Sánchez Berzaín, personaje que causa irritación en la gente con solo pronunciar su nombre, aclaro que no pretendo salir en su defensa ni apologizar su imagen. Empero, es inevitable hacer una reflexión sobre la causa por la que estos días algunas autoridades mediante virulentos comentarios, se empeñan en atribuirle los peores males, lo que nos hace rememorar su época de ministro, donde destaca la prepotencia.

Pero de ahí a identificarlo como el Atila del siglo XXI, cual fue descrito por Rafael Puente en su artículo de página7, titulado “Sánchez Berzaín, el demócrata”, con el evidente propósito de posicionar al actual régimen como superior, más democrático, más justo y más benévolo.

En esa dinámica de describir al “enemigo”, el autor del artículo comete el desliz de ignorar por completo los excesos y abusos del presente gobierno, cuando identifica como “lo peor que nos ha pasado en estos ocho años es la represión de Chaparina, pero al lado de la guerra del gas parece un juego de niños”, donde cabe preguntarse si fue aquélla represión, el más grave atropello a los Derechos Humanos que cometió este régimen.

Tal conclusión del artículo referido, demuestra una visión parcializada de la realidad, bastante funcional al gobierno y sus dos períodos, pues no parece estar informado el Sr. Puente de los tristes sucesos que enlutaron a nuestro país con muertos inocentes en Caranavi, Pando, La Calancha, Hotel las Américas, Huanuni, y del terrorismo digitado desde el Estado originando la muerte del joven mártir Christian Urresti. Ni qué decir con los linchamientos en el Chapare que no tienen fiscales investigando a los responsables con la misma agilidad que persiguen a denunciantes contra el régimen.

Es evidente que la represión de Chaparina, comparada con esos sucesos, también resulta menos lesiva, por lo cual es sospechosa su omisión en el análisis del Sr. Puente para concluir que Chaparina fue lo peor que hizo este gobierno. Podrá ser el error político más simbólico, quizás, pero ello no justifica invisibilizar las injusticias que ahora se profundizaron respecto a la época de Sánchez Berzaín. Y con mayor impunidad.

Si mis afirmaciones pueden parecer exageradas, sobre los retrocesos en materia de Derechos Humanos durante el gobierno de Evo Morales, sugiero revisar las Conclusiones de La Comisión Interamericana de Derechos Humanos de su 147 Período ordinario de Sesiones (7 al 22/3/2013) cuyos informes reflejan la agudización de problemas en nuestro país, sobre el respeto al derecho a la vida y la integridad personal, las garantías del debido proceso y la protección judicial; la situación de los derechos de los niñ@s, de los defensores de derechos humanos, de los pueblos indígenas, de las mujeres, de las personas privadas de libertad y derechos de las lesbianas, gays, y personas trans, bisexuales e intersexuales, sobre este último grupo es preciso señalar que el presidente emitió declaraciones discriminatorias, como nunca antes hizo un primer mandatario.

O también puedo recomendar al Sr. Puente revisar el comunicado de prensa emitido en La Paz, por el Relator Especial de Naciones Unidas Sr. Mutuma Ruteere, en su visita del 10/9/2012, aclarando que la prohibición de la promoción de ideas de superioridad racial y la propaganda racista, es compatible con la obligación de proteger y respetar la libertad de expresión y de opinión, recomendando que debía el poder judicial pronunciarse sobre la existencia o no, de la compatibilidad entre la Ley 045 con la obligación de proteger la libertad de expresión, de acuerdo a la Constitución Política del Estado y normas internacionales.

A decir de Rafael Puente, ninguno de nosotros puede criticar al gobierno, sólo las personas enfrentadas a Sánchez Berzaín. Bajo esa lógica, Sanchez Berzaín es el peor masacrador de la historia, y el actual gobierno -donde solo visibiliza la represion de Chaparina como el peor episodio- es un oasis de democracia, vigencia de derechos, respeto de derechos humanos, justicia, tolerancia y libertad de expresión.

Con el fin de eclipsar la sistemática y sostenida violencia contra la democracia que ejercita este gobierno, una vez más, el libreto de sus ideólogos, acude al mecanismo fácil de recordar el objeto simbólico al cual ellos atribuyen todas las desgracias de Bolivia: Sánchez de Lozada y Sánchez Berzaín, como único recurso para compararse y quedar en mejor situación política. Y para ello, aplican recuento de muertos, de donde emerge el riesgoso ejercicio de comparar a Sánchez Berzaín con los ministros de gobierno de Evo…

Cuidado.

La memoria reciente en el imaginario popular, de los últimos ocho años -pese a la descomunal propaganda a favor- podría develar resultados sorprendentes en las elecciones del 2014.

Y algo más: la victimización de las actuales autoridades, que basaron su crecimiento político como los mártires de Sánchez Berzaín, trae la conclusión inevitable de que para Evo Morales, su vicepresidente, sus ministros y sus mercenarios ideólogos, Sánchez Berzaín, es el enemigo indispensable.

Por último, el artículo del Sr. Puente no hace más agendar de manera obligada para el análisis, cuánta justicia, democracia y libertad de expresión contamos actualmente. Usted, haga su propia comparación.

Finalmente, pregunto al Sr. Puente, auto proclamado entre los pocos privilegiados que pueden criticar a su gobierno: puedo yo emitir alguna crítica o debo pedirle permiso?

* Abogada