Panamá, Montevideo, Madrid, Londres y Ginebra (PL).- La Organización Mundial de Aduanas (OMA) detectó en apenas 10 días falsificaciones de marcas en Latinoamérica y el Caribe por un valor de 600 millones de dólares, informó el coordinador oficial de la OMA en Panamá Cristhope Zimmermann, durante una reunión de coordinación de la Operación Tigre 3 contra la falsificación y piratería, que se desarrollará en 17 países de la región.

La piratería y la copia de objetos de marca, videojuegos o películas moviliza alrededor de 187 mil millones de euros cada año, según una investigación de la publicación The Economist. Los delitos de falsificación y piratería son crímenes de lesa humanidad porque suponen la adulteración e imitación de cualquier tipo de producto, incluidos los medicamentos, definió Zimmermann.

En un artículo difundido por la revista British Medical Journal, un grupo internacional de expertos pidió a la Organización Mundial de la Salud (OMS) medidas firmes para evitar el comercio de medicamentos falsos que causan daños e incluso matan a las personas. El llamado se efectuó en la víspera de la conferencia internacional sobre medicinas falsas de la OMS, en Buenos Aires, y días después de que la OMA comunicara haber hallado 82 millones de dosis de medicamentos simulados en una operación conjunta realizada en 16 países africanos.

Otro análisis realizado por el Centro Internacional Fogarty de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos reveló que el 35% de los medicamentos contra la malaria en el sureste asiático y África Subsahariana son falsos. Aunque las compañías farmacéuticas y los gobiernos lamentan esta situación, resulta complejo lograr un consenso sobre las medidas a tomar porque las discusiones entran en temas como el precio de los fármacos y derechos de propiedad intelectual. Como no existe un tratado global, el crimen organizado lucra con la venta de medicinas adulteradas en naciones donde las leyes no son estrictas o son inexistentes, explicó Amir Attaran, experto en salud pública de la Universidad de Ottawa, Canadá.

Cristhope Zimmermann dijo que en los 600 millones de falsificaciones de marcas en el continente hay de todo por el simple expediente de que todo lo que se vende y se compra se falsifica, y tanto o más grave es que esa actividad sirve para lavar dinero sucio. A una pregunta acerca del paso que sigue a la detección de la falsificación y decomiso de esas mercancías, el especialista explicó que el asunto pasa a los gobiernos locales en los que se hace la detección y captura, pues es a sus autoridades a las cuales compete tomar las medidas correspondientes.

El reciente encuentro de Panamá tuvo dos fases, una técnica y otra operativa, con representantes de Argentina, Colombia, El Salvador, Brasil, Costa Rica, Guatemala, Chile, Ecuador, Honduras, Jamaica, Paraguay, Uruguay, Nicaragua, Perú, México, República Dominicana y el anfitrión. Ambas etapas son complementarias y tiene de interesante que en la operativa los asesores se trasladarán a cada país para asesorar a los nacionales en las operaciones.

A fines de octubre, la presidenta de la Cámara del Libro de Uruguay Alicia Guglielmo justificó el allanamiento de 15 locales y la detención de 30 personas dedicadas a fotocopiar libros de texto, violando las leyes de protección del libro. Los locales comerciales clausurados se encuentran ubicados frente a la sede de la Universidad de la República. Los allanamientos se realizaron por orden judicial ante una denuncia hecha por la Fundación de Cultura Universitaria (FCU).

Guglielmo expresó su preocupación, tanto por el masivo fotocopiado de textos de estudio, como por la falta de compra de textos escolares por parte del Estado con destino a bibliotecas públicas. Admitió, por otro lado, el alto costo de los libros en Uruguay, algunos de ellos fundamentales para ciertas carreras universitarias, pero lo atribuyó a que los tirajes son muy pequeños, debido al fotocopiado y a la falta de compra estatal.

Pero los delitos de falsificación y piratería no son exclusivos de Latinoamérica. Por ejemplo, a fines de julio de este año la policía española anunció el desmantelamiento de dos talleres, uno de ellos en Valencia, donde se ensamblaban vehículos de lujo de conocidas marcas como Ferrari o Aston Martin. Los falsos vehículos, transformados a partir de coches de gama media a los que añadían wwwlbpiezas de fibra de vidrio y logos de las citadas marcas para simular casi a la perfección los modelos adulterados, eran vendidos en Internet a unos 40 mil euros, cuando el precio de uno auténtico ronda los 200 mil.

Su apariencia final, tanto el diseño externo, interno e incluso detalles del motor, simulaba casi a la perfección los acabados de los legítimos modelos, remarcó la Policía en un comunicado. Pese a que la gran parte de las piezas utilizadas para las reproducciones se elaboraban en los mismos talleres desmantelados, en contadas ocasiones se importaron desde el Reino Unido o de la propia fábrica oficial de Ferrari.

Los compradores eran conscientes de que su adquisición era una falsificación del original, incluso muchas veces se fabricaban previo encargo del cliente en los dos talleres, situados en las localidades de Algemesi y Albalat dels Sorells. Además del arresto de ocho miembros de la organización delictiva -cinco en Valencia y tres en Madrid, ciudades en las que se comercializaban los coches-, fueron incautados 19 automóviles, 17 falsos Ferrari y dos imitaciones de Aston Martin.

El bloqueo económico EE.UU. propicia el robo de marcas cubanas

El bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por Estados Unidos a Cuba hace más de medio siglo propicia el robo de marcas comerciales de la isla caribeña. Tal acción es amparada por las autoridades federales del país norteño, escudadas en las regulaciones de esa política abrumadoramente rechazada por la comunidad internacional en Naciones Unidas.

Hace poco una comisión federal norteamericana juzgó que la empresa General Cigar Co. Inc. puede seguir utilizando el nombre de la marca registrada Cohiba para sus puros en Estados Unidos. Es el fallo más reciente en una batalla legal de casi 16 años con la empresa nacional cubana de puros por esa marca, reportó el sitio digital Cubadebate.

General Cigar, con sede en Richmond, Virginia, y subsidiaria de la sueca Match AB, indicó que la Comisión de Juicios y Apelaciones sobre Marcas Registradas rechazó el pedido de Cubatabaco de que fuera cancelado el uso del nombre por parte de la firma estadounidense. La comisión falló que, como los tribunales decretaron que Cubatabaco no puede vender sus puros en Estados Unidos a causa del bloqueo impuesto a Cuba, carece de personalidad jurídica para litigar en ese país por la marca registrada Cohiba.

General Cigar alegó que vendió sus puros Cohiba de procedencia dominicana en Estados Unidos desde principios de la década de 1980, y recibió su primer registro de esa marca en territorio estadounidense en 1981. Cohiba es la marca de mayor prestigio en el mundo del tabaco y fue creada en 1966, adquiriendo fama rápidamente a partir del registro de la marca en 1969.

Bajo similares pretextos -recordó Cubadebate- tribunales federales en Estados Unidos respaldaron el robo de la famosa marca de ron cubano Havana Club por parte de la compañía Bacardí, en otro soberano desconocimiento a las regulaciones internacionales sobre marcas, patentes y propiedad intelectual.

Cuba denunció ante el Consejo General de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que la usurpación de la marca Havana Club constituye una grave violación de los compromisos multilaterales de Estados Unidos en materia de propiedad industrial. La encargada de negocios interina de Cuba ante los organismos internacionales con sede en Ginebra Nancy Madrigal recordó que desde 1976 la empresa Cubaexport obtuvo y mantuvo la titularidad de la marca, según los procedimientos establecidos por la Oficina de Marcas y Patentes de ese país.

Sin embargo, en 2006 la Oficina de Control de los Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro negó la licencia a la empresa para efectuar el pago de la tasa correspondiente a la renovación del título. Durante varios años de litigio las instancias judiciales civiles de Estados Unidos han dictaminado que la decisión del Departamento del Tesoro es correcta. Con ello se ha legitimado la aplicación de una medida violatoria de principios básicos del comercio multilateral en materia de propiedad industrial: el trato nacional y el trato de la nación más favorecida, denunció Madrigal.

El 14 de mayo, la Corte Suprema negó la petición de Cubaexport para que revisara el caso y con esto se despojó a la entidad de su legítimo derecho de titularidad sobre la marca. No solo le arrebatan los derechos a Cubaexport sobre la marca Havana Club, sino que también se ha amparado su uso ilegítimo por la compañía Bacardí, que la utiliza, en franco acto de piratería comercial, dentro de Estados Unidos para comercializar un ron que no es de origen cubano.

“Este litigio y otros procesos en curso contra patentes y marcas cubanas en las cortes estadounidenses evidencian sus propósitos de fondo: intentar aniquilar por cualquier medio los bienes intangibles de nuestro país, que son importantes recursos competitivos para el desarrollo sostenible”, denunció la funcionaria.

En contraposición, Cuba ha respetado invariablemente, sin la menor discriminación, las obligaciones contraídas en virtud de los instrumentos jurídicos internacionales referidos a la Propiedad Industrial. Con esto ha garantizado que más de cinco mil marcas y patentes estadounidenses se beneficien de su registro en nuestro país, a pesar de que no se hace uso de ellas en el territorio debido al bloqueo de Estados Unidos.

En la última reunión del Consejo General de la OMC antes de la pausa del verano un gran número de delegaciones expresaron su apoyo a la declaración de Cuba e instaron a Estados Unidos a cumplir las recomendaciones y resoluciones del órgano de solución de diferencias de la OMC. Entre estas delegaciones se encuentran Argentina, Angola, Bolivia, Brasil, China, Ecuador, Nicaragua, República Dominicana, Unión Europea, Uruguay, Vietnam y Zimbabwe.