(PL y Bolpress).- Rusia está preparada para un contraataque atómico en caso de ser agredida, advirtió el pasado 11 de diciembre el viceprimer ministro responsable de la modernización del sistema defensivo de Rusia Dmitri Rogozín, aludiendo al programa militar del Pentágono y sus aliados de la OTAN denominado Prompt Global Strike (PGS en inglés), cuya traducción al español podría ser Rápido Golpe Global.

Las maniobras militares de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en la última década en cuatro países vecinos de Rusia reavivaron el espíritu de la Guerra Fría. La supuesta defensa contra la amenaza de los cohetes balísticos de Irán fue el pretexto de Washington para la instalación de un escudo antimisil (DAM) en Rumania y Polonia en 2015 y 2018, respectivamente.

El PGS fue diseñado para inutilizar los misiles intercontinentales emplazados en silos y en plataformas móviles en caso de una conflagración violenta. Según un artículo publicado por el sitio digital de Global Research, la Fuerza Aérea de Estados Unidos terminó la construcción de nuevos almacenes en 13 bases aéreas en países europeos, para guardar bombas nucleares de alta precisión.

Simultáneamente, el Pentágono informó que un acuerdo de Estados Unidos con Rumanía le permitirá trasladar hacia esta nación cercana a Rusia las operaciones que realizaba en la base aérea de Manas, en Kirguistán. Las cláusulas del documento prevén, además, el despliegue en la nación de Europa del Este, ex miembro del disuelto Pacto de Varsovia, de componentes del DAM de Washington en el Viejo Continente.

Los últimos ejercicios militares de la OTAN, denominados Steadfast Jazz 2013, tuvieron como escenario principal los alrededores de la ciudad polaca de Drawsko Pomorskie, con la participación de Estonia, Letonia y Lituania. Entre el 2 y 9 de noviembre Estados Unidos y 27 aliados del pacto político-militar occidental movilizaron a unos seis mil efectivos de al menos 20 naciones en dichos juegos de guerra con el objetivo de probar la eficacia del plan de respuesta conjunta frente a una eventual intervención internacional o ciberataque masivo.

El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia Serguei Lavrov advirtió sobre el retroceso en las relaciones Rusia-OTAN, en particular por el despliegue del escudo antimisiles, y deploró que la OTAN respaldara ese proyecto sin considerar la preocupación legítima de Moscú, y el compromiso proclamado en reiteradas ocasiones por la Organización de Cooperación y Seguridad de Europa (OSCE) de no potenciar la seguridad propia a expensas de los demás.

El hecho de que Rusia nunca se menciona como posible participante activo en el programa anticoheteril del Pentágono prueba que dicha iniciativa tiene como único propósito destruir los cohetes balísticos intercontinentales de Rusia, asegura el especialista ruso Vladimir Kozin.

Según Kozin, el Pentágono excluyó totalmente a Rusia de las negociaciones bilaterales en torno a sistemas tan importantes como los programas anticoheteriles, las armas antisatélites y los medios de golpe de alta precisión que pueden destruir blancos en cualquier parte del mundo.

En la Reunión Internacional de Seguridad de Munich, en 2007, Vladimir Putin alertó del peligro que el Kremlin veía en el sistema de defensa antimisiles de Estados Unidos en Europa, y advirtió que si no recibía garantías jurídicas de cumplimiento obligatorio, de que no apuntaba contra Moscú, daría una respuesta adecuada.

La ausencia de esa respuesta y la continuidad de la expansión de las fuerzas de la OTAN hacia el este europeo estimularon el diseño de un plan de modernización de las Fuerzas Armadas rusas hasta 2020. Putin ratificó la decisión de promover un rearme en gran escala con la firma de una ley que respalda la creación de la Fundación de Estudios Avanzados, institución que promoverá proyectos de investigación y desarrollo (I+D) con el objetivo de impulsar un progreso radical en materia militar, tecnológica y socioeconómica.

La nueva estructura sustituye a la comisión gubernamental para la industria defensiva, y está supeditada al Ejecutivo y al Ministerio de Defensa. Para comenzar sus trabajos, contó con una plantilla de hasta 100 personas, y en una primera fase impulsó unos 150 proyectos de I+D, en particular los de mayor riesgo en su realización.

El ministro Serguei Lavrov comparó en términos cuantitativos los gastos militares de Moscú respecto a los de su contraparte occidental. El presupuesto militar de Rusia, a pesar de que el país tiene la frontera terrestre más larga del mundo, es 14 veces inferior a lo que gastan en defensa los miembros de la OTAN, dijo.

Es así que el ministro de Finanzas Antón Siluanov presentó en el Senado un anteproyecto de presupuestos para 2014 y el bienio 2015-2016 que prevé incrementar los gastos de Defensa en más de 18%. Para 2014 el acápite defensivo comprende un gasto en rublos equivalente a 40.113 millones de dólares, 18,4% más que en 2013, confirma un informe del Comité de Defensa de la Duma estatal.

La propuesta para 2014 en materia de gastos de defensa representa 17,8% respecto a todo el presupuesto; debe crecer 19,7% en 2015 y llegar hasta 20,6% en 2016. Para preservar la paridad disuasoria nuclear con Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, Moscú destinará un incremento de 58% en el trienio, de 29.290 millones de rublos (casi mil millones de dólares) en 2013, a más de 1.500 dólares en 2016.

El viceprimer ministro Dmitri Rogozín, responsable de la modernización del sistema defensivo de Rusia, advirtió el pasado 11 de diciembre que su país está preparado para dar un golpe atómico en caso de ser agredido. La Doctrina Militar de la Federación eurasiática prevé en tal caso la posibilidad de una respuesta nuclear, lo cual deben tener en cuenta los agresores virtuales, afirmó.

El vice titular del Gobierno informó que Moscú prepara una respuesta al programa del Pentágono denominado PGS y ya se han estudiado más de mil propuestas entre las cuales fueron escogidos 60 proyectos; de ellos ocho son de prioridad máxima. Washington quiere tener en disposición combativa en 2025 la estrategia PGS, con la cual espera aventajar a cualquier otro adversario nuclear. Que hagan los experimentos que quieran e instalen cargas no nucleares en misiles estratégicos, pero que tengan en cuenta que Rusia podrá recurrir al arma nuclear para defenderse, amenazó Rogozín.

Por su parte, el ministro de Defensa Anatoli Serdyukov aseguró que el programa armamentístico ruso resolverá el problema del escudo antimisiles estadounidense hasta el año 2020. En el próximo decenio las Fuerzas Armadas recibirán 400 cohetes balísticos intercontinentales modernos basados en tierra y en unidades navales, ocho submarinos portamisiles estratégicos, cerca de 20 multifuncionales y más de 50 buques de guerra.

Las tropas rusas contarán con cerca de 100 aparatos espaciales de uso militar, más de 600 aviones modernos entre los que figuran los de quinta generación y unos mil helicópteros. Más de 2.300 tanques ultramodernos pasarán a formar parte de la dotación de las fuerzas del Kremlin. Con el despliegue de 28 sistemas coheteriles S-400 se reforzará la defensa aeroespacial y 38 complejos de misiles Iskander-M de alta precisión podrán alcanzar objetivos ubicados hasta 500 kilómetros.

Misiles intercontinentales y trenes nucleares para un golpe atómico en caso de agresión

El disparo exitoso del prototipo de un nuevo misil balístico intercontinental y la entrada en operaciones del radar antimisiles Voronezh-M en Siberia constituyeron la primera respuesta de Rusia a los acuerdos de la OTAN. La ojiva del cohete, lanzado desde la base espacial de Plesetsk, alcanzó el blanco en un polígono de la península de Kamchatka. A diferencia del Dniéper, capaz de detectar cohetes balísticos a solo a 2.500 kilómetros de distancia, el Voronezh-M alcanza los seis mil kilómetros.

El jefe de las Tropas de Misiles Estratégicos (TME) general Serguei Karakaev reveló además que Moscú planeaba desarrollar para 2016 un cohete balístico intercontinental propulsado con combustible líquido, en sustitución del RS-20V Voevoda (Satanás, según la clasificación de la OTAN), considerado más poderoso que el misil R-36M2 Voevoda y que los Topol-M, armas de quinta generación.

Todos los misiles balísticos intercontinentales rusos basados en el mar como los Bulavá o en silos terrestres como los Tópol-M y los Yars, son impulsados hasta ahora por combustible sólido. Karakaev aseguró que el nuevo cohete propulsado por combustible líquido garantizaría la disuasión nuclear a largo plazo, y anticipó que también posibilitaría crear un arma estratégica convencional de alta precisión de alcance prácticamente global.

Sin embargo, la eficacia de los misiles Voevoda, los más pesados del mundo, quedó ratificada cuando Rusia confirmó la decisión de prolongar hasta 2018 la vida operativa de esta arma creada en tiempos de la Unión Soviética. Su plazo de servicio se prolongará por seis años más, a pesar de que entró en disposición combativa hace 24, con lo cual ya superó el 50% de su vida operativa, dijo el portavoz de las TME coronel Vadim Koval.

Con 36,5 metros de largo, tres de ancho y 211 toneladas de peso, los Voevoda pueden transportar hasta 10 ojivas nucleares, cada una con un sistema de guiado autónomo. La potencia excepcional de estos proyectiles les permite transportar un peso total de 8.800 kilogramos a una distancia superior a los 10 mil kilómetros.

Por otro lado, el coronel general Serguei Karakáyev confirmó que Moscú dispondrá en 2020 de sistemas ferroviarios con misiles intercontinentales RS-24 dotados de ojivas de reentrada múltiple camuflados en vagones contenedores. Será la respuesta rusa al programa PGS de Estados Unidos. Karakáyev aclaró que las cabezas nucleares aportarán a cada convoy una potencia comparable a la de una división de misiles emplazados en silos terrestres, según RIA Novosti.

Los bocetos del Sistema Ferroviario Misilístico de Combate (BZhRK en ruso), en fase de desarrollo por el Instituto de Termotécnica de Moscú, estarán listos en la primera mitad de 2014. El jefe de las TME explicó que el nuevo cohete impulsado por propelente sólido fue diseñado sobre la base del RS-24 Yars (SS-29 en la clasificación de la OTAN), cuyo peso es de 47 toneladas. Cada proyectil medirá 22,5 metros para poderlo enmascarar en lo que parecerá un vagón refrigerado corriente de 24 metros, idea puesta en práctica a partir de 1987 en la Unión Soviética.

Recordó Karakáyev que a partir de su entrada en disposición combativa en 1987, este tipo de armamento circulaba por las vías férreas de la Unión Soviética y después de Rusia como ordinaria formación de carga con proyectiles RT-23 de 110 toneladas. Hasta 2005 las TME contaron con 12 trenes de este tipo con 36 disparadores de cohetes balísticos intercontinentales, concentrados en las regiones de Kastromá, Perm y en el territorio de Krasnoyarsk, en Siberia, reveló el jefe militar. Ese año Moscú dio de baja a ese arsenal para cumplir el tratado ruso-estadounidense de reducción de Armas Estratégicas START II de 1993. La fuente precisó que el tratado START III, rubricado en 2010, no prohíbe la creación de nuevos sistemas de misiles como el BZhRK.

Este jueves el presidente ruso Vladimir Putin dijo que el emplazamiento de los sistemas coheteriles del tipo Iskander en Kaliningrado es la respuesta rusa al escudo antimisiles desplegado por Estados Unidos en Europa, que sigue representando una amenaza para el arsenal nuclear de Rusia. Indicó el jefe del Kremlin que los Iskander son una respuesta, pero no la única, a lo que Moscú percibe en su entorno como una amenaza.

Submarinos estratégicos portarán 16 misiles intercontinentales

Rusia artillará con 16 misiles balísticos intercontinentales del tipo Bulavá a cada uno de sus ocho submarinos nucleares estratégicos. Los sumergibles del proyecto 955, 955 Borei A y 955 Borei A de la Armada llevarán ese arsenal a bordo, informó el jefe del departamento para el estado de la técnica del Ministerio de Defensa Andrei Vernigora en declaraciones a Itar-Tass.

Se habilitaron dos naves del proyecto 955 de propulsión atómica equipadas con cohetes de alcance superior a los ocho mil kilómetros, el “Alexander Nevsky” y el “Vladimir Monomai”, y antes de que concluya 2013 también entraría en acción el submarino nuclear multipropósito del proyecto 855 “Severodvinsk”, dotado con cohetes crucero, recordó Vernigora.

El “Vladimir Monomai”, segundo construido en serie, desplaza 24 mil toneladas y su capacidad artillera le permite emplazar 16 misiles balísticos intercontinentales del tipo Bulavá-30, además de incluir tubos lanzatorpedos. El submarino nuclear Severodvinsk realizó con éxito el primer disparo de un cohete crucero supersónico que destruyó un objetivo emplazado en tierra.

Con 170 metros de eslora, 13,5 de manga y artillada con los nuevos misiles balísticos intercontinentales Bulavá-30 (SS-NX, según la OTAN, con alcance de ocho mil kilómetros), estas naves pueden alcanzar los 450 metros de profundidad y desplazarse a una velocidad de 29 nudos. En superficie pueden desplazar 8.600 toneladas y 13.800 sumergidos. Su casco de acero no magnético y otros modernos equipos hidroacústicos, así como la capacidad de mantenerse sumergido a más de 600 metros de profundidad con sus 90 tripulantes a bordo, dificultan su localización por los medios técnicos enemigos.

Estos tipos de submarinos formarán el núcleo de las fuerzas estratégicas navales de la potencia eurasiática en el siglo XXI, según el Programa Nacional de Compras de Armamento y Material ruso de Combate. Dentro de ese plan está incluida la construcción de ocho ingenios de esta familia entre 2011 y 2020, que la jefatura de la Marina de Guerra menciona como la columna vertebral de las fuerzas marítimas de disuasión nuclear rusas.

* Con reportes del periodista Jorge Petinaud Martínez, corresponsal de Prensa Latina en Rusia.