte en un monocultivo”.

Si bien el estudio señala que los yungueños nunca fueron autosuficientes en la producción de sus alimentos, en la actualidad los sembradíos de coca aumentan a la par que decrecen los cafetales y frutales, y “van desapareciendo los cultivos mixtos de walusa, yuca, mani, zapallo, verduras, o frutas, o la cría de animales (pollos) para el consumo familiar”.

El año pasado el director del Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (Iniaf) Lucio Tito reconoció que, debido a la creciente demanda en el mercado internacional, los monocultivos de quinua “están desplazando a los cultivos de haba en la zona del lago Titicaca”. Lo mismo ocurre con otros productos del altiplano como la papa y varios tipos de tubérculos.

La presidenta de la Aduana Nacional de Bolivia Marlene Ardaya comentó que la importación de alimentos, sobre todo papa peruana, aumentó de manera “importante”, en tanto que la secretaria de Conflictos de la Confederación Nacional de Gremiales y Cuentapropistas Mercedes Quisbert reveló que en los últimos días de octubre del año pasado las importaciones de alimentos de Perú se incrementaron en un 300%: “La cantidad de camiones con frutas y verduras que ingresaban al país eran de cinco a ocho por día, ahora llegan a 20 por día”.

La producción boliviana de alimentos, principalmente quinua, arroz, maíz, sésamo, soya, tubérculos, carne y maní, creció 5,8% en el periodo 2012-2013. Según datos del Viceministerio de Desarrollo Rural, la producción aumentó de 15,4 millones de toneladas en 2011-2012 a 16,3 millones de toneladas en 2012-2013. Los que menos crecieron fueron los cultivos de hortalizas y frutas.

Se estima que la superficie cultivada en Bolivia es de 3,6 millones de hectáreas, de las cuales 2,6 millones se destinan a cultivos agroindustriales de exportación como la soya (1,1 millones de has). Entre los alimentos para consumo interno, las hortalizas ocupan apenas el 2,1% del área cultivada, los tubérculos 8,7% y los frutales 6,4%.