Roma, Berna y Ginebra (PL).- El 18 de diciembre se celebró el Día Internacional del Migrante con un llamado a tolerar y respetar el fenómeno migratorio, precisamente cuando el mundo conoció imágenes de cómo en Europa los inmigrantes son maltratados, con métodos calificados de horrendos e inaceptables.

Un telediario de la cadena pública italiana RAI2 difundió el vídeo filmado en un centro de acogida en la isla siciliana de Lampedusa, en el cual se observan decenas de indocumentados que hacen fila, completamente desnudos y a la intemperie, en espera de ser desinfectados de sarna. La película fue grabada el 13 de diciembre por un emigrante, y en la fila habría personas de origen eritreo, sirio, ghanés, nigeriano, kurdo, e incluso algunos sobrevivientes del naufragio ocurrido en octubre último frente a la isla italiana, donde murieron más de 400 viajeros.

El 12 de octubre a 359 llegó la cifra de cadáveres recuperados tras el naufragio de la embarcación con 518 inmigrantes a bordo, a menos de un kilómetro de las costas de la isla italiana de Lampedusa. La cifra de fallecidos podía crecer aún, pues solo fueron rescatadas 155 sobrevivientes, mientras cuerpos sin vida quedan aún en la bodega de la hundida barcaza de apenas 20 metros de eslora.

El naufragio ocurrió cuando después de una jornada de travesía, el capitán de la atestada embarcación prendió fuego a un trapo para señalizar su ubicación, pero éste cayó en la cubierta con restos de combustible, lo que provocó un incendio y el pánico de los pasajeros. La barcaza se desestabilizó y volcó en una zona de casi 50 metros de profundidad, recuerdan medios de prensa locales.

Las recientes imágenes difundidas por RAI2 no reflejan los procedimientos que imaginó la ONU en una declaración de 2000. “Los Estados miembros adoptan por unanimidad una Declaración en la que reconocen la contribución importante de la migración al desarrollo, y llaman a una cooperación más amplia para afrontar los retos de la migración irregular y facilitar un flujo de personas seguro, ordenado y regular”, señala.

La Declaración también enfatiza en la necesidad de respetar los derechos humanos de los migrantes y de promover las normas internacionales de trabajo. Sin embargo, todo parece indicar que no siempre ese compromiso “de todos los países miembros de la ONU” se ha vuelto realidad, y lo atestiguan además las 25 mil personas fallecidas en el mar Mediterráneo en las últimas dos décadas mientras intentaban llegar a costas europeas.

El año pasado murieron 1.300 y en 2011 fueron dos mil, cifras que incluyen hombres, mujeres y niños que se aventuran al mar en busca de mejores oportunidades de trabajo y de vida, o porque huyen de países en conflicto, como es en la actualidad el caso de Siria.

Para quienes logran sobrevivir, la mayor tragedia podría comenzar con su llegada a tierra europea; por ejemplo, las leyes italianas -uno de los países a donde más arriban los indocumentados por tener costas mediterráneas- prevén la expulsión inmediata y la posibilidad de procesarlos e imponerles multas de hasta cinco mil euros. Asimismo, los centros de primera acogida presentan situaciones complejas: precisamente la instalación de Lampedusa acoge a un estimado de mil emigrantes, pese a tener capacidad apenas para 250.

A mediados de mayo, la organización Médicos por los Derechos Humanos denunció que en los Centros de Identificación y Expulsión (CIE) de ilegales en Italia existen condiciones de vida inhumanas, peores que en las cárceles. Cuando esas instituciones cumplen 15 años de existencia, la ONG presentó un reporte titulado Archipiélago CIE, según el cual los centros no ofrecen condiciones de vida dignas a los indocumentados, fundamentalmente por falta de recursos.

Desde febrero de 2012 hasta igual mes de este año los investigadores realizaron 14 visitas a los 11 centros ubicados en la nación transalpina, y llegaron a la conclusión de que la decadencia de esos lugares se debe a que el Gobierno ha dejado de invertir en ellas. Las evidencias confirman que el instituto de detención administrativa es completamente inadecuado para tutelar la dignidad y los derechos fundamentales de los migrantes, entre ellos la salud, señaló el informe.

De acuerdo con el texto, el sistema de los CIE es además escasamente relevante y poco eficaz en el combate a la inmigración ilegal. Los CIE son estructuras previstas por la ley italiana en las que pueden ser detenidos los extranjeros sometidos a medidas de expulsión o de rechazo con acompañamiento obligatorio a la frontera.

El prolongar los tiempos máximos de detención de los ilegales a un año y medio no ha tenido ningún efecto significativo en términos de eficacia en las repatriaciones, mientras ha contribuido a agravar las tensiones dentro de los mismos centros, agregó el informe. Ante esa situación, Médicos por los Derechos Humanos llamó a clausurar todos los centros de identificación y expulsión activos en Italia y a que la detención del extranjero con fines de repatriación tenga lugar el menor tiempo posible.

Según la ONG, la nueva ministra para la Integración, Cecile Kyenge, nacida en la República del Congo y nacionalizada italiana, tiene motivos más que suficientes para proseguir con su política y enfrentar el problema de la inmigración ilegal. Kyenge pide el derecho de ciudadanía para los hijos de extranjeros nacidos en Italia y solicita la abolición de la normativa por la cual la inmigración ilegal es considerada un delito.

El 18 de junio la ministra de Integración y Cooperación Internacional de Italia Cécile Kyenge defendió el acceso de los inmigrantes a la nacionalidad italiana durante una conferencia convocada por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). La titular abogó por la integración de los cinco millones de inmigrantes menores de 40 años radicados en Italia yllamó a un cambio en la legislación de su país para que los 600 mil niños de padres extranjeros nacidos en Italia obtengan la ciudadanía de forma automática.

Oriunda de la República Democrática del Congo, Kyenge destacó que el debate sobre nacionalidad es una cuestión central para su ministerio y concerniente a toda Europa. Es la primera ministra afrodescendiente en esta nación y desde su nombramiento por el jefe del gobierno Enrico Letta es blanco de ataques a causa de su origen.

Escándalo mundial

Asombro y rechazo provocó en Italia la divulgación de las imágenes de Lampedusa. “El vídeo recuerda los campos de concentración”, comentaron varios medios de comunicación sobre la secuencia transmitida en un telediario de la cadena pública RAI2, filmada por un inmigrante con su teléfono celular en una instalación de la isla siciliana de Lampedusa.

El primer ministro Enrico Letta afirmó que “esas imágenes son muy graves, el gobierno hará una investigación a fondo para verificar y sancionar a los responsables. El ministro italiano del Interior Angelino Alfano garantizó que habrá una rendición de cuentas “y los culpables van a pagar”; mientras la presidenta de la Cámara de Diputados Laura Boldrini consideró que esa manera de tratar a los foráneos es indigna de un país civilizado. “Nadie puede ser indiferente a esa grabación, tanto más porque son posteriores al trágico naufragio de octubre último en Lampedusa, en el cual murieron más de 350 personas”, afirmó Boldrini.

Por su parte, el alcalde de la isla Giusy Nicolini dijo que esa situación no es lo que esperaban ver dos meses después del trágico incidente. Nicolini afirmó que los inmigrantes son sometidos en Lampedusa a un trato como de “campo de concentración” y responsabilizó con ello al Ministerio del Interior.

Tras la divulgación del vídeo, la Comisión Europea no demoró en emitir una declaración en aras de exigir a Roma investigar con detalle los hechos. La comisaria de Interior Cecilia Malmstrom advirtió que podrían tomar sanciones e iniciar un procedimiento de infracción contra Italia, con el propósito de garantizar que los centros de acogida cumplan los estándares reglamentados por la UE. “La asistencia y el apoyo de la CE a las autoridades italianas en la gestión de los flujos migratorios solo continuará si el país garantiza que los migrantes reciban condiciones humanas y dignas”, agregó.

Por su parte, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) expresó su conmoción por el inhumano tratamiento recibido por extranjeros en la isla de Lampedusa, e instó el gobierno italiano a abrir una investigación sobre lo ocurrido y a garantizar que los responsables respondan por sus actos. De acuerdo con la vocera de Acnur Ravina Shamdasani, los derechos civiles y la dignidad de los migrantes, que ya son particularmente vulnerables, deben ser plenamente respetados.

El gobierno italiano canceló el contrato con la empresa encargada de administrar el campo de detención de Lampedusa e inició de una investigación de lo ocurrido. El 24 de diciembre las autoridades comenzaron el traslado de 169 inmigrantes retenidos en el centro de acogida de Lampedusa hacia otras regiones del país. Según el diario La Repubblica, los individuos fueron enviados a instituciones de Milán, Sicilia, Roma y Crotone.

De acuerdo con el rotativo, todavía permanecen en Lampedusa los 17 sobrevivientes de un naufragio ocurrido en octubre, el cual provocó la muerte de más de 350 eritreos y somalíes que pretendían establecerse en territorio europeo. El traslado de esas personas debe ser aprobado por el Ministerio del Interior de este país, pues sus declaraciones son requeridas en la investigación sobre el suceso.

El diputado del Partido Democrático de origen marroquí Khalid Chouki, quien se encerró el 23 de diciembre en ese centro como protesta por la situación de los inmigrantes, declaró que continuará allí hasta que los miembros de ese grupo sean transferidos. Por su parte, el presidente de la Comisión de Derechos Humanos del senado italiano Luigi Manconi calificó de escándalo la situación existente en la institución y criticó la retención allí de algunos individuos durante casi tres meses, tiempo que excede el límite establecido de 72 horas.

Casi una decena de marroquíes y tunecinos recluidos en esta capital se cosió dos puntadas en la boca para manifestar su descontento con el tratamiento recibido y las condiciones precarias del centro de detención donde se encontraban.

Ahora los cañones se enfilan hacia Italia, país que en la Cumbre de jefes de Estado y Gobierno de la UE, celebrada en octubre luego de la tragedia de Lampedusa, pidió al bloque regional tomar responsabilidad común con respecto al tema migratorio. En el cónclave, Italia y otras naciones con costas mediterráneas abogaron por asumir compromisos y tomar acciones de conjunto, en aras de enfrentar un fenómeno que atañe a todos los miembros del grupo de los 28.

No obstante, la cita de alto nivel finalizó con pronunciamientos sobre la necesidad de evitar catástrofes humanas relacionadas con la inmigración, pero sin anuncios de medidas concretas al respecto. Al concluir las sesiones, el presidente del Consejo Europeo Herman Van Rompuy anunció la coincidencia en el bloque acerca de la necesidad de adoptar una acción decidida para impedir la pérdida de más vidas humanas.

Sobre los acuerdos prácticos, indicó que serían abordados en próximas reuniones del bloque regional. Mientras tanto, sigue el tráfico de personas en el Mediterráneo, continúan los naufragios y los muertos, y todavía los que llegan están lejos de ser bienvenidos, como demostró el video difundido en el Día Internacional del Migrante.